viernes, 21 de septiembre de 2012

IGLESIA Y DICTADURA

Desconfiad de las religiones que tienen como emblema o símbolo sagrado, un instrumento de tortura.



“Las fuerzas armadas argentinas, que se adueñaron del gobierno el 24 de marzo de 1976, establecieron un Estado terrorista, para imponer su proyecto político y socioeconómico. En ese marco, el episcopado católico prestó un claro apoyo al régimen. Aunque en algunos documentos - emitidos por la presión de las víctimas -, indicó la ilicitud de los hechos que se cometían, no señaló a los responsables, ni rompió con el Estado criminal. Finalmente optó por callar”.

A estas palabras, del abogado Emilio Mignone, habría que agregar que el episcopado ni siquiera defendió o reclamó por el asesinato de elementos de su propia tropa, léase obispos, sacerdotes, monjas y seminaristas. Totalizaron cerca de 30 miembros de la iglesia sin contar un número similar que fue encarcelado, torturado y después puesto en libertad.

Galería de los principales colaboracionistas
Monseñor Antonio José Plaza, arzobispo de La Plata y Capellán Mayor de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
                                                      Moseñor José Antonio Plaza

De estrecha vinculación con el General Ramón Camps, participó activamente en los procedimientos de sustracción de personas, incluyendo la de su propio sobrino Juan Domingo “el Bocha” Plaza.

En una audiencia privada en que el Papa Pablo VI recibió a monseñor Plaza, le preguntó: “¿es verdad que en su país se están cometiendo excesos execrables contra quienes, sin ser terroristas se oponen al nuevo gobierno militar?”. La serena respuesta de Plaza fue ”No hay nada de eso Santidad, se trata de versiones falsas e infundadas” y agregó “la mala imagen de la Argentina es consecuencia de los actos de argentinos terroristas”. Ese encuentro fue en 1977 cuando ya había 340 centros clandestinos de detención.

Apoyó la ley de impunidad de Bignone a la que calificó de “evangélica.”
Figura en la lista de la CONADEP.
Descendió a los infiernos en 1987.

Raúl Primatesta, arzobispo de Córdoba y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

                                   Raúl Primatesta

En 1979 le negó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos todo tipo de colaboración. Por el contrario, ofreció a los represores una propiedad que tenía en una isla del Tigre para que ocultaran a los presos mientras la Comisión realizaba sus investigaciones. Irónicamente el lugar se llamaba “El Silencio”.

Estrechamente vinculado con la junta militar, rechazó de plano las solicitudes de las Madres de Plaza de Mayo para que la Iglesia interviniera pidiendo justicia.

Recientemente el periodista Hernán Vaca Narvaja entrevistó a Videla en su prisión. Éste dijo que el ex nuncio apostólico Pío Laghi, el ex presidente de la Iglesia Católica de la Argentina Raúl Primatesta y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situación de las personas detenidas-desaparecidas. La Iglesia "ofreció sus buenos oficios" para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, de modo que cesaran la búsqueda.

Primatesta en 2006 se unió con Plaza en el infierno.


Monseñor Antonio Quarracino. Personaje de fuerte influencia y poder dentro de la CEA, se aseguró que no hubiera en sus filas ninguna “infiltración” de izquierda y mantuvo alejados a los obispos Novak; Hesayne y De Nevares. Clamó por una “clara y amplia ley de olvido”, que preparó el camino para la futura ley de autoamnistía que se darían los militares. En 1998 le hizo compañía a los dos anteriores.

                                                Monseñor Antonio Quarracino

 Pio Laghi, Cardenal diplomático de la Santa Sede. De gran cercanía con Emilio Eduardo Massera, con quién jugó al tenis en numerosas oportunidades. Tenía perfecto conocimiento sobre el tema de los desaparecidos y su comportamiento se pareció al de Poncio Pilatos. Jugó siempre a dos puntas y se dice a su favor que salvó a varios secuestrados, que participó activamente para evitar la guerra con Chile y que promovió a cargos superiores a Jaime de Nevares, Jorge Novak y Miguel Hesayne.
                                    Cardenal Pio Laghi
Al ser reemplazado en 1981 por Ubaldo Calabresi, manifestó: “Me ha tocado dialogar con gobernantes llenos de respeto y cariño hacia mi persona.”
Está acusado por las Madres de Plaza de Mayo por encubridor y en el mejor de los casos es evidente que tenía abundante información que nunca facilitó durante los juicios a los represores.

Vicariato Castrense
El apéndice más podrido de la iglesia argentina es el vicariato castrense. El origen de esta aberrante orden religiosa se la debemos agradecer al general Aramburu, que la creó de común acuerdo con el Vaticano en 1957. En la mayoría de los casos, se trata de obispos que ocultan debajo de la sotana el uniforme militar y toda la ideología de muerte y odio contraria a las enseñanzas del evangelio.

