domingo, 27 de abril de 2014

LA ISLA INDÓMITA


La doble moral de Washington

En Estados Unidos no hay golpes de estado
porque no tiene embajada norteamericana
Rafael Correa

La OTAN o NATO, según las siglas en español o en inglés, no tiene su sede en Estados Unidos, sino en Europa, pero las decisiones las toman Washington y el Pentágono y su autoridad suprema es un general norteamericano. Fue creada durante la guerra fría para frenar el avance del comunismo y con el posterior colapso de la Unión Soviética, lejos de volverse obsoleta, aumentó su poderío y el número de bases en Europa, instaladas por el Pentágono.

Para la zona de los Balcanes, la OTAN significó un engendro devastador ya que en 1995 lanzó la Operación Fuerza Deliberada (Operation Deliberate Force), para frenar acciones llevadas a cabo por el ejército serbobosnio y el croata. Se trató de un operativo aéreo de bombardeos constantes durante 20 días sobre Bosnia y Herzegovina, que totalizaron 3515 salidas aéreas. Ver OTAN  


                                  Bombardeos sobre Sarajevo

Cuatro años más tarde, la OTAN lanzó contra Kosovo la campaña Operación Fuerza Aliada (Operation Allied Force), que fue un feroz ataque contra Serbia. Por lo tanto, hoy en día Estados Unidos no tiene autoridad moral (¿alguna vez la tuvo?), para indignarse y establecer sanciones económicas contra Rusia, porque Crimea se incorporó recientemente a ese país por decisión propia.

América Latina tiene una larga y triste historia de desembarcos de marines en sus playas para instaurar regímenes títeres o promover a través de sus embajadas, en connivencia con la CIA, los golpes militares de los que no escapó casi ningún país de nuestro continente.

Un caso paradigmático es Cuba, que sufrió centenares de atentados e intentos de invasión sin que Washington pudiera derrocar al régimen instalado en la isla. La causa de todos estos planes de agresión se debe a la negativa de los gobiernos norteamericanos de ambos partidos a aceptar que una pequeña isla, situada a menos de 200 kilómetros de sus costas, fuera libre e independiente y pudiera determinar su propio destino.

Según el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatrick, las operaciones encubiertas contra Cuba comenzaron en 1959, cuando Fidel Castro suscribió la Primera Ley de Reforma Agraria. A partir de entonces, los ataques de todo tipo serían permanentes sin declinar hasta la actualidad.

Atentado contra el buque francés La Coubre


    Explosiones en el buque La Coubre en el muelle de La Habana

El 17 de marzo de 1960 fue aprobado por el presidente Dwight D. Eisenhower, el plan elaborado por la CIA, aunque las agresiones comenzaron antes, siendo la más destacada el sabotaje al buque francés La Coubre.

El 4 de marzo de 1960, el carguero La Coubre, que transportaba 76 toneladas de municiones belgas desde el puerto de Amberes, estalló mientras descargaba su material en el Puerto de La Habana. Treinta minutos después de la primera explosión, se produjo una segunda, aún más poderosa, que tuvo como víctimas a los que voluntariamente fueron a socorrer a los heridos. Se estima que murieron entre 75 y 100 personas y recibieron heridas otras 200.

Se inicia la operación Peter Pan

De los múltiples operativos emanados del país del norte, el más siniestro fue la operación Peter Pan. El gobierno de la Revolución Cubana había emitido una ley para que, en forma totalmente gratuita, se realizaran inscripciones y transcripciones de nacimientos y se celebrasen matrimonios que antes no se habían efectuado legalmente. La CIA desvirtuó el significado de la ley mediante campañas radiales y la emisión impresa de una versión apócrifa de ese documento. Fueron de gran ayuda las transmisiones de la potente radio Swan Island Station, ubicada en las islas Swan del mar Caribe próximas a Cuba. El mensaje que difundió en la población fue que el gobierno cubano anularía la patria potestad de niños y adolescentes, separándolos de sus padres, para llevarlos a distintos sitios de adoctrinamiento incluyendo el traslado a la Unión Soviética. El operativo generó pánico en las clases medias y altas de Cuba, hacia quienes estaba dirigido el mensaje.

                  Traslado de niños a Estados Unidos

Fueron evacuados cientos de niños y adolescentes y esos padres que se desprendieron de sus hijos en escenas desgarradoras, ignoraban que habían sido engañados. Muchos de aquellos niños fueron enviados en Estados Unidos a casas de adopción, orfelinatos e incluso a establecimientos penitenciarios para delincuentes juveniles. 

