viernes, 10 de junio de 2016

EL ÚLTIMO DE LOS BANDIDOS ROMÁNTICOS

Una noche en el burdel

                       Juan Bautista Bairoletto (1894-1941)
En el momento en que Bairoletto llevó a Dora al medio de la pista y la sacó a bailar, ignoraba que a partir de ese momento, su vida comenzaría a transcurrir fuera de la ley. Aquella hembra era la más linda del burdel de Villa Castex en la provincia de la Pampa. La orquesta, un bandoneón y un guitarrista comienza a desgranar un tango y la pareja se desliza por el salón haciendo alarde del dominio de los firuletes del 2 x 4. Él la tiene apretada contra el pecho mientras ella descansa la cabeza sobre su hombro. 

Fue entonces que ingresa en el prostíbulo el cabo Farach, que andaba detrás de Dora, pero ésta no le correspondía.
Finalizada la pieza, Farach se acera a la mesa donde Bairoletto está bebiendo y le advierte que se aleje de ella definitivamente.El joven ignora la amenaza y sigue viendo a Dora en varias oportunidades hasta que Farach, mediante una falsa escusa, lo encierra en el calabozo, hace venir a la muchacha y delante de ella le arranca las ropas a Bairoletto y lo muele a rebencazos. Con el brazo cansado de tanto golpear, le dice: “la próxima vez que te vea con la Dora será mucho peor y te aconsejo que te vayas del pueblo para siempre”.

Un tiro en la garganta
Rumiando su humillación y lleno de odio, el joven se refugia en su casa hasta recuperarse de los golpes recibidos. Después de varios días acude de nuevo al burdel donde recibe las caricias tiernas y sensuales de Dora. De allí se dirige al bar a tomar unas copas, cuando aparece Farach, quien lleno de furia comienza a golpear nuevamente al muchacho quien extrae un revólver y le dispara. El cabo cae largo y tendido de cara al sol con un certero y mortal tiro en la garganta. Bairoletto monta en su zaino y se aleja definitivamente del pueblo como le sugirió Farach, pero con la frente alta de quien ha saldado una deuda de honor.

El episodio tuvo lugar un caluroso mediodía del 4 de noviembre de 1919, fecha inolvidable para los lugareños, porque ese día, Bailoretto pasó a ser un delincuente para algunos, un benefactor para otros y un mito para todos.
Juan Bautista Bairoletto era el segundo de los seis hijos de don Victorio y Teresa Bondino, ambos inmigrantes italianos. Sus padres se trasladaron desde Santa Fe para arrendar un campito en La Pampa central, en la zona de Castex. Allí, Juan Bautista hizo de changarín, mozo, cuidador de plaza, alambrador y hasta comerciante. 
                           Bairoletto en el servicio militar
De estatura mediana, pelo rubio, cutis blanco y ojos verdosos de penetrante mirada, andaba siempre a lo gaucho, chambergo y camisa negra, pañuelo blanco al cuello, bombacha de campo gris y botas o alpargatas negras, según la ocasión. Con esa vestimenta lo vieron irse montado en su zaino y los rastreos realizados por la policía no pudieron dar con su paradero.

La misteriosa mujer del velorio
Un mes y medio después de aquél episodio, muere su padre Vittorio. Al velorio concurrió mucha gente: entre familiares, amigos y muchos curiosos que suponían que Juan Bautista se haría presente y querían ver el desenlace con la policía, que vestida de civil, se mezcló entre la gente. 

A la media noche, los dos milicos que quedaron de guardia, cansados y soñolientos no prestaron atención a una mujer vestida de luto y con el pelo cubierto que bajó de un carruaje llevando un bebé en sus brazos y un niño pequeño aferrado a su falda. Permaneció junto al féretro varia horas y luego se retiró sollozando. Algunos de los presentes reconocieron aquella persona, pero guardaron silencio. Al día siguiente la policía se enteró que se trataba de Bairoletto.

