sábado, 18 de marzo de 2017

EL AMOR EN TIEMPO DE TANGO

Una línea prolífica de poesía tanguera está volcada a la temática del amor y abarca un amplio abanico de sentimientos que incluyen el abandono (generalmente es la mujer la que toma la iniciativa), el resentimiento, el despecho, el reencuentro y hasta la felicidad de una relación estable y armónica. Están todas las variantes incluyendo el hombre que abandona a una mujer y a la vuelta de los años comprende su fatal error, pero en general, como lo señaló con acierto José Gobello: “el tango no se ha hecho para cantar lo que se tiene sino lo que se ha perdido”.

En el bolero también abundan, quizás en mayor número que en el tango, las letras sobre el amor, pero muchas de ellas parecen escritas por compromiso, como si el autor hubiera tomado la decisión de escribir sobre temas pasionales por decisión propia o ante un pedido especial. En el tango, el estilo y la fuerza de los versos que relatan conflictos amorosos, sugieren que quien los escribió está reviviendo una situación personal, un episodio que realmente le ocurrió en carne propia. Esta sensación se vuelve realidad en Gricel. El autor de este poema tanguero fue José María Contursi quien se encontró envuelto en un conflicto amoroso que hizo que las musas acudieran a su mente y liberaran su creatividad.

                                 José María Contursi (1911-1972)

Gricel es una impactante historia de amor prohibido que logró vencer el tiempo y la distancia. Corría el año 1935 y Contursi se encuentra trabajando en Radio Stentor cuando lo visita en los estudios su amiga Nelly Omar acompañada por su hermana y una atractiva jovencita que se presenta como Gricel Viganó. Cupido los flecha a los dos para siempre; él tiene 24 años y ella solo 15 y no vive en Buenos Aires sino en Capilla del Monte, provincia de Córdoba, dos obstáculos fácilmente superables, pero hay un tercer inconveniente que parece insalvable, Contursi está casado, ama a su mujer y tiene una hija.


                                                   Gricel Viganó

Pasan tres años en los que se supone que hubo cierto intercambio epistolar. Es entonces que Contursi afectado por un problema pulmonar viaja a Córdoba por indicación médica para recuperarse con el clima benévolo y el aire terapéutico de las sierras. Sin dudarlo el poeta se dirige a Capilla del Monte y se aloja en la casa hostería del señor Viganó, el padre de Gricel. La pasión de ambos, que no había disminuido, crece más aún durante los inolvidables paseos alrededor del cerro Uritorco.

Llamado por su esposa su hija y su trabajo, Contursi regresa a Buenos Aires en lo que ambos pensaron que sería una despedida definitiva. Gricel por su parte termina casándose y del matrimonio nace una hija, pero al poco tiempo el hombre las abandona. En el interín Contursi escribe en 1942 la letra de Gricel que por su contenido se aprecia que la pasión hacia la joven no había menguado. La música se la puso Mariano Mores y se transformó en una pieza bellísima a la cual el “Polaco” Goyeneche le agregó su personal estilo.

Gricel
No debí pensar jamás 
En lograr tu corazón... 
Y sin embargo te busqué 
Hasta que un día te encontré, 
Y con mis besos te aturdí 
Sin importarme que eras buena... 
Tu ilusión fue de cristal 
Se rompió cuando partí, 
Pues nunca, nunca más volví 
Qué amarga fue tu pena 

No te olvides de mí... 
De tu Gricel... 
Me dijiste al besar 
El Cristo aquel... 
Y hoy que vivo enloquecido 
Porque no te olvidé 
Ni te acuerdas de mí 
Gricel, Gricel 

Me faltó después tu voz 
Y el calor de tu mirar, 
Y como un loco te busqué 
Pero ya nunca te encontré, 
Y en otros besos me aturdí. 
Mi vida toda fue un engaño 

Escuchar la pieza por el “Polaco” haciendo click aquí: 

La historia se reactiva cuando veinte años después se aparece en Capilla del Monte el destacado bandoneonista Ciriaco Ortiz. Le explica a Gricel que vino por su cuenta y que nadie lo envió, que la mujer de Contursi hacía un tiempo que había fallecido, que el poeta es presa de un estado depresivo y está sumergido en la bebida. Gricel no lo piensa dos veces, arma la valija y parte rumbo a Buenos Aires. Se encuentran en la confitería El Molino y ya nunca vuelven a separarse.

Contursi tiene una excelente relación con su hija, pero jamás le mencionó ese amor que guardaba escondido. Por eso cuando le dice: ”Alicia, esta noche quiero que venga a cenar una mujer muy especial, es Gricel, la del tango”. La hija queda paralizada, se había corporizado el personaje que estaba en los versos de su padre.

Después de un tiempo de idas y vueltas los dos se dirigen a Capilla del Monte y se casan en la iglesia del pueblo. La salud de Contursi está deteriorada por una cirrosis alcohólica y Gricel lo cuida hasta su fallecimiento el 11 de mayo de 1972, diez años después de la unión matrimonial.


                        Gricel Viganó y José María Contursi

Ramiro Gigliotti. Enamorados en tiempo de tango. Clarín, Revista Ñ de Cultura, 30/05/2012
Nicolás Sosa Baccarelli. Gricel, una mujer detrás de la leyenda. Los Andes. Cultura. 26/05/2012



4 comentarios:

  1. Hola Ricardo. Mis felicitaciones por todas las ediciones de tu blog. Pero éste, en especial, me emocionó y es una historia que desconocía.
    Tenemos que tomar un café para comentar algunas cosas del tema que nos une, el tango.
    Hablamos por teléfono y lo arreglamos.
    Un abrazo.

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  2. Querido AMIGO Ricardo, muchas gracias por estos regalos magnìficos que nos
    obsequiás , te agradezco de corazòn este regocijo del espìritu que tenès la
    gentileza de mimarnos.
    Hasta pronto.
    ABRAZO GRANDE!!!!

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  3. Grande Ricardo!!!, qué creatividad y libertad la tuya!!
    Espero haber hecho bien este envío ya que los últimos
    dos no llegaron.
    Gracias por tus envíos, que son un regalo y a mí me desburran. Un beso. Edith

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