viernes, 26 de agosto de 2016

Poe. el escritor del terror


Se entregó solitario a su complejo
Destino de inventor de pesadillas
Quizá, del otro lado de la muerte,
Siga erigiendo solitario y fuerte
Esplendidas y atroces maravillas.
Jorge Luis Borges



                  Edgard Allan Poe (1809-1849)

Poe se nos ofrece a través de distintos daguerrotipos de la época, siempre con gesto melancólico, jamás con una sonrisa o con expresión afable porque, desde la infancia, tuvo desdichas y su mundo interior era tan terrible como los cuentos que escribía. 

Trató de ganarse la vida como escritor, pero las editoriales lo explotaron comercialmente, subestimaron su obra influenciados por la presencia de ese hombrecito que se les presentaba tímido, desaliñado y con mirada triste. Tenían ante sí a uno de los más grandes cuentistas de los Estados Unidos, al inventor de la novela policial, al que desarrolló el suspenso mucho antes de que se inventara la palabra psycho-thriller y al autor de poemas de notable belleza. No lo entendieron, lo consideraron un poeta menor y le pagaron sumas miserables que lo convirtieron poco menos que un mendigo que terminaría buscando consuelo en el lento suicido del alcohol.

Pero había otro Poe, el que en circunstancias ordinarias podía ser una excelente compañía, que hablaba de literatura con brillante elocuencia y conocimiento y leía sus poemas con voz agradable.

Edgar Allan Poe nació en Boston en 1809, pero salvo un breve período en Inglaterra, la mayor parte de su vida transcurrió en el sur hostil y racista de los Estados Unidos, donde imperaba la esclavitud. Quedaba por delante casi medio siglo para que la Guerra de Secesión terminara con ese estigma.

El hogar de los Poe era francamente disfuncional. Sus progenitores, actores trotamundos, no figuraban en su memoria, ya que el padre alcohólico abandonó a los suyos y desapareció del mundo sin dejar rastros. En cuanto a su madre, falleció cuando él tenía sólo 2 años.

Edgar fue adoptado por una familia, los Allan, en la ciudad de Richmond, estado de Virginia, quienes si no le ofrecieron afecto adecuado, al menos le brindaron educación en una escuela privada de las afueras de Londres. Cinco años después, la familia regresó a Richmond y Edgar continuó sus estudios en escuelas locales.

Durante ese período, uno de sus compañeros lo llevó a su casa y le presentó a su bella y joven madre, de la cual Edgar se enamoró de inmediato. Fue una relación platónica, ya que acudía a ella en momentos de desasosiego, en busca de la madre ausente. El vínculo resultó efímero porque, apenas pasado el año, Jane Stannard falleció y fue una de las varias mujeres que, al cruzarse en su vida, escaparon del olvido perpetuadas en hermosos poemas.

              Jane Stannard. Poe le dedicó en 1831 el poema To Hellen.

A sus 17 años, el señor Allan lo envió a la Universidad de Virginia, pero no fue un período feliz para Edgar. Su padre adoptivo le retaceaba los fondos y se transformó en un joven pobre rodeado de compañeros ricos, hijos de hacendados que poseían plantaciones de algodón, que amasaron sus fortunas gracias al látigo y al sudor de los esclavos negros. Edgar buscó la salida económica de la peor forma: el juego, entrando en un círculo vicioso de deudas y empobrecimiento, lo que lo condujo por el camino del alcohol.

Con los bolsillos vacíos, se alistó durante unos años en el ejército para tener un salario, mientras empezaba a escribir cuentos y poemas. Posteriormente, se trasladó a Baltimore, donde se alojó temporariamente en la casa de su tía Maria Clemm, que vivía con su hija Virginia, de 7 años.

En la misma casa vivían William Henry y Rosalie, dos hermanos de Edgar que en la diáspora familiar habían sido adoptados por la señora Clemm. La presencia de sus hermanos afectó profundamente su espíritu, ya que William Henry era alcohólico y estaba muriendo de tuberculosis, mientras que su hermana tenía cierto retardo mental. Los espectros de esa familia devastada lo perseguirían por el resto de su vida.

La falta de dinero seguía asfixiándolo, y para paliar esta situación, logró ingresar a la Academia Militar de West Point, gracias a las influencias de su padre adoptivo. Sólo la desesperación para eludir la pobreza puede explicar la decisión de ingresar a la milicia. Su espíritu era lo más lejano a esa vida rígida y estructurada. Pronto mostró una negligencia de tal magnitud que las autoridades del instituto terminaron haciéndole una corte marcial expulsándolo de la Academia.

Después, Poe consiguió trabajos menores en editoriales y publicó con poco éxito sus primeros cuentos y poemas. Se unió a la familia Clemm y todos vivieron en una humilde pensión a expensas de magro salario de Poe. Por entonces, contrajo matrimonio con Virginia; él tenía 27 años, ella, 13. Entre quienes estudiaron su vida existe controversia sobre las características de ese matrimonio. Se especula sobre su consumación o si el escritor se casó para tener proximidad con su tía en busca de la madre que nunca tuvo, pero es evidente que amaba a Virginia, porque así lo manifiestan las cartas que le escribía.