A partir de entonces Juan Bautista emprendió la vida de un hombre errante, sin patrón y sin rancho, pero contando con la incondicional ayuda de los lugareños, especialmente los más necesitados, porque se había transformado en una especie de Robin Hood de las pampas, robándole a los ricos para distribuirlo entre los pobres. Su nombre era mencionado en voz baja y con respeto y en las pulperías los parroquianos se entretenían comentando sus hazañas.

Una viuda agradecida
El anecdotario de Juan Bautista es frondoso y no se descuenta que algunos episodios son fruto de la imaginación de sus admiradores y muchos de los reales están adornados con el halo que aporta el entusiasmo y la admiración por el personaje. Se hace necesario, por lo tanto, hacer una selección de los casos más conocidos.

Entre la gente que él frecuentaba se encontraba una joven viuda, madre de dos niños, propietaria de una pequeña chacra. Una noche la encontró presa de la angustia porque su esposo antes de morir se había endeudado y debía $400 a un comerciante del pueblo. Si no devolvía el dinero, este le hipotecaba la chacra. Juan Bautista prometió ayudarla y consiguió que un tal José Sorva, importante ganadero de la zona, le prestara el dinero. El terrateniente, aunque a disgusto, le entregó la suma, porque no es cuestión de ponerse en contra a Bairoletto quien además prometió devolvérsela.

Al día siguiente Juan le entregó el dinero a la viuda diciéndole que nada le debía. Cerca del mediodía llegó en sulky el acreedor de la viuda para tomar posesión de la chacra y ante su sorpresa, la mujer extrajo el fajo de billetes pidiéndole que le devuelva el documento de la hipoteca y le firmara un recibo, de acuerdo a las instrucciones que le dio Bairoletto. En su camino de regreso, el sulky es detenido por un hombre embozado que lo apunta con un Winchester y le ordena entregarle el dinero, que Bairoletto devuelve puntualmente a José Sorva.



Encuentro de dos mitos
La Forestal era una empresa de capitales ingleses dedicada a la producción de tanino. Con el visto bueno de gobernantes serviles y corruptos, se había convertido en un estado dentro del estado, llegando a ser dueña de dos millones de hectáreas, puertos barcos y líneas ferroviarias. Los obreros que trabajaban en La Forestal lo hacían en condiciones muy cercanas a la esclavitud. Este imperio tenía su policía propia que repelía brutalmente los intentos de huelga y reclamos de los trabajadores. Finalmente, éstos decidieron recurrir a la ayuda de Segundo David Peralta, alias “Mate Cosido”, un bandolero solitario con gestos benefactores similares a los de Bairoletto, aunque Mate Cosido lo hacía movido por sus ideales anarquistas. Por lo tanto, era muy respetado y querido por los campesinos y trabajadores algodoneros y forestales. Mate Cosido y su entorno eran conscientes que solos no iban a poder contra semejante imperio y decidieron aunar esfuerzos con Bairoletto.

La entrevista tuvo lugar en un caserón donde los seguidores de la logia realizaban sus reuniones. Bairoletto y Mate Cosido, además de tener edades parecidas, 42 y 40 años, respectivamente, compartían el mismo tipo de vida y de ideales, por lo tanto después de una larga conversación a solas, salieron de la sala y comunicaron a los demás que habían llegado a un acuerdo. En realidad los dos planeaban abandonar sus correrías y dedicarse a una vida más tranquila, pero no pudieron rehusar el honor y la confianza que les dispensaban los compañeros anarquistas. Producir un golpe sobre La Forestal sería el broche de oro conque cerrarían sus hazañas.

En 1938, Bairoletto acompañado por dos hombres, “el tucuta” y “el negro”, se dirigen en tren con documentos falsos para Resistencia. Allí se encontraron con el grupo de Mate Cosido. Luego de varias vicisitudes donde se enteraron que alguien los había traicionado, decidieron postergar durante unos días el operativo.

Durante ese tiempo realizaron un estudio del movimiento del dinero de la firma Quebrachales Fusionados, anexa a La Forestal. Los datos fueron obtenidos por medio de un empleado administrativo infiltrado en las oficinas de la empresa. Así se enteraron que el penúltimo día de cada mes el gerente a cargo de la empresa se encargaba personalmente de retirar el dinero de la sucursal del Banco de la Nación de Resistencia. Cuando el gerente y su acompañante regresaban por la ruta, fueron interceptados por los asaltantes quienes les extrajeron 13.000 pesos, una suma considerable en aquella época, que fue donada a los trabajadores de La Forestal, quedándose el grupo con un monto reducido.

