sábado, 18 de agosto de 2012

¡Cuidado con el 13!

Triskaidekaphobia
Dentro de la extensa gama de signos de malos presagios que forman parte del acervo popular, el número 13, además de ser una de las más antiguas supersticiones, se encuentra primero en la lista de las más difundidas. A lo largo de la historia se le fueron agregando nuevos componentes, que reforzaron el concepto del mal augurio que acarrea esta cifra.

La creencia adquirió tal jerarquía que Isador Coriat, uno de los primeros psicoanalistas de los Estados Unidos (1875-1943), en su tratado Abnormal Psychology, acuñó el término Triskaidekaphobia, del griego tris: “tres”, kai: “y”, deka: “10” y phobia: “miedo”, es decir miedo al número 13.

                                                    Isador Coriat

Hurgando los orígenes
La primera referencia sobre la maldición de esta cifra se remonta al código babilónico de Hammurabi (aproximadamente 1780 años AC), en el que se detecta un salto entre el artículo 12 y el 14, omitiendo el número 13.

Hay varias interpretaciones sobre este curioso comportamiento; según los eruditos en mitología persa, parece ser que quién redactó el código estaba influenciado por el Romance de Isthar, un poema épico babilónico, que en el renglón 13 cita a la Diosa de la Muerte, que nunca constituye un signo propicio.

En el mundo cristiano, la maldición del número 13 tiene su origen en la Última Cena, en donde Judas, el discípulo que traicionó a Jesús, ocupaba el décimo tercer lugar entre los apóstoles sentados a la mesa. Pero como la Biblia no hace mención alguna acerca del orden en que se encontraban ubicados los discípulos, se supone que fueron los pintores renacentistas quienes al pintar la Última Cena, ubicaron en ese sitio a Judas.

La mitología escandinava, también tuvo su aporte para desacreditar al número 13. El dios Odin invitó a sus íntimos a una cena en el Valhalla en la cual los comensales fueron 12. Súbitamente se presentó al convite el número 13, Loki, un ser taimado y pendenciero que arruinó la reunión asesinando a Balder, uno de los dioses más queridos por Odin.



¿Por qué el martes?
En América Latina, Grecia y España, el día elegido para los malos presagios es el martes El martes 29 de mayo de 1453, la ciudad de Constantinopla sucumbió bajo el Imperio Otomano. Según parece, el papa y las Repúblicas de Venecia y Génova enviaron una flota de ayuda a la ciudad sitiada, pero ésta cayó antes de que llegaran. Cuando la flota de socorro iba a entrar por el estrecho de los Dardanelos, se cruzaron con unos pocos barcos de refugiados que huían de la ciudad conquistada; al preguntar cuándo había caído, éstos respondieron que el martes.

La pérdida de Constantinopla supuso un profundo trauma para las potencias cristianas y el día de su caída, asociado además al dios pagano de la guerra, pasó a considerarse de mala suerte. Marte, el nombre romano de Ares de la mitología griega, es el dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia.

Desafiando al número 13
En 1881 un influyente grupo de neoyorquinos bajo la conducción del Capitán William Fowler, un veterano de la guerra de Secesión, acordaron fundar The Thirteen Club (el Club 13), bajo la presidencia de David McAdam, jefe de la Corte de Justicia de Nueva York. Llevaron a cabo el primer encuentro el viernes 13 de enero de 1881, porque entre los sajones el día de la mala suerte es el viernes. Los invitados eran 13, habían recibido una tarjeta de invitación en la que figuraba un ataúd con 13 sillas a su alrededor junto con el nombre del club.

Ingresaron al salón después de pasar por debajo de una escalera y de sentarse entre pilas de sal desparramada, o sea violando todos los códigos de la superstición. La inauguración del club incluyó esta fórmula: “Sin malicia ninguna y con buenas intenciones, invitamos a las razas y credos sin restricción, para unirse a nuestro movimiento y destruir el mal no propuesto por gente de bien, pero que nos injuria a todos. David McAdam, Presidente.

           Caricatura de una de las reuniones del Thirteen Club

Las actividades del club figuraban en los diarios importantes de Nueva York y a las tradicionales cenas se sentaron 5 futuros presidentes de los Estados Unidos, entre ellos Theodore Roosevelt. Por lo visto, no les fue nada mal.
Otros clubes de características semejantes se abrieron en años posteriores, pero ninguno mantuvo la continuidad y la fama de The Thirteen Club.

Sin embargo, la mala suerte del número 13 se mantiene firme en la cultura popular de los Estados Unidos, que debe ser uno de los pocos países, sino el único, en el que los hoteles omiten el piso 13. El ascensor pasa del piso 12 al 14 o el botón en lugar de 13 dice 12 A. También se trata de evitar la habitación con ese número.


3 comentarios:

  1. Como Triskaidekaphóbica militante te agradezco la divulgación de los hechos históricos que justifican este trastorno emocional.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, mandame un video de tus danzas seductoras

    Ricado

    ResponderEliminar
  3. I do believe all of the concepts you've offered on your post. They're really convincing and will
    certainly work. Nonetheless, the posts are very quick for newbies.
    May you please prolong them a little from subsequent time?
    Thank you for the post.

    my web site - click here

    ResponderEliminar