martes, 13 de noviembre de 2012

CUATRO EXPERTOS OPINAN SOBRE POLÍTICA Y ECONOMÍA


John Weeks. Profesor de la Facultad de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres
John Weeks: “La socialdemocracia fracasó
 Síntesis del artículo de Sebastián Premici publicado en Página 12 (ver artículo completo)
El prestigioso economista británico John Weeks sentenció que la Unión Europea se convirtió en el instrumento de Alemania para gobernar Europa y que su fracaso puede desencadenar el resurgimiento de los nacionalismos de derecha.

Consideró que los principales problemas de los países de la región tienen que ver con los condicionamientos que aceptaron para entrar al euro. Sostuvo que lo más recomendable para estas naciones es salir del euro en forma conjunta, con el objetivo de que cada uno pueda comenzar un proceso de implementación de una política fiscal propia.

"La UE, direccionada por Alemania, reaccionó a la crisis económica y financiera con una serie de planes de rescate que en la práctica significó un ajuste fiscal. El desempleo en el bloque asciende al 10,5 por ciento y en la Eurozona al 11,4 por ciento. Esto significa que hay más de 25 millones de personas sin trabajo. En España y Grecia la desocupación es del 25 por ciento."

"Cuando España entró en un proceso de rescate, los bancos que recibieron recursos para salvarse terminaron especulando con esos fondos. El crimen de la socialdemocracia (continuado por el actual partido de gobierno) fue la salvación de los bancos”, sostuvo el académico inglés.

"Las directrices neoliberales aplicadas en la UE sostienen que las políticas públicas de los gobiernos restringen, limitan y distorsionan la habilidad de las personas para tomar decisiones, la misma retórica que se aplicó en la década de 1990 en la Argentina. La economía debería ocuparse de cómo movilizar recursos para el bienestar social. Esta fue la gran contribución de Keynes”, agregó Weeks.



Jean Luch Mélenchon. Político del Partidfo de Izquierda Francés y miembro del Senado.

Jean-Luc Mélenchon: “La reforma del Banco Central que hicieron ustedes es lo que pedimos nosotros”
Síntesis del reportaje realizado por Martín Granovsky a Mélenchon en Página 12 (Ver artículo completo)

"América Latina está pasando por un gran momento de ciudadanía y de civilización, mientras que en Europa se está retrocediendo. En Francia, actualmente existe muy poco conocimiento de lo que sucede en América del Sur y esto se debe a la imagen inventada de demonización de las revoluciones ciudadanas de América del Sur. Para que se callen los pueblos de Europa hay que convencerlos de que nada bueno puede suceder en otros sitios del mundo."

"Europa ignora las nuevas leyes sobre matrimonio igualitario, sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que es lo que pedimos nosotros para el Banco Central Europeo, nada sobre el efecto nefasto que implica la jubilación por capitalización privada y cómo la Argentina terminó con eso. Muchos argentinos ignoran que esas cosas que hicieron son adelantos en el mundo de hoy."



         Ernesto Laclau. Profesor de Teoría Política en la Universidad de Essex

Ernesto Laclau: “Los medios se han transformado en el principal partido opositor”

Síntesis de la entrevista realizada por Fernando Cibeira para Página 12. (ver artículo completo)
"Las recientes elecciones en Venezuela han sido una victoria para América Latina, que está empezando una etapa en condiciones políticas y económicas mucho mejor que la que inició a comienzos de este siglo. Con la incorporación de Venezuela al Mercosur, la integración latinoamericana ha recibido un impulso fundamental. El Mercosur va a ser una potencia económica internacional de peso considerable."

"En Europa hay una especie de cortina de humo que no sólo comparten loa sectores de derecha sino también algunos sectores de izquierda que forman parte de regímenes socialdemócratas, que tienden a coincidir en condenar la “deriva populista” de las revoluciones populares latinoamericanas. El problema es que la socialdemocracia europea se ha acoplado al tren del neoliberalismo."

"En Argentina la oposición política no logra construir un frente de fuerzas creíble. Eso es entendible porque ellos no pueden trascender el horizonte neoliberal que gobernó Argentina desde mediados de los ’80 hasta el surgimiento del kirchnerismo. En esa medida, todos estos sectores están dispersos, sin propuestas reales. La única fuerza que consigue aglutinar una acción opositora son los medios, que se han transformado en el principal partido opositor. (Héctor) Magnetto es uno de los ejes de la acción opositora en la Argentina."