Muy dura se les presentó la vida debido a la inadecuada alimentación que recibieron, la existencia de pandillas en los centros de recepción y campamentos, el empleo de castigos corporales, la obligación de realizar tareas domésticas humillantes y la explotación sufrida a manos de tutores y maestros. Ver Operación Peter Pan 

Operación Pluto: la invasión a Playa Girón

Este fue el operativo militar más gigantesco que hizo Estados Unidos contra un país de América Latina. Un sector físico del Pentágono se destinó específicamente para la operación Pluto que se inició con una guerra psicológica previa, de varios meses de duración. Esta parte del operativo incluyó difusión de propaganda encaminada al ablandamiento psicológico del pueblo cubano a través de emisoras de radio (Swan Island Station), la prensa, la televisión, el cine, la literatura y volantes arrojados sobre la isla.

La invasión mercenaria, llamada Brigada 2506, constituida por 1500 hombres desembarcó en la madrugada del 17 de abril, en playa Girón, Bahía de los Cochinos. Los combates duraron 72 horas y del lado de los defensores hubo 176 muertes. La contraofensiva se inició al día siguiente, con el empleo masivo de artillería adquirida en la Unión Soviética y Checoslovaquia. Las maltrechas tropas de la Brigada fueron obligadas a retroceder y finalmente se rindieron totalizando más de 1000 prisioneros.

             Mercenaros prisioneros

Los mercenarios estaban constituidos por ex militares y esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista, terratenientes, magnates industriales, elementos del lumpen y de otros estratos sociales. La mayoría de los prisioneros fueron canjeados por medicamentos y otras necesidades básicas provistas por Estados Unidos. Cuando regresaron fueron recibidos en Miami en un acto oficial, donde Jacqueline Kennedy los homenajeó como “los soldados más valientes del mundo”. El plan de establecer una cabeza de playa y reclamar el apoyo directo de Estados Unidos fue abortado por Kennedy cuando se comprobó la total derrota.

La operación Mangosta
La derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón debía ser vengada y la CIA se apresuró a poner en marcha en enero de 1962 la Operación Mangosta. Los contrarrevolucionarios cubanos, recibieron pertrechos y todo tipo de entrenamiento, así como apoyo logístico y profesional. El entrenamiento se realizó en los pantanosos Cayos de la Florida, pero después de la crisis de los misiles la Operación Mangosta fue oficialmente cancelada por John F. Kennedy quién pocos meses después fue asesinado en Dallas. Entre las diversas teorías sobre su asesinato se incluye un complot orquestado entre un sector de la CIA y mercenarios cubanos, defraudados por la falta de apoyo durante el gobierno de Kennedy.

          Asesinato de Kennedy (22/11/1963)

No obstante, el balance de las acciones de la operación Mangosta resultó brutal. En el lapso de unos 12 a 14 meses se produjeron 5780 acciones terroristas contra Cuba, de ellas 716 sabotajes de graves consecuencias en instalaciones económicas esenciales.

El ZunZuneo
Cuando en 1961 el presidente Kennedy creó la USAID, la anunció como la agencia destinada a concentrar en un solo órgano todas las iniciativas estadounidenses de ayuda al desarrollo. En efecto, la entidad desplegó acciones de colaboración y capacitación agrícola, sanitaria, habitacional y ambiental, entre otras. Pero no había por qué embelesarse con el canto de las sirenas y para nadie fue una sorpresa cuando senadores de Estados Unidos pusieron en evidencia el programa ZunZuneo o Cuban Twitter, cuyo título aludía al nombre cubano del colibrí.


                             Logo del ZunZuneo

Consistió en lanzar una red de mensajería que pudiera llegar a cientos de miles de cubanos. Para despejar sospechas, se creó un intrincado sistema de empresas fachadas con una cuenta bancaria en Islas Caimán contratando a ejecutivos ignorantes de la situación y a quienes no se informaría de los vínculos de la empresa con el gobierno norteamericano. Se planeó una base de suscriptores usando contenido apolítico (fútbol, música, huracanes y publicidad). Una vez lograda una audiencia de cientos de miles de suscriptores, comenzarían mensajes de contenido político a fin de inspirar a los cubanos convocatorias para llevar a cabo concentraciones masivas y desencadenar así una “primavera cubana”.

Como tantos otros programas contra Cuba, el Zunzuneo también fracasó, pero es bueno recordar que el agobiante bloqueo comercial contra la isla estuvo lejos de ser el único mecanismo de acción de Estados Unidos contra un país soberano.

Fuentes 
Acciones de la CIA contra Cuba. EcuRed. http://www.ecured.cu/index.php/Acciones_de_la_CIA_contra_Cuba


Edmundo García. Zunzuneo tiene nombre y apellido. La pupila insomne. https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/04/11/zunzuneo-tiene-nombre-y-apellidos/

Zunzuneo: Pillos de la USAID a veces inventan algo nuevo. Prensa Latina. Agencia Informativa Latinoamericana. http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=2593301&Itemid=1

Senate committee orders review of ‘Cuban Twitter’. The Washington Post, 10/04/2014.

lunes, 21 de abril de 2014

GABO, EL NOBEL Y VARGAS LLOSA

La vida no es lo que uno vivió, sino lo que recuerda y cómo la recuerda para contarla.
Gabriel García Márquez

                                              Gabriel García Márquez (1927-2014)

Disquisiciones sobre el Premio Nobel de literatura
En octubre de 1980 Gabriel García Márquez, de ahora en más “Gabo”, por afecto y para hacerlo más corto, escribió en el diario El País una nota brillante donde hacía un análisis sobre el Premio Nobel de literatura. Debo aclarar que si en esa ocasión no citó a Borges ni a Vargas Llosa, fue porque ambos estaban vivos y se suponía que en algún momento recibirían el galardón. El comité del Nobel fue esquivo con el primero, que falleció en 1986, mientras que Vargas Llosa lo recibió en 2004.

