viernes, 29 de enero de 2016

SALVADORA

Se la conoce por la “Virgen Roja” debido a su pelirroja belleza y a su parecido con la heroína de la Comuna de París. En realidad de virgen no tiene nada ya que es madre soltera de su hijo Carlos al cual llama Pitón. Hija de "Brasitas de Fuego", una ecuyere que bailaba sobre un tambor en un circo, Salvadora tiene 25 años y es una luchadora activa en defensa de los derechos obreros. Está alineada con el sector más duro de la izquierda política, o sea con el anarquismo, movimiento que abrazó a la edad de 15 años impactada, como puede acontecer a esa edad, por el impresionante ejemplo de otro joven, el inmigrante ucraniano Simón Radowitzky, quien con una bomba casera en 1909, mandó al otro mundo al coronel Ramón Falcón.


                       Salvadora Medina Onrubia (1894-1972)

Es el mes de enero de 1919 y Salvadora, junto con Pitón, al cual lleva a todos los actos para que se vaya enterando de lo que es la lucha social, inicia un discurso ante la multitud cuando aparece la carga de los cosacos. La gente se dispersa y ella es arrastrada por un compañero a una fosa donde se refugian mientras sobre sus cabezas ven pasar los cascos de los caballos.

Así era la vida de Salvadora Medina Onrubia, redactora del diario anarquista La Protesta, de PBT y de Caras y Caretas, escritora, poeta, dramaturga y sobre todo activa militante política. Con este bagaje de lucha y de idealismo ingresó un día a las oficinas del director del diario Crítica, para que el periódico sacara un comentario favorable de su obra de teatro Almafuerte.

Quien estaba del otro lado del escritorio era Natalio Botana, hombre joven y emprendedor, decidido a transformar su diario en el más importante de Argentina y que con el tiempo se convertiría en el Randolph Hearst de América Latina.


                    Natalio Botana (1888-1941)

Cuando Salvadora se entrevistó con Botana era una pelirroja de belleza deslumbrante. Ambos quedaron inmediatamente enamorados y a Botana no le importó su condición de madre soltera ni sus antecedentes políticos, estigmas inaceptables para la sociedad pacata de la época. Vivieron como amantes durante un año hasta que nació Georgina y Salvadora consideró que como hija natural sufriría más que Pitón y convenció a Botana de casarse y regularizar la relación antes de que se convierta en escandalosa.

Botana revolucionó el periodismo con su estilo y pronto se convirtió en un empresario millonario y entre los más ricos de la Argentina, pero con una ventaja adicional, el manejo del periódico le confería un poder mediático incalculable a través de las setecientas mil tiradas, que le permitió influir en el devenir político de la sociedad. En más de una ocasión recurrió al chantaje y los políticos de entonces buscaban congraciarse con Botana para atraerse el favor del diario. 

Leopoldo Marechal, en su novela Adán Buenos Ayres,  lo condenó al séptimo círculo del infierno y lo mostró como el jefe absoluto de una rotativa gigante cuyos rodillos devoraban y aplastaban hombres hasta convertirlos en papel. Se podría decir que fue un antepasado de Magnetto, aunque sin llegar al grado de impunidad y de extorsión que posee el CEO de Clarín.

En beneficio de Crítica es importante señalar que por su redacción pasaron las mejores plumas de Buenos Aires como Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Raúl Gonzalez Tuñón, Carlos de la Púa, Ricardo Setaro, Alfonsina Storni y Ulyses Petit de Murat,  entre otros.

Salvadora y Natalio tuvieron una relación poblada de altibajos, tensiones y acercamientos, amor y odio porque ambos poseían fuertes caracteres. En el medio de esos avatares nacieron dos hijos más: Jaime (Tito) y Helvio (Poroto). También hubo resentimiento y celos porque Natalio, según la propia Salvadora, le robaba el cariño de los hijos, los seducía ''con dinero permitiéndoles todo lo que se les antojaba'', y porque nunca le perdonaría el haberle regalado un revólver a Pitón. Aquella arma que le quitó la vida en un confuso episodio, cuando solo tenía 17 años. 