"Hermes Binner pudo haber sido una esperanza y las fuerzas que se agruparon alrededor de él habrían podido generar una oposición creíble, pero no alcanzó a formar un modelo. Elisa Carrió está en las márgenes del sistema y no cuenta. Si las fuerzas opositoras son incapaces de integrarse, como en el caso de Binner y empiezan a aliarse en una especie de coalición semigolpista, en ese caso la democracia argentina va a avanzar en direcciones que no son las preferibles."



Chantal Mouffe. Profesora del Departmento de Política y Relaciones internacionales, Universidad de Westminster, Reino Unido.

Chantal Mouffe: “Hay que latinoamericanizar Europa”
Síntesis de la entrevista realizada por Javier Lorca (Ver nota completa)
"En un mundo multipolar, la democracia no puede ser un modelo único, exportado desde Europa y Norteamérica al resto del mundo. Hay que aceptar que va a haber distintas formas de democracia, que corresponden a su adscripción en distintos contextos históricos”

"En Europa, el elemento liberal de las democracias se ha vuelto absolutamente dominante, mientras el elemento democrático, el de la igualdad y la soberanía popular, ha sido subordinado y, en algunos casos, eliminado."

"Es verdad que el poder del pueblo debe tener cierto marco, pero uno no puede decir que países donde existe la posibilidad de la reelección indefinida, como Venezuela, sean menos democráticos que países sin esa posibilidad, como los europeos. En Europa se da una situación de alternancia: hay elecciones pero el pueblo no puede realmente escoger entre proyectos distintos. Elegir entre centroizquierda y centroderecha es prácticamente como elegir entre Coca Cola y Pepsi Cola."

"El problema de la reelección lo veo como un fetichismo de ciertos procedimientos liberales. También es algo muy reciente, porque hasta hace poco un país como Francia no tenía ningún límite para la reelección del presidente. Se dan situaciones absurdas, como en Chile, donde el presidente puede tener un solo mandato. Michelle Bachelet era una persona muy popular y podría haber sido reelegida, pero la normativa no se lo permitía: eso sí que es una traba al poder del pueblo."

viernes, 9 de noviembre de 2012

LA MANIFESTACIÓN DE "LA GENTE DE BIEN"

Finalmente llegó el tan anunciado, promocionado y divulgado 8N que fue la manifestación de la “gente de bien”. El nombre no es de mi autoría, se lo pusieron ellos mismos ya que algunos periodistas que se acercaron a varios móviles que cumplían funciones logísticas y les preguntaron quiénes eran los organizadores, la consabida respuesta fue: “la gente de bien”. Se ve que era una consigna ya establecida con el objeto de no involucrar figuras políticas. Debemos por lo tanto, inferir que quienes no fuimos al acto representamos la escoria de la sociedad, o en el mejor de los casos “la gente mala”.

Si la comparamos con la manifestación anterior nos encontramos ante similitudes y diferencias que conviene analizar.

Similitudes
La concurrencia también estuvo constituida por gente de clase media y clase alta, proveniente en su mayoría del barrio norte. Nuevamente carecían de propuestas concretas, liderazgos visibles y de oradores que los expresen. Por lo tanto, se limitaron a manejarse con slogans: “libertad de prensa”, “seguridad”, “corrupción” y la inflación, fueron los más comunes. Obviamente, como el grupo Clarín puso toda la carne al asador en este acto, hubo mayor presencia de carteles contra la ley Audiovisual y en favor del monopolio.

                                 Cynthia García: heroína

Es importante destacar el esfuerzo y el coraje de la periodista Cynthia García, de la radio pública, quién temerariamente munida del micrófono que decía 6,7,8 entrevistó a numerosas personas de distinta edad y sexo. Ninguna pudo exponer argumentos para justificar las razones que los convocaban. Algunas cayeron en contradicciones groseras y así se lo señaló Cynthia a más de uno cuya presencia obedecía a la falta de libertad de expresión: “me decís que no hay libertad y estás hablando en directo a través del canal oficial y te aclaro que es el único que está entrevistando a la gente”.

                            Cynthia junto a los manifestantes

Cynthia, hábilmente fue desarmando los escuálidos argumentos de los entrevistados y se puede decir que hizo docencia, hablando con calma y solidez. Recién al término de las entrevistas que duraron más de una hora, hubo connatos de agresión contra la periodista que debió ser socorrida por sus compañeros de cámara para refugiarse en el móvil. Menos suerte tuvo un periodista de canal 5 que recibió una cobarde trompada desde atrás por un joven energúmeno que afortunadamente fue detenido.