Por respeto a la figura gigantesca de Gabo transcribo su nota como él la redactó, haciendo solo unos pequeños cortes.

“Se ha dicho muchas veces que los más grandes escritores de los últimos ochenta años se murieron sin el Premio Nobel. Es una exageración, pero no demasiado grande. Leon Tolstoi, cuya novela Guerra y paz es, sin duda, la más importante en la historia del género, murió en 1910, a la edad muy nobiliaria de 82 años, cuando ya el Premio Nobel se había adjudicado diez veces. Su obra cumbre llevaba ya cuatro años y medio de gloria, con numerosas traducciones y reimpresiones en el mundo entero, y ningún crítico dudaba de que estaba destinado a existir para siempre”.

                 León Tolstoi (1828-1910)

“En cambio, de los diez escritores que obtuvieron el Premio Nobel mientras Tolstoi vivía, el único que permanece vivo en la memoria es el inglés Rudyard Kipling. El primero que lo obtuvo fue el francés Sully Prudhomme, que era muy famoso en su tiempo, pero cuyas obras solo se encuentran en librerías muy especializadas. Otro de los diez primeros laureados fue el polaco Henryck Sienkiewicz, que se había colado de contrabando en la gloria con su ladrillo inmortal, Quo Vadis. Figura también uno de los dramaturgos más deplorables que parió la madre España: don José Echegaray, ilustre matemático a quien Dios tenga en su santo reino”.

“En los dieciséis años siguientes murieron sin obtener el premio otros cinco de los grandes escritores de todos los tiempos: Henry James, en 1916; Marcel Proust, en 1922; Franz Kafka, en 1924; Joseph Conrad, en el mismo año, y Rainer Maria Rilke, en 1926. También durante esos años estaban sentados en el escaño de los genios nadie menos G. K. Chesterton, que murió sin su premio en 1936, y James Joyce, que murió en 1941, cuando su Ulysses había cambiado el curso de la novela en el mundo, diecinueve años después de su publicación”.

“En cambio, de los catorce autores que lo obtuvieron en esa mala época, sólo cuatro perduran: el inglés Maurice Maeterlink, los franceses Romain Rolland y Anatole France, y el irlandés George Bernard Shaw. El indio Rabindranat Tagore, a quien debemos tantas lágrimas de caramelo, fue arrastrado por los vientos de la justicia del carajo. Knut Hamsun, el noruego que obtuvo el premio en 1920 en el apogeo de la gloria, ha corrido la misma suerte, aunque menos merecida. Dos años después, la Academia Sueca sufrió su segundo accidente mortal en lengua castellana: el inefable don Jacinto Benavente, a quien Dios tenga lo más cerca posible de don José Echegaray hasta el fin de los siglos. Con mayores o menos méritos, ninguno de los premiados de este lapso lo merecieron tanto como los que se murieron mereciéndolo”.

También Marcel Proust murió sin conocer su gloria. Pero hay que ser justos: sólo un poder adivinatorio real hubiera podido prever lo que sería el espléndido monumento literario de este siglo: A la búsqueda del tiempo perdido, sólo publicada en su totalidad después de la muerte del autor”.

                Vargas Llosa y Gabo en los tiempos de gran camaradería

Gabo y Vargas Llosa (crónica de una enemistad anunciada) 
Gabo y Vargas Llosa estaban unidos por una gran simpatía y mutuo respeto del talento literario del otro. Ambos empezaron sus carreras como periodistas, como suele acontecer con tantos escritores, y estaban guiados por un profundo compromiso con la realidad de sus países, canalizando sus preocupaciones a través de la escritura. Sus obras revolucionaron la literatura contemporánea irrumpiendo en el momento en que los ojos del planeta se posaban sobre América Latina. Desde la Revolución Cubana de 1959 en adelante, se sucedieron movimientos, revueltas y conflictos políticos inéditos, que contrastaban con la quietud que se vivía en Europa y los Estados Unidos.

Gabo y Vargas Llosa se conocieron en 1967, en Venezuela, cuando distinguieron al peruano con el premio Rómulo Gallegos por su libro La Casa Verde. Desde entonces fueron amigos entrañables, Vargas Llosa dedicó al estudio de Cien años de soledad su tesis doctoral en la Universidad Complutense. El trabajo, publicado en 1971, se titulaba García Márquez: historia de un deicidio.