Algunos, los que detestaban a Salvadora, la culparían de la muerte del hijo porque dicen, que en medio de una pelea le confesó que Botana no era su verdadero padre, y después de eso Pitón se pegó un tiro. Otras versiones de la historia, como la biografía de Josefina Delgado, narran un episodio más confuso donde no queda claro si se trató de un suicidio o de un accidente. Salvadora no se recuperó nunca de esa pérdida y recurrió al alcohol para mitigarla.

Mientras tanto, transcurría el gobierno de Hipólito Yrigoyen y el diario Crítica, que respaldó su primera gestión, durante el segundo mandato le soltó la mano e inició un feroz ataque contra el anciano presidente. El diario se había propuesto no detenerse hasta verlo caído. Cuando el general Uriburu, un fascista al servicio de la Standar Oil, tomó el poder, Crítica se atribuyó para sí la dirección civil del golpe de estado. No pasaron más que unos pocos meses para que Botana y su plantel de periodistas tomaran conciencia del gravísimo error cometido al respaldar a una dictadura al servicio de intereses foráneos, mesiánica y asesina.
        Uriburu entra triunfante a Buenos Aires

Crítica comenzó a machacar contra la Ley Marcial, el estado de sitio y la falta de libertades públicas. El diario fue clausurado y Botana y Salvadora fueron a recalar a la cárcel, él en los subsuelos de la Jefatura de Policía donde se salvó por un pelo de ser torturado por el hijo psicópata de Leopoldo Lugones, aquél que introdujo la picana eléctrica en el país. Salvadora por su parte fue a una cárcel de prostitutas y desde allí le envió una carta a Uriburu que forma parte de la antología de la historia epistolar argentina.

 Quizás el párrafo más destacado sea éste:
En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado, me siento más grande y más fuerte que Ud., que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación, dedica sus heroicas energías de militar argentino en asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos … y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre”.
“Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo, en este inverosímil asunto de los dos, el degradado y envilecido es Ud. y que por enceguecido que esté, debe saber eso tan bien como yo”. Fue la primera mujer argentina encarcelada por motivos políticos, con el prontuario 21.849 de la policía federal. La historia se repite, hoy tenemos encarcelada a Milagro Sala ¡y por un gobierno civil!

En el ínterin, el diario La Nación, que siguió apoyando a Uriburu y al resto de los protagonistas de la Década Infame, rápido de reflejos aprovechó la clausura de Crítica y editó el vespertino Noticias Gráficas, para el que contrató a treinta periodistas del diario de Botana. Tres meses después, no tanto por falta de cargos sino por las relaciones nacionales e internacionales que tenían, Salvadora y Botana fueron puestos en libertad.

Cuando se produjo la Guerra Civil Española, Crítica se posicionó abiertamente del lado de la república e incluso llegó a ayudar financieramente al gobierno de Manuel Azaña. No había pasado un año de terminada aquella devastadora contienda cuando el 5 de agosto de 1941, el Rolls Royce en que viajaba Botana se desbarrancó en una zona montañosa de la provincia de Jujuy poniendo fin a la vida del magnate del periodismo y Salvadora tomó el mando de la empresa. 

Años después, a igual que con el gobierno de Yrigoyen, el diario también fue muy crítico con el presidente Juan Domingo Perón, convirtiéndose en uno de sus principales opositores. El régimen le encareció el precio del papel y le puso diversas trabas hasta que en 1951, la familia Botana vendió el diario a la editorial Haynes.

Salvadora llamaba la atención porque manejaba su Rolls-Royce, gesto que practicaban otras mujeres de la clase alta. Lo que la hacía única, y que no se le perdonó, como luego sucedería con Evita, porque no provenía de la oligarquía sino de la emergente clase media. Borrada de la historia por la cultura oficial, muchas décadas después es redescubierta y sus textos resultan vigentes y luminosos para la crítica femenina actual.