Un aspecto que debe ser destacado en mayúsculas es que ninguno de los entrevistados, ante las reiteradas preguntas de Cynthia, se sintió representado por algún político. Una vez más se trató de una manifestación huérfana de conductores, lo cual es grave para este sector de la sociedad que a diferencia de Venezuela, carecen de un Capriles Radonsky que los convoque.

El mensaje es alarmante para Macri, uno de los organizadores de la manifestación, ya que nadie mencionó al procesado Jefe de la ciudad, máxime si consideramos que la gran mayoría de los concurrentes son de la capital y del barrio norte que oportunamente lo votó. Pero es probable que el palurdo no registre este aspecto y se limite a decir que la convocatoria fue un éxito.

Diferencias
La concurrencia fue mayor que la anterior y nuevamente se entremezclaron las cifras oficiales y de periodistas que calcularon una presencia de cien mil, mientras que Macri curiosamente se ajustó a la cifra que había pronosticado, o sea setecientos mil.


Hubo manifestaciones en varias capitales de provincia y también en el extranjero, comenzando por Australia debido al huso horario y que logró convocar una “muchedumbre” de 32 caceroleros.

Si en las grandes ciudades de Europa y los Estados Unidos hubo reuniones de apoyo al 8N, debieron haber sido minúsculas ya que los medios locales no las registraron. En cuanto al New York Times ni siquiera mencionó la realizada en Buenos Aires. Sí lo hizo el diario El País de España que funciona en tándem con el diario La Nación.

La manifestación fue más pacífica y a diferencia de la anterior fue civilizada, excepto muy ocasionales episodios de violencia. Los carteles fueron menos agresivos y las expresiones verbales también.

Si la convocatoria del 13 de septiembre no tuvo nada de espontánea, ésta lo fue menos. Se organizó durante semanas, con apoyo masivo de los grandes medios, La Nación el día anterior le dedicó 3 página y Clarín además, puso dinero para el merchandising de banderitas, obleas y móviles. También colaboró activamente el PRO, aunque ninguno de los manifestantes se lo agradeció y como ya dije ni mencionaron a Macri.

TN estuvo durante días convocando a la marcha y en menor grado agrupaciones de ultra derecha como Cecilia Pando, la del fuhrer argentino Alejandro Biondini, el Partido Liberal Libertario y el Partido Popular de la Reconstrucción.

Es saludable ver que una muchedumbre fuertemente anti oficialista se pueda expresar con total libertad y también es saludable ver que han aprendido a ser más civilizados. Es de esperar que encuentren un líder que represente sus angustias.

martes, 6 de noviembre de 2012

CINE ARGENTINO



Fue un creador tan grande como inseguro. Su cine y su música se basaban en la intuición, alimentada en el universo de su infancia y hasta su último proyecto inconcluso tiene que ver con eso, el pantalón cortito con un solo tirador y el mantel de hule. Como cineasta fue un obsesivo que midió y pesó cada detalle hasta la exasperación. Horacio Verbitsky.

Cine argentino
Con la acertada decisión del gobierno de crear un Polo Audiovisual en la isla DeMarchi en Costanera Sur, es bueno hacer una muy escueta semblanza de la trayectoria del cine argentino sin pretender profundizar en detalles sobre nombres de actores películas o directores.

A pesar de los altibajos a lo largo del tiempo la cinematografía argentina puede darse el lujo de mostrar con orgullo varios aspectos destacados:
  • fue el primer país de América Latina en que se proyectó una filmación;
  • es el único en Latinoamérica que ganó dos Oscares;
  • posee 33 escuelas de cine, cifra que supera a cualquier otro país del mundo.
  • Es el cuarto exportador mundial de material audiovisual.
Comienzos
El 18 de julio de 1896, en el teatro Odeón de Buenos Aires, una audiencia curiosa, que no terminaba de asombrarse vio por primera vez figuras en movimiento proyectadas sobre una pantalla. Los cortometrajes de Niños en el Jardín de las Tullerías y la Salida de Operarios de la Fábrica, se sucedían ante los ojos estupefactos de aquél público porteño. Apenas habían pasado 7 meses desde que los hermanos Lumiere, habían mostrado en París las mismas imágenes. A partir de entonces, la cinematografía prendió fuerte en Argentina.

En la calle Bolívar 375, esquina Belgrano, sobreviviendo a la piqueta se encuentra una casa que perteneció al barón Lepage y fue el primer taller cinematográfico del país y probablemente del cono sur.

En 1897 se filmó por primera vez un breve corto metraje llamado La Bandera Argentina y en la primera década del siglo XX empezaron a surgir salas dedicadas a la proyección de películas.