En los primeros años de la década de los 70, ambos vivían en Barcelona y se reunían con frecuencia. Se veían con sus esposas, sus hijos se habían hecho muy amigos y el colombiano apadrinó al segundo de Vargas Llosa.

En 1976, nueve años después de haberse conocido, la relación se cortó bruscamente. Se habló de una escena de pugilato entre ambos, por problemas íntimos que ninguno de los dos quiso ventilar a la prensa amarilla. Sin embargo, una de las razones más importantes fue el derrape ideológico que se produjo en Vargas Llosa.

Hasta entonces, ambos profesaban una abierta tendencia hacia la izquierda, e incluso Vargas Llosa había militado en el partido comunista. Pero algo estalló en el cerebro del peruano que fue virando en forma indeclinable hacia una derecha cada vez más recalcitrante. Adoptó una postura neoliberal a ultranza, se volvió pro norteamericano y comenzó a criticar en forma pertinaz a los gobiernos progresistas de América Latina.

Sin conocer a fondo la problemática de la Argentina, siendo ávido lector del diario La Nación, se nutrió de sus comentarios sin analizarlos ni cuestionarlos. Es uno de esos casos donde la ideología es tan fuerte que obnubila al razonamiento. El periódico de los Mitre lo recibió alborozado y con cierta regularidad, el peruano incursiona con notas políticas que tienen la peculiaridad de estar huérfanos del brillante estilo que vuelca en sus libros.

 Asistió a jornadas político-literarias donde se codeó con personajes como Mauricio Macri, José María Aznar y Marcos Aguinis que no le llegan ni a los tobillos. Sin embargo, Vargas Llosa tuvo el buen tino de separar la política de sus novelas, que siguen manteniendo su belleza literaria y no parecen estar escritas por un ultraderechista.

En contrapartida, Gabo mantuvo su coherencia ideológica, a la que sumó un apoyo incondicional a Fidel Castro y a la Revolución Cubana. Fidel, además de ser un gran lector es un excelente crítico literario, a tal punto que Gabo le enviaba los manuscritos de algunas de sus obras para conocer su opinión, antes de publicarlas, como hizo con Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos de cólera.


                                                       Gabo con Fidel

Es importante señalar que a pesar del alejamiento abismal social y político, entre el colombiano y el peruano, ambos mantuvieron un profundo respeto profesional hacia el otro. Al fallecer Gabo, Vargas Llosa lo despidió diciendo: “Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua. Sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier".

Todo comenzó en Buenos Aires
Después de intentos frustrados con varias editoriales, Gabo y su esposa Mercedes recibieron noticias provenientes del Río de la Plata. El matrimonio estaba haciendo malabarismos para sobrevivir con mínimos recursos durante los 18 meses que Gabo se encerró en su escritorio para escribir una obra que sería un punto de inflexión en la literatura. La noticia fue un soplo de esperanza y de aire fresco para la pareja, Cien años de soledad había sido aceptada por la editorial Sudamericana, donde su director Francisco Porrúa, supo apreciar que había caído en sus manos una novela que revolucionaría la literatura del siglo XX.


                    La clásica portada de la primera edición en 1967

Gabo acababa de crear un nuevo estilo literario: “el realismo mágico”. El escritor pasó de la pobreza extrema en que se hallaba, al podio de los universales, ya que Cien años de soledad, lleva más de 50 millones de ejemplares vendidos, fue traducido a 27 idiomas y junto con sus otras obras le significó el Premio Nobel de Literatura.


                         Gabo recibe el Premio Nobel de literatura en 1982

Fuentes

Garcia Marquez. El Premio Nobel de Literatura. El País, 09-10-1980.


Tomás Eloy Martínez. Cien años de soledad y el viaje a Buenos Aires que hizo historia. La 
Nación, 30/05/2007.

Sergio Wischñevsky. Columna sobre García Márquez. Gente de a pie. Radio Nacional 21,04,2014.

martes, 15 de abril de 2014

LA CIUDAD DE PACHACUTEC


Hiram Bingham no es un principiante ni un improvisado, como esos aventureros que se lanzan en búsqueda de ruinas y tumbas de antiguas civilizaciones andinas con poco conocimiento de historia, mínima experiencia en andinismo y ninguna noción de arqueología. Bingham se había graduado de arqueólogo en la universidad de Yale y había completado un postgrado en Harvard sobre historia y ciencias políticas. Tiene 36 años, un metro noventa y cinco de estatura y ni un gramo de grasa extra en su cuerpo de 77 kilos, Además es un hábil andinista.

