Plaza de Mayo el 17 de
octubre de 1945
La
mañana del 17 de octubre de 1945 daba la impresión que sería un día como
cualquier otro, el coronel Perón estaba derrotado, desmoralizado y con la idea
de retirarse del ejército (si no lo retiraban de prepo). Desde ya que había
perdido todo interés en inmiscuirse en la vida política del país. Se reuniría
con Eva Duarte, se casarían y llevaría una vida tranquila en algún lugar de
Buenos Aires. Pocos días antes, el diario Crítica, refiriéndose a la detención
de Perón señalaba que “ya no constituía
un peligro para el país”. Pero en 12 horas, la situación cambió ciento
ochenta grados, un país quedaría atrás y otro nuevo emergería. Los
acontecimientos fueron de tal magnitud, que esa fecha, fue el punto de
inflexión más importante en la historia de la Argentina.
El pueblo invirtió el
recorrido de los tranvías para llegar a la Plaza de Mayo
Si
Perón se iba, la clase obrera perdería todos los beneficios que había recibido
mientras estuvo a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión: el estatuto
del peón, que lo sacaba del servilismo esclavizador de los terratenientes, los
convenios colectivos de trabajo, la incorporación al régimen jubilatorio, las
vacaciones pagas y muchas otras medidas. Por eso se dirigieron en masa a la
Plaza de Mayo y ese día fueron los trabajadores quienes escribieron la historia
y no los eternos dueños del poder.
Existen
dos crónicas excelentes sobre los acontecimientos de esa fecha, una es de Raúl
Scalabrini Ortiz y la otra de Leopoldo Marechal.
Así
lo relató el primero:
Raúl Scalabrini Ortiz
(1898-1959)
“El
sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar.
Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de las fábricas y
talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los
parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos
desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas
al aire y las vestiduras escasas cubiertas de restos de breas, grasas y
aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo
nombre: Perón."
“Los
rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de
meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de
pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún. Así avanzaba
aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de
Mayo, por Balcarce, por la Diagonal."
"Un
pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Venían de las usinas de
Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las
manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del
Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y
Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y
en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el
fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la
patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman
las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el de
nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices
humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso.”
“Lo
que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente,
corpóreo, tenso, eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus
tareas de reivindicación.”
Así
lo recuerda Leopoldo Marechal:
Leopoldo Marechal (1900-1970)
“Era muy de mañana, el coronel Perón había sido traído desde
Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De
pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban
gritando y cantando: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí
primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra que terminaba
diciendo ¡Perooón! Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un
cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que
avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que
la integraban, no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la
visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que
algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de
caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde
aquellas horas me hice peronista”.
Cuando Clarín se ajustaba a
la realidad
Nació
un nuevo movimiento que con sus aciertos y errores, sus grandezas y bajezas se
instaló definitivamente en el país con fuerza arrolladora. El peronismo pudo
haber quedado reducido con el tiempo a un partido menor, si quienes trataron de
expulsarlo por la fuerza en 1955 y en 1976, hubieran tenido un mínimo grado de
lucidez. La “Libertadora”, previo bombardeo a la Plaza de Mayo con más de 300
muertos de diferentes edades y clases sociales, desarrolló en todas sus líneas,
una política ruinosa. No solo le dio la espalda a la clase obrera, sino que la
sumergió más aún, aplicó un revanchismo despiadado y una economía que
retrotrajo a la Argentina a los tiempos de la década infame.
Posteriormente,
en 1976, no se podía imaginar que hubiera algo peor a Isabel y el brujo López
Rega, pero la dictadura que se instaló, se empeñó en mostrar que podía ser
infinitamente más devastadora.
El
17 de octubre de 1945 fue una epopeya por varias razones. Además de cambiar la
historia del país, fue un movimiento espontáneo en una sociedad con escasos
teléfonos, sin fax, celulares, correo electrónico, twitter, o facebook. Un
llamado misterioso, inexplicable a todos los análisis sociológicos realizados
hasta el presente, convocó a decenas de miles de personas, la mayoría
trabajadores, a una plaza que hasta entonces no era un lugar habitual para reunir
multitudes.