En 1933 con la llegada del sistema Movietone, que incluía la banda sonora en el mismo soporte que la imagen, el público gozó con las voces de los protagonistas. Ese mismo año surgieron los dos primeros estudios cinematográficos del país: Argentina Sono Film y Lumiton. Carlos Gardel supo aprovechar el momento y el público gozó con Tango Bar, El día que me quieras, Cuesta abajo, por citar las más famosas.

                                Tango bar. En escena Carlos Gardel y Tito Lusiardo

En esos primeros pasos, la estética era mediocre y la capacidad actoral de Gardel y los demás actores era limitada. Pero la presencia del zorzal y su voz eran atrapantes y hasta bien entrada la década del sesenta, a 30 años de haber muerto, la gente se paraba en el cine y aplaudía al término de sus películas, homenaje que hasta el día de hoy, no se le otorgó a ningún otro actor.

Pese a sus falencias, fue una época de oro del cine nacional y como dice Gabriel García Márquez en la biografía de su infancia en Colombia: “cuando llegaron las películas de Libertad Lamarque y de Carlos Gardel, arrasaron con todo.”

El peronismo
En los años 40 el cine argentino entra en crisis; Estados Unidos castigó la neutralidad adoptada por la Argentina y favoreció al gran competidor de habla hispana que era México. Se restringió a nivel cuenta gotas el envío de material virgen para frenar el creciente mercado expansivo que estaba teniendo Argentina. Como respuesta, durante el gobierno de facto de Farrell y bajo la influencia de Perón, se dictó en 1944 el decreto 21.344 que reguló la industria del cine y promovió su desarrollo fomentando la obligatoriedad de exhibición de un cierto porcentaje de películas argentinas en las salas cinematográficas.

Perón supo aprovechar al máximo este medio audiovisual para destacar los logros de su gobierno, especialmente a través del noticiero Sucesos Argentinos. La restricción a los medios fue total y la única información provenía del accionar propagandístico de la Secretaría de Prensa y Difusión a cargo de Raúl Apold, el inventor de la frase “Perón cumple, Evita dignifica”. Fue el principal responsable de llevar a niveles desmesurados el culto a la pareja presidencial.

Cuando vino la autotitulada Revolución Libertadora, mediante una torpe maniobra se pasó al otro extremo y todo lo relacionado con el peronismo dejó de existir, como si nunca hubiera pasado. Personajes emblemáticos de la pantalla acusados de vinculación con el régimen, sufrieron prisión y destierro como Hugo del Carril, actor, director, productor y cantante.

La década del 60 se caracterizó por la fuerte presencia de dos cineastas, Leopoldo Torre Nilsson y Leonardo Favio, dos voluntades creativas que buscaban algo más que el rédito económico. El primero falleció en 1978 y Favio se tuvo que exiliar durante el proceso y después de su regreso en 1983 produjo tres de sus obras cumbres Gatica el Mono; Perón, sinfonía de un sentimiento y Aniceto. Favio fue un cineasta de vanguardia y varias de sus películas, además de ser las más vistas, están consideradas, por su estética y creatividad, las mejores dentro del cien argentino.

También en esa época surgió el cine erótico que tuvo su culminación con el dúo Armando Bo-Isabel Sarli, donde Bo, pese a sus conocimientos sobre cine adquiridos en nueva York y en la Academia Nacional de Bellas Artes, arrasó con todas las reglas de la técnica cinematográfica, cayendo en errores groseros de filmación y diálogos inverosímiles. Al público no le importaba, iban a ver a la voluptuosa Isabel.
                                                 El duo Isabel Sarli y Armando Bo

El cine político podría decirse que se inició con La Hora de los Hornos de Pino Solanas, que se exhibió clandestinamente en clubes y salones particulares durante la dictadura de Lanusse.

Los años negros
En los años 1976-1983, el cine nacional tuvo su etapa más oscura que no se limitó a la censura. Las películas buscaban mostrar una Argentina de pie ante el mundo en donde la familia, la madre, la iglesia, la patria, la bandera, la amistad y las fuerzas del orden debían ser lo primero ante todo. Palito Ortega se acopló gustoso a esa mediocridad con películas cercanas a lo deplorable.

Detrás del pomposo título de “Interventor del “Ente de Calificación Cinematográfico”, se encontraba agazapado el personaje más nefasto para el arte. Miguel Paulino Tato, alias el “señor tijeras”, declarado nazi y racista, fue el responsable de más de 300 prohibiciones, sin hablar de los recortes de segmentos enteros de escenas, muchos de ellos de gran sutileza artística que aquel palurdo era incapaz de apreciar.