                           Hiram Bingham (1875-1956)

Es el año 1911 y Bingham se encuentra en los Andes peruanos a casi 2500 metros de altura. Hace frío y algunas nubes sueltas están tan próximas que podría tocarlas con la mano. Se sienta a descansar sobre una roca y al poco tiempo le alcanza el sargento Carrasco, del ejército peruano, resoplando de fatiga y sudando dentro de su oscuro uniforme cuyos botones brillan con el sol de la tarde. 
         Hiram Bingham (primero de la izquierda con el grupo que lo acompañó

Bingham contempla el paisaje que es hermoso, con vegetaciones colgantes y orquídeas de diversos colores que brotan de las piedras. Abajo, muy abajo se revuelven las aguas del río Urubamba despeñándose violentas en busca del Amazonas para enriquecer su caudal.

Tanto él como el militar dependen del guía Melchor Arteaga, un campesino que tiene su vivienda en el fondo del valle y que por el precio de un Sol de Oro Peruano se había comprometido a llevarlos hasta las ruinas de una ciudad de los incas. Bingham destapa su cantimplora y bebe un trago de agua, por su mente pasan recuerdos de su infancia, el padre severo y rígido que lo castigaba con una vara cuando violaba las estrictas reglas del hogar. Hasta que un día se hartó, juntó sus ahorros y compró un pasaje en barco para cruzar el Pacífico dese su casa en Honolulu hasta la costa de California. Pero las cosas no salieron como él las había planeado. El barco no zarpó ese día y el amigo que debía acompañarlo se arrepintió, regresó y contó todo. El padre de Bingham encontró a su hijo en el puerto sentado sobre su maleta. Sin embargo, no hubo castigo, el episodio fue muy fuerte para todos y él disfrutó de más libertad y espacio. 
Además, el padre lo introdujo en la práctica de escalar montañas, que ahora le resultaba de enorme utilidad.

El pequeño grupo retoma la marcha y luego de varias horas, el guía señala un pico imponente que se alza ante ellos mientras que con su laconismo indígena se limita a solo dos palabras “Machu Picchu”, que en quechua significa “vieja montaña”. Cuando rodean el promontorio, Bingham contempla con emoción y asombro una enorme extensión de un centenar de terrazas maravillosamente construidas. Numerosas viviendas montadas con piedras exquisitamente labradas, algunas de tamaño gigantesco, que encajaan entre sí, sin dejar espacios ni huecos.

                 Machu Picchu tal como la encontró Bingham en 1912

Bingham comienza a registrar en su diario: “el complejo está claramente dividido en dos grandes zonas: la zona agrícola, formada por conjuntos de terrazas de cultivo, que se encuentra al sur; y la zona urbana, que es, por supuesto, aquella donde vivieron sus ocupantes y donde se desarrollaron las principales actividades civiles y religiosas. Se destacan dos grandes edificios: el templo del sol y la residencia real. Ambas zonas están separadas por un muro, un foso y una escalinata, elementos que corren paralelos por la cuesta este de la montaña.”

Muchos años después, Pablo Neruda al referirse a Machu Picchu dirá: “Madre de piedra, espuma de los cóndores. Alto arrecife de la aurora humana”. Bingham anota en su diario la fecha: 24 de julio de 1911 ¿Tenía conciencia en ese instante de que había hecho uno de los descubrimientos arqueológicos más grandes de la historia?

                          Vista actual de Machu Picchu

A semejanza de Cristóbal Colón que murió convencido que había llegado a la India, Bingham creyó que Machu Picchu, a la cual siempre llamó “la ciudad perdida de los incas”, era Vilcabamba. Así se llamaba el lugar donde se refugió Manco Inca, con su séquito de nobles y de esposas y numerosos guerreros. Después de luchar encarnizadamente contra el invasor español, se dio cuenta que no podía seguir enfrentando sus cañones, su caballería y sus arcabuces. 

Nuevas naves seguían trayendo conquistadores ávidos de oro y Manco Inca se adentró en la selva amazónica y erigió Vilcabamba. Las ruinas de esta ciudad fueron descubiertas más de 50 años después por otro norteamericano, el explorador Gene Savoy, quién recurrió a los relatos de diversas fuentes de la época y se convenció de que Bingham había confundido Machu Picchu con Vilcabamba.

Machu Picchu fue edificada mucho antes de que llegaran los españoles, entre 1450 y 1460 por el emperador inca Pachacútec, el bisabuelo en la línea dinástica de Atahualpa. La ciudad se destinó a funciones religiosas y lugar de descanso del emperador, su acceso estaba restringido y solo podía ingresar la nobleza y altos funcionarios del imperio. Era la residencia de Pachacútec, un complejo imperial construido por y para un hombre que logró transformar su pequeño reino, en el imperio más grande que jamás existió en el Nuevo Mundo.

Bingham durante varios días soportando el frío y el apunamiento, junta piezas arqueológicas de Machu Picchu, recolecta muchos miles que logra sacarlas de Perú, no se sabe si a escondidas o de contrabando sobornando algún funcionario venal. Sin duda está cometiendo un latrocinio, aunque son migajas comparadas con lo que se llevaron los conquistadores españoles. Estos en su ignorancia y codicia sin límites, fundieron en lingotes de oro exquisitas obras de orfebrería. Al menos Bingham las llevará a la Universidad de Yale para ser expuestas en el museo.