Fueron ellos los que aprobaron y justificaron la tortura, mientras se paseaban con mirada de aprobación por las salas de tormento. La lista de nombres de estos individuos es larga y siniestra: Bonamin, Tortolo, von Wernick, Medina, Caselli, Baseotto, etc.

Declaración de un ex sacerdote
Ante el tribunal de La Rioja que juzga los asesinatos de los curas de Chamical, Carlos Murias y Gabriel Longueville, compareció como testigo Julio Guzmán quién en 1976 fue sacerdote de Chilecito y uno de los cuatro vicarios de La Rioja, desde donde integró la Iglesia del obispo Enrique Angelelli. Habló de la persecución a esa Iglesia, cuyos curas eran señalados como “comunistas y marxistas”. Habló de la política del “miedo” y del terror y dijo que la jerarquía de la Iglesia se “desentendió” de los asesinatos y aceptó la versión de la dictadura de que la muerte de Angelelli fue un accidente.

Comentario final
La Iglesia está para abocarse a temas primordiales como la prohibición de los anticonceptivos, de la fertilización asistida, del matrimonio igualitario y del aborto no punible. El robo sistemático de bebés y la tortura y asesinato de treinta mil argentinos, son problemas intrascendentes para la institución.

Si durante la dictadura, la Conferencia Episcopal argentina hubiera reaccionado con energía, señalando de manera directa a los responsables y condenando al régimen, se hubieran salvado miles de vidas. También es responsable del silencio el Vaticano, que si bien recibió información incompleta o distorsionada, no se esforzó en esclarecer los hechos. Al fin y al cabo la dictadura militar era “occidental y cristiana”.

Esta es la gravísima responsabilidad ante Dios, ante el pueblo cristiano, ante la nación y ante la humanidad, del episcopado católico argentino.

Fuentes consultadas
Alejandra Dandan. La cúpula eclesiástica se desentendió. Página 12 14/09/2012 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-203364-2012-09-14.html
Horacio Verbitsky. Donde mueren las palabras. Página 12, 27/05/2012.
Emilio Fermín Mignone: Iglesia y dictadura. La experiencia argentina. http://www.nuso.org/upload/articulos/1378_1.pdf
Wornat O. Nuestra Santa Madre. Ediciones B. Buenos Aires 2002.

10 comentarios:

  1. La iglesia católica, su cúpula y algunos de sus fieles no resisten el más mínimo archivo. Colaboracionistas de los genocidas y enemigos de los pobres. Basta ya de seguir manteniendo esa lacra!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. no hace falta insultar

      Eliminar
    2. No encontré ningún insulto en este texto

      Eliminar
  2. No entiendo a estos santos de la iglesia. Creen enel infierno y actuan como para ir derechito allí.

    Fuentes consultadas:
    Alejandra Dandan (mujer)
    Horacio Verbitsky
    Emilio (Herminio q.e.p.d. era el del cajón) Fermín Mignone.
    El blog está bueno y entretenido.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por las correcciones son siempre útiles y bienvenidas
    Ricardo

    ResponderEliminar
  4. Excelente síntesis de lo que tuvimos y tenemos que soportar del episcopado católico y sus secuaces. El vicariado castrense ya es directamente la Inquisicion. Contra eso no se hacen marchas indignadas?

    ResponderEliminar
  5. Si se levantara una encuesta entre los cacerolos daría un 90% de "católicos".
    Se supone que Cristo tuviera tanto odio a los negros de m..... y a la c........ de C--------???
    No los averguenzan sus jerarcas y su multitud de curas pederastas?

    ResponderEliminar
  6. Interesante comentario de H zabala: "...y algunos de sus fieles..." ya que refleja justamente una gran verdad: Algunos de los miembros de la mayoría de los grupos humanos tienen conductas deleznables y hasta criminales. Esto es aplicable a casi todos los grupos que se nos ocurra y nombro solo a uno muy mayoritario: el peronismo. Eso significa que el peronismo es nefasto? no, lo son aquellos peronistas que se comportan criminalmente.
    En la Iglesia, que no es solo jerarquía, pasa igual. Ahh y tambien hubo grandes figuras: Novak, Hesayne, Angelelli, De Nevares, Zaspe, Mugica y sigue...lean a Mignone...

    ResponderEliminar
  7. estoy atonito con estas revelaciones y que gracias a este gran hombre defensor de los derechos humanos podemos acceder a las oscuras relaciones entre el ejercito y algunos ´´cardenales ´´complices de homicidios tortura y lo peor que el papa sabia y callaba todo para despojar de sus tierras a humildes sitiantes que por derecho les pertenecia no cabe en mi cabeza que estos asesinos podian ir i dormir como si no pasase nada y seguir sus vidas como la de hoy papa´´ francisco´´

    ResponderEliminar
  8. ME DÁ NÁUSEAS VER A LA PRESIDENTA PEDIR AUDIENCIA A
    "FRANCISCO", PARA INTERCAMBIAR REGALITOS.
    NO VOLVERÉ A VOTARLA EN MI VIDA.

    ResponderEliminar