                                                          Miguel Paulino Tato
                        
Ante la mirada de aprobación de los uniformados y de la jerarquía eclesiástica, películas como Novecento, Regreso sin Gloria, La Naranja Mecánica y Último Tango en París, debieron esperar el regreso de la democracia para que el público argentino las gozara. Sin embargo, los militares y sus familiares no se privaron de estas obras que retaceaban al resto de la sociedad. Hipócritamente y con curiosidad morbosa las disfrutaban en una sala de conferencias del Ministerio de Guerra.

Alfonsín, al asumir en el gobierno, suprimió toda censura en el arte y Tato pasó al merecido ostracismo de los despreciables. La producción cinematográfica al término de la dictadura había caído a menos de 20 películas por año, cuando en lo que va del 2012 se hicieron más de 100.

El cine en democracia
Con la democracia volvió la creatividad y el cine empezó a recuperar posiciones de la mano de nuevos directores como, Trapero, Puenzo, Cohn, Borensztein, Campanella y otros más. Como reacción a la mordaza a la que había sido sometido, surgieron documentales sobre las manifestaciones de denuncia contra las atrocidades de la dictadura. Algunos ejemplos son: La República Perdida, La Noche de los Lápices y La Historia Oficial que significó el primer Oscar para el cine nacional. La última producción de este género es Infancia clandestina de Benjamín Ávila y Marcel Muller.

María Luisa Bemberg fue la primera cineasta mujer, abordando con talento la temática de los conflictos y limitaciones de las mujeres en una sociedad hipócrita y machista. Le siguieron Lucrecia Martel, María Victoria Menis y Albertina Carri.

                               María Luisa Bemberg (1922-1995)

El proyecto, elevado a la Presidenta por la Secretaría de Comunicación y la Jefatura de Gabinete, consiste en la creación del Polo de Desarrollo de la Industria Audiovisual en la isla Demarchi y el incremento del subsidio para la producción de películas nacionales.

Hoy día podemos decir que la industria cinematográfica argentina es pujante y goza de muy buena salud.

sábado, 3 de noviembre de 2012

MAGDALENA Y NUNCA MÁS

Nunca Más es una expresión utilizada para repudiar el terrorismo de Estado ocurrido durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura más sangrienta que conoció la Argentina desde su origen como país. La popularidad del término proviene del libro homónimo redactado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

Se trata de una obra cumbre que sobrepasa a cualquier otra producción escrita en la Argentina, no por su belleza literaria, sino por su valor histórico, ético, político y de denuncia de los crímenes cometidos en aquellos años. A todas estas cualidades se debe agregar la hercúlea tarea de recopilar durante meses la información pertinente para esclarecer el comportamiento de aquél régimen. Se contactó a miles de personas, el país fue recorrido de un extremo al otro y se realizaron numerosos viajes al extranjero, hasta juntar 9000 evidencias de todo tipo de atrocidades. Con el tiempo se comprobó que hubo treinta mil desaparecidos.

                  Ernesto Sábato hace entrega del informe de la CONADEP a Raúl Alfonsín

La decisión de realizar esta investigación fue del Dr. Raúl Alfonsín y participó en la CONADEP un grupo de notables que fueron: Ernesto Sabato, Ricardo Colombres, René Favaloro (quién renunció al poco tiempo), Hilario Fernández Long, Carlos T. Gattinoni, Gregorio Klimovsky, el rabino Marshall Meyer, el obispo Jaime de Nevares, Eduardo Rabossi, Magdalena Ruiz Guiñazú, Santiago Marcelino López, Hugo Diógenes Piucill y Horacio Hugo Huarte.

Cuando el informe estuvo terminado Sábato lo depositó en manos de Alfonsín diciendo: fue un descenso a los infiernos.
El juicio a las Juntas se basó en todos los datos aportados por la CONADEP y al término de ese proceso el fiscal Julio Strassera manifestó: Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: ¡nunca más! La expresión dio origen al título del libro. Argentina había dado un ejemplo de justicia a nivel universal.

Magdalena Ruiz Guiñazú
Durante los años del Proceso, Magdalena guardó un cauteloso y prudente silencio sobre la dictadura. Era muy difícil ser Rodolfo Walsh y además ya habían desaparecido más de 90 periodistas. Cuando se produjo el operativo Malvinas, Magdalena, junto con la mayoría de la población se sumó al delirio desencadenado por Galtieri y Anaya. Era lógico que así fuera, ya que para subsistir, el agónico proceso recurrió hábilmente al patriotismo, un sentimiento caro para cualquier sociedad.