Más tarde se desempeñará como profesor de la Universidad de Harvard, llegará a ser gobernador del estado de Connecticut y miembro del Senado de Estados Unidos. Como dato menor, le debemos a Bingham haber sido el inspirador de la saga de Indiana Jones.

       Hiram Bingham senador                               Harrison Ford como Indiana Jones

Fuentes
Kim Macquarrie. Los últimos días de los incas. Inkaterra, Perú 2013.

William Prescott. History of the conquest of Peru. Lippnicott, Philadephia, 2009.

Hiram Bignahm. Encyclopaedia Britannica. http://www.britannica.com/EBchecked/topic/65668/Hiram-Bingham


miércoles, 9 de abril de 2014

LOS LINCHAMIENTOS Y LOS MEDIOS

   Linchamiento de negros en 1920, en el sur de Estados Unidos

Los linchamientos son tan antiguos como la existencia del ser humano y en el evangelio según San Juan, Jesús salvó a María Magdalena de ser lapidada, costumbre aberrante que aún perdura en algunos países árabes, por supuesto sobre mujeres, con el agravante que son linchamientos institucionalizados. El término es mucho más reciente que el relato bíblico, ya que se originó en el siglo XVIII cuando el rico hacendado Charles Lynch, del estado de Virginia lideró el asesinato colectivo de un grupo de detenidos que habían sido absueltos por un tribunal.

El linchamiento además de ser un homicidio agravado, es un acto de cobardía donde cada participante se escuda dentro del grupo y difícilmente se animaría a la agresión por cuenta propia.

En América Latina los linchamientos son relativamente frecuentes y en Argentina también los hay, aunque en grado mucho menor, pero adquirieron notoriedad por la enorme difusión de la prensa mediática que además intentó proteger a los autores suavizando los términos, ya que Clarín los denomina “palizas” y La Nación “golpizas a delincuentes”. El periodista Mariano Grondona, ex funcionario del gobierno de facto que justificó la tortura durante la dictadura, también los avaló.


            Mariano Grondona justificó los linchamientos

Sobre estos hechos fue esclarecedora la mesa redonda organizada por el segundo encuentro de la agrupación Justicia Legítima, en la Biblioteca Nacional el 4 de este mes. La procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó y el periodista Víctor Hugo Morales cerraron la jornada realizada en la Biblioteca Nacional. Los hechos de los últimos días sirvieron para poner bajo análisis a la Justicia y a los medios.

“Los que golpearon a David Moreira hasta matarlo ¿eran conscientes del delito que cometieron? ¿Habrán pensado que era mejor tener un ladrón menos que decenas de asesinos sueltos? Cuando el protagonista de un crimen es un joven de un barrio marginal, se habla de violencia homicida, y cuando es protagonizado por señores y señoras de barrios pudientes se pasa a hablar de ajusticiamiento o de palizas. ¿Es que acaso puede haber justicia cuando se parte de la idea de que algunas vidas no tienen valor?”, se preguntó Gils Carbó al cerrar. “Es inevitable asociar esos episodios brutales con una campaña que se desarrolló contra un anteproyecto del Código Penal, con eslóganes simplistas y falsos, que auguraban una liberación masiva de violadores o autores de crímenes violentos, que causaron miedo y rechazo en la población”, añadió la funcionaria en referencia a los cuestionamientos del diputado Sergio Massa al borrador de reforma del Código y a los ataques de grupos de personas contra presuntos ladrones.

Gils Carbó agregó “Es necesario generar los mecanismos para que todos podamos llevar adelante una vida digna, y combatir el delito con plena igualdad, porque la realidad es que las cárceles están llenas de pobres, la mayoría sin condena, y la respuesta de la Justicia para los grandes delitos económicos sigue siendo deficitaria”, tras lo cual fue aplaudida por el público que desbordaba el salón Jorge Luis Borges.



Alejandra Gils Carbó y Víctor Hugo Morales en la mesa redonda de la Biblioteca Nacional

Varias instituciones, políticos y analistas sociales, se dirigieron a los trabajadores y directivos de los medios de comunicación del país sobre la grave responsabilidad que tienen sus mensajes en la generación y repetición de actos delictivos que llegan hasta el homicidio, y que con gran negligencia son presentados y calificados como actos de “justicia por mano propia”.
El canal TN del monopolio Clarín, fábrica de malestar funcionando a pleno, pasó durante horas un mismo episodio repetido 24 veces. De esta manera, el mismo delito funcionó como si fueran 24, para habilitar la idea de una justicia ausente, y justificar que la gente la lleve a cabo por su propia mano. Los asesinados o molidos a golpes en los últimos días no eran una amenaza para la vida de nadie, no llevaban armas.