Ayer
se cumplieron 68 años de aquél 17 de octubre y la Plaza de Mayo se volvió a
llenar, se cantó el Himno y obviamente la Marcha Peronista. A propósito, allá
por el 55, los simpatizantes de la Revolución “Libertadora” hicieron también
una marchita, se dice que era monótona e inspirada en las canciones fascistas
¿alguno se la acuerda?
17 de octubre de 2013, el peronismo
en perpetuo crecimiento
Fuentes
Felix
Luna. El 45. Editorial Sudamericana. Buenos Aires 1975.
Me gustó. Ayer en radio nacional dijeron que Clarín no salió el 18 de octubre, en tu copia no se lee la fecha, pero parece ser de ese momento.
ResponderEliminarSaludos
Hermoso recordatorio en la voz de dos grandes. Poetico y sentido decir el de Scalabrini Ortiz y henchido de sentimiento el de Marechal. ¡ Qué compromiso el de los dos!!.
ResponderEliminarUn beso. Edith.-
"El subsuelo de la patria sublevada"... Esa frase siempre me gustó por su fuerza, su poesía y su carga ideológica.
ResponderEliminarMi hijo fue a la marcha este 17, como fui yo a otras tantas, como habrán ido mis tías abuelas a la marcha fundacional. Mi hijo cantó lo que yo siempre cantaba: "Somos de la gloriosa Juventud Peronista, somos los herederos de Perón y de Evita. A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos: ¡No nos han vencido!". Definitivamente: "Los Dias Más Felices...". Y ahora los estamos reviviendo gracias a Néstor y a Cristina.
ResponderEliminarEs muy gracioso leer que Nestor y Cristina son peronistas. Solo faltó la foto de Boudou sosteniendo el cartel que decía “Lealtad a Cristina”, auténtica patada al hígado a quienes somos peronistas en serio. Perón no tenía nada que ver con éstos, los sacó a patadas en el traste a todos estos “imberbes”. Eso también es historia.
ResponderEliminarUy, me parece que este "peronista en serio" es de los que votan a Barrionuevo o al momo Benegas
EliminarLautaro, aprenda a leer Venegas va con “V” corta…
EliminarY bueno, como dijo el Viejo: "El movimiento es amplio" y sí, hay peronistas de derecha (que se dicen "peronistas en serio" y creen que Néstor y Cristina no lo son, y peronistas de los buenos, que somos el resto, jajá!
EliminarComo bien dijo el peronista en serio antes, Perón (el Viejo) al resto, a estos de ahora, los echó de la plaza («Estos estúpidos que gritan» … «Hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más méritos que los que lucharon durante veinte años», hacía pocos días que los de “el resto” habían asesinado a José Ignacio Rucci, en una clara patoteada al propio Perón. Qué sabrás vos lo que es un peronista…
EliminarComo dijo Juan Pablo Feinmann: Perón debería haberse muerto en España. Nos hubiera hecho un gran favor dispensándonos de su segundo mandato y dejándonos únicamente el gran legado del primero. A esos "estúpidos que gritan" los quiso manipular en su propio provecho y claro, no pudo. ¿Qué es un verdadero peronista? Vos tampoco parecés tenerlo muy en claro....
Eliminar¡buenisimo! y esos dos grandes de pensamiento y la literatura..!¡no sabia que Marechal era peronista.¡me encantó todo lo que escribio de ese dia historico! Yo tambien tuve mi experiencia con mis 19años de lo que pasó ese dia,aunque de unmodo diferente:queriendo volcer a mi casa cuando nos hiciero salir de la oficina abruptamente,sin mayores explicaciones ¡una gran confusion y gente por todos lados,tratando de encontrar la manera de regresar..finalmente despues de muchos sobresaltos y temor ,logre tomar el tren!!.bueno,son pequeñeces ,vos disculpame si distraje tu tiempo con mi comentario.Mercedes
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