                                                  Magdalena Ruiz Guiñazú

Cuando terminó la aventura bélica nos despertamos a la realidad, entre ellos Magdalena. El operativo había sido una sumatoria calamitosa de incapacidad en logística, inteligencia y estrategia militar, a lo cual había que sumarle la cobardía de los oficiales superiores de Ejército y las torturas y maltrato a su propia tropa en el teatro de operaciones.

Magadalena se transformó en una activa denunciante de la dictadura incluyendo su valiosa participación en la CONADEP, era la época en que yo la respetaba.

Cuando asumió Néstor Kirchner, la periodista adoptó una postura de reticencia y desconfianza. Se había posicionado en la vereda de enfrenta y dentro de todo estaba en su derecho. Su actitud se agudizó a partir de la 125 en que adoptó una crítica permanente hacia el gobierno de Cristina, produciendo una información sesgada y absolutamente parcializada, pero aún no se había sumergido en el lodo de la mentira.

En defensa de una firma inexistente
Habiendo salido la octava edición del Nunca Más, Magdalena publicó en el diario La Nación una nota con el título perturbador Robar a los muertos, donde denunciaba que en el prólogo se había omitido la firma de su autor que era Ernesto Sábato (ver nota). 

En su comentario dejaba traslucir la posibilidad de una actitud mal intencionada que fue aprovechada por toda la cadena periodística del emporio de Magnetto, magnificando el hecho hasta el hartazgo como suele hacerlo en estos casos.

Ni la primera edición, que tengo en mi poder, ni las restantes, incluyeron la firma de Ernesto Sábato en el prólogo del libro y suponer que Magdalena pecó por descuido o ignorancia está fuera de toda consideración.

En este momento en que se juega el prestigio y la representatividad de los tres poderes de la República ante el ataque del monopolio Clarín, que pretende constituirse en un estado dentro del Estado, hay que suponer que Magdalena colaboró a sabiendas en esta maniobra de Magnetto.

Fue un golpe artero y siniestro, ya que el Nunca Más es una imagen emblemática, prístina y respetada por la inmensa mayoría de los argentinos. Por lo tanto, cualquier tipo de daño al libro desacredita totalmente a quién lo haga y en este caso, la maquinaria de Clarín y otras publicaciones fuertemente opositoras, insinuaron entre líneas la participación del gobierno.

Sábato jamás firmó los prólogos de ninguna de las ediciones, así lo señaló la editorial EUDEBA y lo puede verificar cualquiera que tenga el libro. Si bien la mentira fue burda y fácilmente desenmascarada, se produjo un daño y Magdalena, con su actitud cómplice, cargará sobre su conciencia un estigma de mendacidad imborrable.

martes, 30 de octubre de 2012

CIENCIA Y ARMAS

La industria armamentista actual es altamente sofisticada y no puede prescindir del apoyo de la ciencia y la investigación. Todos sabemos que los militares carecen de aptitudes para elaborar y perfeccionar sus herramientas de destrucción. De hecho, el término “inteligencia militar” implica de por sí un contrasentido o un despropósito.

Si bien la definición de ciencia no lo explicita, se supone que debería ser una actividad neutral y fundamentalmente al servicio del bienestar de la raza humana y al resto de las especies del planeta, incluyendo los vegetales.

En la práctica, un abultado número de científicos e investigadores están a través del Estado o en forma directa, al servicio de la industria armamentista. Me pregunto si se sentía confortable la conciencia del ingeniero químico que desarrolló sustancias defoliantes como las utilizadas por el ejército norteamericano para devastar las selvas vietnamitas. O los investigadores de Harvard que inventaron el terrible napalm.
 
                      ¡Quema mucho!, gritaba Kim Puhc, mientras la piel de la espalda se le deprendía en lonjas por la quemadura del napalm. La foto fue Premio Pulitzer.

Profundizando aún más la gravedad de la participación, ¿tendrían algún conflicto moral los que elaboraron los gases letales que mataron millones de judíos en los campos de concentración alemanes? Aquella fue una ingeniería aberrante de destrucción meticulosa sin precedentes en la historia de la humanidad.

Lo mismo se puede plantear el ingeniero en robótica que diseña misiles con ojiva nuclear o los aviones sin piloto, conocidos como drones para operaciones tácticas causando importantes daños colaterales. (Ver el artículo Drones y mercenarios)

           
                                                                        Drones

Seguramente, antes de incorporar estos científicos a la investigación se los adoctrina con argumentos de que se trata de la defensa del país, evitar el ataque de otra potencia y fundamentalmente son atraídos con suculentos salarios.