En su obra de teatro Almafuerte, el planteo es durísimo porque el personaje femenino se prostituye para alimentar a su familia, cuestionando así el amor burgués sancionado por el contrato matrimonial. Las soluciones propuestas son rupturistas y de lealtad con el ser humano.

Almafuerte (1914) es la primera obra teatral netamente anarquista que se puso en escena en nuestro país. Las descentradas (1928), estrenada en el teatro Odeón, es una obra clave del anarco-feminismo y un verdadero éxito para la crítica. Ambas se siguen representando.

Podemos cerrar la imagen de Salvadora citando a su nuera Alicia Villoldo Botana esposa de Jaime (Tito): “Solo ahora, después de un larguísimo autoexilio en España y de haber investigado la personalidad de Salvadora a través de sus obras teatrales, cuentos y discursos, me atrevo a afirmar que he descubierto, no a mi suegra, sino a una mujer formidable del panorama político y literario del siglo XX.”

Moira Soto. Pasión por los bordes. Suplemento Las 12 de Página 12, 18/05/2008.
Josefina Delgado. Salvadora, la dueña del diario Crítica. Editorial Sudamericana 2005.
Agustina Bullrich. Salvadora Medina: mujer de ideas boxeadoras. Artemisa Noticias 12/08/2008.
Alicia Villoldo-Botana. Los Botana: política y alcoba. Clarín 15/07/2001.
Marcelo Larraqy. Marcados a Fuego. La violencia en la historia argentina. De Yrigoyen a Perón (1890-1945). Aguilar, Buenos Aires 2009.

En el Centro La descentrada. Suplemento Las 12 de Página 12, 20,01,2012. 

4 comentarios:

  1. Estimadísimo votante de Mauricio Maci:

    Hace un mes.
    Yo me levantaba y escuchaba a victor Hugo.
    Vos te levantabas y escuchabas a Lanata.
    Yo almorzaba escuchando a Dady brieva.
    Vos almorzabas escuchando a Majul.
    Yo cenaba mirando 678.
    Vos cenabas mirando Los Leuco.
    Antes de dormir me gustaba mirar Duro de domar.
    Como a vos seguramente te gustaba mirar A dos Voces.
    Si hasta los Sábados, si no salíamos Yo podía ver TVR y vos podías ver a Mirtha Legrand.

    Un mes despues.
    Ya no puedo escuchar a Victor Hugo. Ni a Dady. Ni ver 678. Ni duro de domar. Ni TVR ni Radio Nacional. Todos fueron echados sin aviso previo, ni siquiera recibieron un modesto telegrama de despedida. Y sin embargo vos seguís teniendo la misma libertad para ver los programas que pudiste ver initerrumpidamente durante todos estos años. Te acordás cuando decían que TN podía desaparecer? Durante doce años pudieron hablar. Opinar. Exponer y decir lo que querían. Jamas se censuró a nadie.
    Y me hablaste de libertad de expresión. De unir Argentinos. De pluralidad de voces. Y ahora no decís nada. Pero NADA, o ya estás mostrando signos de arrepentimiento por haber votado a esta sabandija?

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  2. Qué pedazo de pelotudo, bueno, que se puede esperar de un medicucho pedorro

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  3. ¿Cómo andan? En cuanto a lo que hacen me entero parcialmente gracias a las regulares apariciones de “El Mordaz” que tenemos el placer de leer fielmente. Apenas recibo uno de sus números se lo reexpido a Beatriz que lo lee y me lo comenta. El último de ellos, que se refiere a Salvadora tiene algo de esas novelas fantásticas a la vez que realistas sobre personajes con vidas singulares que hubieran podido ser escritas de la mano de un Miguel Angel Asturias o de un Gabriel García Márquez. En realidad la historia del personaje que se integra en una especie de dinastía corta (¿latino?)americana es una constante de nuestra narrativa. Y este pareciera ser el caso de una hipotética “Vida de Salvadora”. Sin su integración en la historia de los Botana, Salvadora sería un personaje más o menos notable por su singularidad. Uno se pregunta si en su vida la columna que sostiene la estructura narrativa es ella o es Natalio Botana y la corta cadena de sus descendientes hasta Copi.

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