Aunque los hechos de los últimos días tienen causas diversas y de gran complejidad, todo emisor sabe que la acumulación y repetición sin descanso de un puñado simplificado de consignas alimenta la intranquilidad y el temor de la población, y promueve la intolerancia y la propensión a violar la ley.



                                   Cartel en un suburbio de Buenos Aires

Existe sin duda una relación causa/efecto entre la sucesión de episodios de linchamientos y las descabelladas e impúdicas declaraciones de Massa contra el proyecto de Reforma del Código Penal, amplificadas hasta el hartazgo por su partido político que es Clarín, con la colaboración del diario La Nación y, cuya gravedad es minimizada por los medios. Al fin y al cabo, los victimarios son gente como uno de clase media y la víctima es un portador de cara, es decir un “negro” como se los designa despectivamente.

El enemigo es, en este caso, un delincuente aunque no haya ninguna evidencia de que lo sea, o un comunista, o una bruja, un neoliberal, un periodista o un judío. Depende de la época y la situación, lo que cuenta no es si cometió un delito o no. Lo importante es que hay un grupo de personas que, por las razones que fueren, asumieron que existe el enemigo. Ese enemigo tiene un rótulo. Cuando queda etiquetado, se transforma en un agresor, en un blanco móvil, alguien a quien corresponde patearle la cabeza, porque es parte del enemigo.

En estos días los medios formadores de noticias introdujeron en la sociedad la noción de un aumento permanente y sin control de los actos delictivos, rara vez asentada en estadísticas serias, y por la afirmación, jamás sostenida en datos confiables, de que la única solución ante esta problemática son las políticas de “mano dura”, que ya fracasaron rotundamente en nuestro país y en muchos otros.

Sergio Massa en su insaciable búsqueda de notoriedad y protagonismo, estuvo en Estados Unidos donde no lo invitaron como dijeron algunos medios, sino que solicitó o imploró entrevistas donde aprovechó para juntarse con la extrema derecha de aquél país, como el Tea Party y el ex alcalde de Nueva York, el de la tolerancia 0.
                            Sergio Massa con Rudolph Giuliani

Su principal contrincante, el procesado jefe de la Ciudad acusó al gobierno, como lo hace habitualmente, de estos episodios y habló de un Estado ausente. Se olvidó que uno de los linchamientos ocurrió en pleno barrio norte donde la seguridad depende de su gestión. Seguidamente eructó una de sus típicas burradas afirmando que, como está “tan mal la situación” de la inseguridad, le dio “tranquilidad” que su hija se fuera del país. O sea que no cree ni en su propia policía. Conviene recordar que en 2007, en un programa de Susana Giménez pidió la libertad del comisario Carlos Sablich, procesado por torturas. Como broche de cierre se negó a que la Legislatura hiciera una declaración de repudio a los linchamientos. Podemos adivinar la respuesta que haría ante un periodista que le pida su opinión sobre el Ku Klux Klan.



El dislate expresado sobre su hija le abrió un flanco a Macri por donde se introdujo su archienemigo Massa: “Yo quiero a mis hijos viviendo acá y orgullosos de que todas las fuerzas políticas trabajen para que vivan en un país más seguro”, sentenció suelto de cuerpo el diputado de Clarín.

En pocos días toda esta retahíla de frases y discursos de simpleza en estado puro, van a desaparecer, en la medida que los medios elijan otro tópico antigobierno. Seguirán existiendo linchamientos, aunque ya no serán tapa de los diarios, pero los problemas de fondo sobre la seguridad permanecen sin solución. Son esos problemas que a la derecha no le importan, como una reestructuración global del sistema carcelario para que el delincuente una vez terminada su pena salga mejor de como entró y no peor y decidido a volcar sobre la sociedad su resentimiento y odio como consecuencia del mal trato carcelario. La reiterada frase de que hay que endurecer las penas, porque cuando el delincuente sale libre vuelve a delinquir, es de una simpleza sin atenuantes, porque no analiza las causas. El sistema carcelario es una asignatura pendiente que se arrastra desde que el país existe y ni el gobierno actual ni los provinciales lo han modificado. Por eso y mientras exista la inequidad social, las medidas recientemente adoptadas por Sicoli son de una eficacia muy relativa.

La reforma al Código Penal debe ser tratada ya, no como dicen algunos políticos que sostienen que no es el momento adecuado y cabe preguntarles ¿y cuando es el momento adecuado?




Eduardo Videla. De repudiar ni hablar. Página 12, 04/04/2014.

Claudia Perugino. Responsabilidad de los medios ante la violencia. CONSAVIG.

¿Pensarán que es mejor un ladrón menos que decenas de asesinos sueltos?. Página 12, 05/04/2014.

Ernesto Tenenbaum. Cuando nos sentimos víctimas. Veintitrés, 05/04/2014.

Horacio Verbitsky. Atentos y vigilantes. Página 12, 06/04/2014.