También pueden tranquilizar su conciencia diciéndose a sí mismos que ellos no son el brazo ejecutor. Con ese argumento también estaría limpio de conciencia el soldado alemán que seleccionaba a los judíos del ghetto de Varsovia para ser transportados a los campos de exterminio o el que los vigilaba en los trenes de la muerte. Ninguno de los dos los introdujo en las cámaras de gas, pero formaron parte de la cadena de complicidad.
                     Prisioneros judíos hacia Auschwitz

La neutralidad de la ciencia y la tecnología es un mito en el mundo actual, gran parte de la misma está vinculada a la producción de armamento. Participa en la compleja y deliberada organización de ingentes recursos económicos y humanos para desarrollar elementos destructivos.

La ciencia bien entendida, es incompatible con el militarismo ya que éste es un proceso histórico-social y cultural complejo que ha hecho de la violencia extrema un vector de organización y producción social.

En su vertiente política y cultural, el militarismo ha contribuido y consolidado formas centralizadas y jerárquicas de organización social que fomentan la desconfianza, ideologías que han ensalzado valores autoritarios y patriarcales o culturas que potencian formas de abordar los conflictos en nuestras sociedades que sólo ven como salida posible el uso de la fuerza. La dictadura que sufrimos desde 1976 hasta 1983, cumplió obedientemente con todas estas premisas y llevó al límite de la guerra con Chile la doctrina de hipótesis de conflicto.

El vínculo entre la tecnociencia y la violencia letal se consolidó durante el siglo XX. La ciencia, cuya dependencia de la industria era casi insignificante durante el siglo XIX, fue absorbida en forma paulatina para ponerse al servicio de las grandes empresas y en especial de todo el espectro industrial vinculado con la fabricación de armas.

El jalón inicial que sería el epitafio de una ciencia independiente y exclusivamente orientada al servicio de la humanidad tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial en que se sucedieron diversos pronunciamientos institucionales tanto de la Académie des Sciences en Francia como de la Royal Society inglesa que, siguiendo el llamamiento del químico y premio Nobel William Ramsay, crearon un comité para promover investigación al servicio de la guerra. A partir de entonces, declinaron los ideales que caracterizaron la ciencia de principios de siglo XIX.

El punto culminante de la colaboración irrestricta de la ciencia puesta al servicio de la destrucción masiva, ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial con el proyecto Manhattan y el gas Zyklon.

                        Envase con gas Zyklon

En el proyecto Manhattan participaron los físicos más eminentes del mundo (Fermi, Bohr, Oppenheimer y Einstein), para el desarrollo de la bomba atómica que fue arrojada en dos ciudades de Japón que no constituían objetivos militares. La guerra ya estaba prácticamente ganada y los ataques atómicos se hicieron para amedrentar y frenar los proyectos de expansión de la Unión Soviética, por entonces un incómodo socio militar de los aliados.

El gas Zyklon fue creado en gran escala por Laboratorios Bayer de Alemania, cuyo lema es: “Si es de Bayer es bueno”. No lo sintieron así, quienes ingresaron en las cámaras de gas de Auschwitz.

Se calcula que en los Estados Unidos más del 70% de los científicos están abocados a tareas de investigación con fines militares.

Ciertamente, no es moralmente aceptable que las sociedades actuales mantengan los presupuestos agobiantes en beneficio de la industria armamentista. Pero incluso es muy discutible que lo sea desde la perspectiva de la estricta rentabilidad económica. Numerosos economistas defienden que si de lo que se trata es de crear riqueza y empleo, es mucho más fácil conseguir estos objetivos mediante otras formas de invertir el dinero público.

La masiva inversión en investigaciones de carácter militar produce una importante merma en la capacidad investigadora en otros campos, que no se compensa con el hecho de que algunas tecnologías de uso civil hayan tenido su origen en la investigación militar.

Es importante señalar que la industria militar es secreta, sin las normativas que existen para la investigación civil. Resulta así imposible detectar las posibles fallas en su desarrollo o los costos exagerados. Su presupuesto es el más alto del planeta, especialmente en Estados Unidos donde se convirtió en una estructura fuera de control que ejerce enormes presiones a través del Pentágono sobre el gobierno de turno.

Fuentes

Investigación Militar. La cara oculta de la ciencia. (Ver artículo completo)


Medina Domenech RM, Rodríguez Alcázar FJ. Ciencia, tecnología y militarismo. (ver artículo completo)

viernes, 26 de octubre de 2012

EL NAUFRAGIO QUE INSPIRÓ UNA NOVELA

Owen Chase
-Mi padre, Owen Chase, fue uno de los pocos sobrevivientes del naufragio del Essex-. Así inició el relato William Chase, al joven grumete que lo escuchaba absorto. Ambos se encontraban en cubierta aferrados a las jarcias del barco ballenero que se balanceaba fuertemente en las aguas agitadas del Cabo de Hornos.