Los directores de la compañía, enterados de los hechos, mostraron enorme sorpresa, porque hasta ese momento, nadie se había atrevido a llegar tan lejos, había que hacer algo y pronto. El jefe de la policía de la Provincia, cuya estabilidad en el cargo se había tornado frágil, fue presionado por el gobernador y los empresarios de La Forestal para atrapar a los bandidos. Dada la fama se sospechaba de Bailoretto y de Mate Cosido, pero no dieron con sus paraderos y fue inútil recabar información entre los campesinos que eran totalmente solidarios con los bandidos.

Por entonces la sociedad estaba pasando por una crisis, ambos bandoleros poseían una fuerte personalidad lo que hacía imposible que uno se erigiera como jefe del grupo. Después de un segundo intento, esta vez fallido, contra La Forestal, Mate Cocido le enrostró el fracaso a Bairoletto por desoír sus consejos y actuar pos su cuenta. Después de una fuerte discusión que pudo haber tenido un final trágico, ambos se separaron y Bairoletto puso rumbo a Mendoza a donde llegó en mayo de 1938. Durante el viaje se le atribuyeron varios asaltos, cuya autenticidad no se pudo confirmar.

La muerte fue en Mendoza
Ya en Mendoza, Bairoletto se reunió con una novia suya, Telma Cevallos con quien se casó y tuvo dos hijas. Transcurrieron tres años de paz y vida familiar trabajando en una chacra, pero sus aventuras pasadas no fueron olvidadas por la policía de la provincia de La Pampa donde el comisario Bianchi a través de un delator decidió trasladarse hasta Mendoza y capturar a Bairoletto. Lograr esa hazaña, sería un triunfo que seguramente le valdría un ascenso.

Finalmente, el 14 de septiembre de 1941, con el alba apenas despuntando varios vehículos rodearon la casa. Alertado por el ladrido de los perros, Bairoletto intentó huir y se refugió en una arboleda vecina. Se produjo un nutrido intercambio de disparos y Bairoletto cayó muerto. Hay versiones que sostienen el suicidio, de cualquier manera es seguro que él no estaba dispuesto a volver a prisión.

Vestido con sus bombachas batarazas, camisa blanca y pañuelo al cuello fue velado por una multitud que según los diarios era de varios miles de personas.

En el cementerio de Gral. Alvear donde descansan sus restos, la tumba está siempre cubierta de flores, velas y medallas. Numerosas placas colocadas a lo largo de los años saludan y agradecen al difunto, mientras que la fecha de su nacimiento y de su muerte, es celebrada con grandes fiestas criollas. Porque Juan Bautista Bairoletto, el último de los bandidos románticos, forma parte del mundo de los mitos, es decir de los inolvidables.

Juan Bautista Bairoletto. El Ortiva, cuadernos de la memoria. www.noticampo.com

Diccionario de Mitos y leyendas. Culto a Juan Bautista Bailoretto. http://www.cuco.com.ar/bairoletto.htm


Todo es Historia Bairoleto Supl 10, por Hugo Chumbita.

4 comentarios:

  1. Bairoletto no era por naturaleza un delincuente, fue la sociedad, en este caso la policía encarnada por el infradotado cabo Farach, quien lo obligó a transformarse en un bandido

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  2. Bairoletto era un bandido igual que Macri con la diferencia de que el narigón le roba a los pobres para darle a los ricos

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  3. Me encanto Ricardo tu semblanza de Bailoreto.Solo Bayer hablo antes de él y como vos no lo ve tan sanguinario ,ni perverso,como lo representaban los diarios y los medios de aquella época.

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  4. Gracias Ricardo, muy bueno todo lo que me has mandado, pero qué indignante, cuánto más se aguantará todo este atropello?
    Saludos!
    Silvina

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