José Natanson. ¿Por qué linchamos? Página 12 06/04/2014.


Pablo Morosi. Declaró Scioli la emergencia en seguridad por la ola delictiva. La Nación, 06/04/2014. 

viernes, 4 de abril de 2014

EL CONDE DE SANDWICH

Vida política

                     Jon Montagu, cuarto conde de Sandwich (1718-1792)

John Montagu es mejor conocido bajo el título nobiliario de Cuarto Conde de Sandwich. Este aristocrático caballero nació en 1718 en Inglaterra y, tal como correspondía a su rango, recibió educación en Cambridge. Apenas terminada su adolescencia, logró una banca en el Parlamento y se dedicó enteramente a la política, trabando fuerte amistad con el duque de Bedford, uno de los hombres más ricos y destacados de Inglaterra.

Cuando Bedford fue designado con el máximo grado en la Marina Real, llevó consigo a Montagu como asesor y ayudante. Su desempeño en tratados de paz y proyectos de táctica naval determinaron que pronto sucediera a Bedford como Primer Lord del Almirantazgo, uno de los cargos más altos de la función pública en el Reino Unido. El conde de Sandwich le dio fuerte apoyo a los proyectos marítimos del capitán Cook quien, con sus descubrimientos, incorporó vastos territorios a la corona británica.

Vida personal
La vida personal de Montagu fue tan activa como su vida política. Contrajo matrimonio con Dorothy Fane, una dama de la nobleza que le dio un hijo y que, al poco tiempo, sufrió una enfermedad con cuadro demencial que la llevó a la tumba. Por entonces, Montagu tenía una amante, la talentosa y bella cantante de ópera Martha Ray. Cuando Montagu la conoció, ella solo tenía 17 años y recién se iniciaba en el bel canto; desde entonces, él la protegió y la ayudó en su carrera. La relación fue prolífica, ya que tuvo con Martha no menos de cinco hijos, aunque se le adjudican nueve. Nunca legalizó su relación con la soprano, pero reconoció a todos sus vástagos. Uno de ellos, Basil Montagu, se destacaría por sus tratados de jurisprudencia y diversos ensayos, y por su actividad filantrópica.



Martha Ray (1742-1779), la soprano y amante de Montagu. Óleo de Nathaniel Dance.

Súbitamente, la tragedia se precipitó sobre la vida del conde cuando su adorada Martha fue asesinada por un fanático de la diva, quien trastornado de amor y de celos, la mató cuando ingresaba al Covent Garden. El episodio dio origen a la novela Amor y locura de Herbert Croft, que fue best seller de la época. Montagu nunca se recuperó de esta tragedia y, poco tiempo después, se retiró de la vida pública.

El jugador compulsivo
Es probable que la muerte de su amante fuera el mecanismo disparador que llevó al conde de Sandwich a convertirse en jugador compulsivo. Es frecuente que este hábito llevado a niveles descontrolados surja después de un fuerte impacto afectivo. En estos casos, el individuo busca escapar de la realidad por medio del juego.

No se conoce cuánto dinero perdió o ganó Montagu jugando a los naipes. Lo que sí se sabe es que tenía bastante fortuna para gastar, ya que sobre él pesaban acusaciones de malversación de los fondos del Gobierno mediante sobornos y distribución de cargos públicos.

A Club of Gentlemen, por Joseph Highmore, recrea la imagen de un club de la época como el que frecuentaba Montagu.

Montagu llegó a pasar las 24 horas de un día jugando ininterrumpidamente, a tal punto que no disponía de tiempo para comer. En una de esas ocasiones, le pidió a su sirviente que le trajera un trozo de carne entre dos rebanadas de pan, de tal manera que podía comer utilizando una sola mano mientras que, con la otra, sostenía las cartas. Esta técnica alimentaria se convirtió en un hábito que pronto fue imitado por sus compañeros de juego del distinguido club que Montagu frecuentaba. “Tráigame lo mismo que a Sandwich”, ordenaban sus amigos a los sirvientes cuando el apetito los acuciaba. No se necesitó que pasara mucho tiempo para que el nombre de “sándwich” ingresara al hábito alimentario popular y, actualmente, los sándwiches representan más de un tercio del mercado de comida rápida.

John Montagu, el cuarto conde de Sandwich, murió en 1792, y el célebre capitán Cook, descubridor de Australia y Nueva Zelanda, cuando recaló en unas islas del océano Atlántico sur, las bautizó con el nombre de quien durante su vida política lo apoyó incondicionalmente en sus empresas de alta mar.


                                                         James Cook (1728-1779)

Bibliografía
Sandwich, John Montagu, 4th Earl of. Encyclopaedia Britannica, tomo 10, pág. 413. ED 1995.

Rodger, N.A.M, The Insatiable Earl: A Life of John Montagu, Fourth Earl of Sandwich (London: Harper Collins, 1993).