Entonces, William empezó a deshilvanar la historia de su padre, primer oficial del Essex, que zarpó de la isla de Nantucket al este de la costa del estado de Massachusetts un día de agosto de 1819. Nantuckett, hoy una zona exclusiva para norteamericanos de clase media alta que quieren alejarse del mundanal ruido, era por entonces el centro de la industria ballenera. Ahí recalaban los barcos con el producto de la caza de cetáceos y de su elaboración surgía el codiciado aceite, único combustible que iluminaba las lámparas del siglo XIX.
                                      Owen Chase

El Essex enfiló directamente hacia el sur para cruzar el estrecho de Magallanes e iniciar la búsqueda de ballenas, que por esa época se encontraban en el Pacífico. Ya bien entrado en aquél océano, el joven capitán del barco, George Pollard, de tan sólo veintiocho años vivió una experiencia única en la historia de la navegación a vela: su barco fue atacado y hundido por una ballena.

El animal embistió dos veces con su cabeza al Essex, produciéndole un enorme orificio en uno de sus costados. La nave empezó a escorar y en pocos minutos desapareció de la superficie.

Parte de la tripulación se salvó a bordo de varios botes que quedaron a la deriva en el medio del océano. Con el paso de los días y las semanas, los menos resistentes fueron muriendo y sus cadáveres arrojados al mar cuando ya hedían y no se podía arrancarles más partes para alimentar al resto. El canibalismo era esencial para la supervivencia.

Al cabo de noventa días, los tres únicos sobrevivientes: el capitán Pollard, Owen Chase y un marinero, fueron rescatados de aquella agonía por otra nave. Se trató de la más prolongada permanencia en el agua en la historia de los naufragios.

-Mi padre relató minuciosamente aquél episodio- terminó diciéndole William al grumete- lo escribió en un libro que siempre llevo conmigo. El título es un poco largo: Narración del más extraordinario y desastroso naufragio del ballenero Essex. Te lo presto para que te distraigas durante los tediosos días que nos esperan en el Pacífico- El grumete, que no era otro que Herman Melville, regresó feliz a su litera con el libro bajo el brazo.

Tiempo después, decidió escribir una novela basándose en el relato de Owen Chase y el resultado fue Moby Dick, que junto con las novelas de Jack London constituyen, en la literatura norteamericana, las obras cumbres de la lucha del hombre ante la naturaleza.

                                     Herman Melville

Ahab, el capitán del Pequod
En su novela, Melville reemplazó al joven capitán Pollard por el veterano Ahab, quien en sus épocas de arponero perdió una pierna luchando contra Moby Dick, la gigantesca ballena blanca. La enorme cicatriz que cruzaba el rostro de Ahab como si fuera a dividirle en dos la cara, también fue el resultado de aquél encuentro.
Ahab partió de Nantucket comandando el Pequod sin la menor intención de llenar los depósitos del barco con barriles de aceite de ballena. Su obsesión, su único proyecto de vida, era matar a Moby Dicky y estaba dispuesto a recorrer todos los mares hasta encontrarla.
     Gregory Peck interpretando al capitán Ahab en la película Moby Dick

Obnubilado por el deseo de venganza, consideraba a la ballena como un ser de inteligencia casi humana, perverso y asesino. Indudablemente, la compulsión de Ahab contenía facetas de insania. O la ballena acababa con su vida o él terminaba con Moby Dick. Cualquiera fuera el resultado significaba el fin de Ahab, ya que si eliminaba al cetáceo, su vida perdía toda razón de ser.

Después de semanas de navegación, lograron avistar a la ballena. Era un día sin viento y el mar estaba tranquilo. Rápidamente bajaron los botes con los arponeros en la proa y la correspondiente tripulación de remeros. Cuando el animal estuvo a tiro Ahab, enajenado, le lanzó el arpón con toda la furia acumulada durante años de odio. Pero su pierna de palo quedó enganchada en el cordel y fue arrastrado a las profundidades quedando unido para siempre a su peor enemigo.

La ballena finalmente destruyó al Pequod y el único sobreviviente, Ismael fue recogido más tarde por otra nave para poder relatar la historia.

En septiembre se cumplió el 161 aniversario del lanzamiento de Moby Dick, la novela inspirada en un hecho real.