                                              Virginia Clemm Poe

Poe se trasladaba de una ciudad a otra, sea en búsqueda de nuevos horizontes laborales o huyendo de acreedores y locatarios. La familia se desplazó a Nueva York y luego a Filadelfia, lugares donde Poe consiguió trabajos fugaces en varias editoriales y logró publicar su primera colección de historias cortas: Cuentos de lo Grotesco y lo Arabesco. En 1841, formó parte del comité editorial del Graham’s Magazine, donde publicó Los crímenes de la calle Morgue y, más tarde, La máscara de la muerte roja y La caída de la Casa Usher, todos llevados al cine con el inolvidable Vincent Price como protagonista.


         Vincent Price con el cuervo del famoso poema The Raven

Fue un brevísimo período de cierta felicidad y bienestar económico que se interrumpió cuando su esposa tuvo un accidente vascular del cual nunca se recuperó. Poe cayó en profundos pozos depresivos y en el abuso del alcohol, lo que no impidió que produjera varios de sus mejores cuentos como El pozo y el péndulo, El gato negro y El tonel de amontillado.

En 1847, Virginia fallece, pero Poe logró superar el golpe gracias al intercambio de poemas y cartas con la viuda Sarah Helen Whitman, lo que generó una profunda amistad que se transformó en amor. Al principio, los padres de Sarah opusieron una feroz resistencia a que se casara con ese escritor de dudosa reputación y sin un cobre. Poe intentó suicidarse con láudano, pero en una cantidad que sólo lo enfermó gravemente sin llegar a matarlo. Una vez recuperado, insistió con Sarah, juró abandonar el alcohol y reformarse. Finalmente, su persistencia triunfó y se fijó fecha para la boda, pero el fuerte componente autodestructivo de Poe lo condujo a una noche de juerga con un amigo y poco después se presentó totalmente ebrio en la casa de su prometida. El proyecto matrimonial murió en ese instante y ya era evidente que estaba en un pozo sin salida, llevando una vida de total desorden.

Entró en períodos de síndrome de abstinencia que le producían alucinaciones y delirios. El deterioro de su organismo y de su mente comenzó a precipitarse rápidamente. Finalmente, en una de las hospitalizaciones, expiró después de gritar “Dios ayude a mi pobre alma”. Era el 7 de octubre de 1849, y Poe sólo tenía 40 años.

La obra de Edgar Allan Poe no pasará nunca de moda porque es atemporal. Sus relatos fantásticos y sin relación con el mundo verdadero marcaron a futuras generaciones de escritores e influenciaron en Europa a la flor y nata de la literatura como Baudelaire, Mallarmé, Verlaine y Rimbaud.

Poe sigue vivo. Su fantasma incansable merodea por los barrios pobres de Richmond, husmea bodegones en Filadelfia, espía los lupanares del Bronx y curiosea los conventillos de Baltimore. Nadie puede escapar a la fascinación terrible de sus relatos, porque Poe es inmortal.

Bibliografía
• Edgar Allan Poe Biography. Bio True Story, 2010. Disponible en:
http://www.biography.com/articles/Edgar-Allan-Poe-9443160
• Encyclopaedia Britannica. Edgar Allan Poe. 540-42. Encyclopaedia Britannica Inc,
Chicago, 1995.
• Merriman CD. Edgard Allan Poe. The Literature Network, 2006. Disponible en:
http://www.online-literature.com/poe/
• Meyers J. Edgar Allan Poe: His Life and Legacy. New York, Cooper Square Press,
1992.
• Van Doren Stern P. The Portable Poe. The Viking Press, New York, 1972.
 “Se entregó solitario a su complejo

e Jorge Luis Borges.

5 comentarios:

  1. Me gustó mucho !

    Si te gusta Poe, podés escuchar a Christopher Lee recitando "The Raven":

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    1. ¡Buenísimo, que bien recitado y que buen inglés!

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  2. Muchas gracias por tu nota

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  3. Oswaldo C de Maryland27 de agosto de 2016, 19:30

    Gracias por tu magnífico relato biográfico de Poe, Ricardo. Es uno de mis autores favoritos. Cuando vengas con Alicia podremos ir a Baltimore, done creo está su tumba.

    No se a cual persona de la vida real se refiere Poe cuando en su poesía "El Cuervo", menciona la "rara y radiante doncella a quien los ángeles nombran Leonor". No se trataba de su joven esposa Virginia, ya que ella murió meses después de escrito el poema.

    Si no los has leído, o no leído recientemente, te recomiendo el cuento "El Entierro Prematuro", en el cual sugiere evitar los cuentos terroríficos. También "La Narración de Arturo Gordon Pym", aunque es un poco más larga que sus otros cuentos.

    No creo que era católico, pero también escribió un himno (adjunto) a la Virgen inspirado por una visita a una iglesia de los Jesuitas en Nueva York después de oir sus campanas que llamaban a la oración del Angelus.

    Abrazos,

    Oswaldo

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    1. Hola Oswaldo te recomiendo que escuches The Raven por Christopher Lee, vale la pena

      Abrazo

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