sábado, 15 de septiembre de 2012

LA PELEA DEL SIGLO


Hace 89 años, un 14 de septiembre de 1923, tuvo lugar la llamada “pelea del siglo”. La expectativa era tan grande que el Madison Square Garden del Nueva York de entonces, tuvo que ser reemplazado por el Polo Grounds un estadio diseñado para el beisbol. Aun así, miles de personas quedaron afuera sin poder ingresar. Firpo subió al ring ante un público de 80.000 espectadores hostiles, pero que lo miraban con respeto, porque ya habían sido cuatro las oportunidades en que hizo besar la lona por knock out a contrincantes del país del norte.

                         Luis Angel Firpo. Por el amigo Juan Vera

La magia, el asombro y la sensación de haber vivido una noche memorable en la historia del boxeo se produjeron en el primer round. Dempsey cayó una vez y Firpo fue derribado 7 veces. Cuando parecía que perdía la pelea y el árbitro alcanzaba a contar 9, Firpo se levantaba y reanudaba la lucha como si no le hubiera pasado nada. El primer asalto se acercaba a su término cuando Firpo con una serie sucesiva de nueve trompadas acorraló a Dempsey contra las cuerdas. La última fue una derecha feroz a la mandíbula y Dempsey, que ya estaba encogido entre las cuerdas, cayó pesadamente sobre la platea. Algo inédito en la historia del boxeo. Uno de los que recibió el impacto de su cuerpo fue el dibujante George Wesley Bellows, quién después inmortalizó la escena en un lienzo que se llamó “Firpo y Dempsey”.

     Izquierda: Dempsey cae fuera del ring. Derecha: reingreso de Dempsey al ring

El árbitro empezó a contar lenta, muy lentamente y llegó a decir nueve, entonces Dempsey, ayudado por los periodistas reingresó al cuadrilátero, cuando en realidad habían transcurrido 17 segundos. Dempsey después ganó por knock out y Johnny Gallagher por su mal arbitraje fue suspendido temporariamente por la Comisión Municipal de Nueva York. Sin embargo, el resultado no fue modificado.
En la Argentina y en toda América Latina, la pelea fue seguida por millones de personas. En Buenos Aires, el combate fue transmitido por Radio Sud América, aunque en realidad sólo se trató de la lectura de cables informativos.

Los porteños se reunieron frente a las pizarras del diario Crítica y del diario La Nación donde siguieron la pelea propalada por altavoces. En los barrios, los vecinos se juntaron en las casas de los pocos afortunados que tenían una radio galena.

El pasaje Barolo en la Avenida de Mayo por entonces el edificio más alto de la ciudad, fue otro lugar que concentró muchedumbres. Para amenizar la espera durante las inevitables interrupciones, actuó un dúo folklórico, uno de ellos era un joven de la provincia de Buenos Aires llamado Chavero, quien años más tarde entraría en la cultura popular con el nombre de Atahualpa Yupanqui.

El faro, situado en la cúpula del edificio debía anunciar el resultado de la contienda: luz roja si triunfaba Dempsey; verde, si el vencedor era Firpo. Súbitamente un haz de luz verde iluminó el cielo, los sombreros volaron por el aire, la gente se abrazaba, muchos lloraban y entonces apareció el haz rojo, Firpo había perdido y junto con él, todo un pueblo. El júbilo se convirtió en llanto colectivo. Las ovaciones en silencio. Todo en sólo tres minutos.

En su cuento Circe, Julio Cortazar lo expresó así: “Vino la pelea Firpo-Dempsey y en cada casa se lloró y hubo indignaciones brutales, seguida de una humillada melancolía casi colonial.”

La filmación de la pelea llegó a Buenos Aires un tiempo después y mi viejo me contaba que en los cines, cuando el árbitro levantaba el brazo de Dempesy, el público se erguía de las butacas y gritaba ¡Trampa! (Ver la filmación aquí).

En toda su trayectoria Firpo ganó en 29 ocasiones por knock out y cuatro por puntos y sólo perdió tres combates. A diferencia de muchos boxeadores que terminaron en la miseria y físicamente destruidos, Firpo tuvo un buen pasar, supo administrar muy bien sus ingresos y falleció en 1960 a la edad de 56 años.

Su última pelea fue con el chileno Arturo Godoy en 1936, que lo derrotó por abandono. Años después, en un programa radial Godoy fue entrevistado por un periodista que le preguntó cuál había sido el peor momento de su carrera boxística. Godoy empezó a desgranar lentamente la respuesta: “El día que derroté a Luis Angel…”, el llanto le quebró la voz y no pudo seguir, había tenido la desgracia de derrotar al boxeador que más admiraba.

Personalmente tengo una anécdota fugaz que parece intrascendente, pero no lo fue para mí. Tendría yo alrededor de 10 años aproximadamente cuando iba caminando de la mano de mi tía Raquel por la zona del Once. De pronto mi tía se paró en seco y vi que miraba hacia arriba mientras balbuceaba “Firpo, Firpo, Firpo”. Desde mi altura de chiquilín se me apareció un gigante, correctamente trajeado como se acostumbraba por entonces. Nos sonrió con cara bonachona, nos dio la mano y siguió con su andar despacioso. Han pasado unas cuantas décadas, pero cierro los ojos y la imagen se me aparece viva como si hubiera sido ayer.

                            Firpo-Dempsey;  por George Wesley Bellows

4 comentarios:

  1. ES CIERTO; HOY ES DÍA DE BOX. UNA NOTA ESCRITA CON MEMORIA, SAPIENCIA Y ALGO DE NOSTALGIA. ESTAMOS MUY AGRADECIDOS
    IQT

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  2. Firpo fue vengado ayer por Maravilla. Dios es Argentino.

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    Respuestas
    1. Gracias por la noticia, no lo había registrado
      Ricardo

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  3. Hay una novela de Martín Kohan muy interesante que cuenta esta historia de Firpo y Depsey. Se llama "Segundos afuera". Se las recomiendo.
    Vanesa

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