viernes, 18 de enero de 2013

LA GUERRA DEL AGUA



El Centro Cívico de Cochabamba en Bolivia, estaba colorido con banderas y la banda local tocaba marchas militares y populares. El invitado y personaje principal era el presidente Hugo Banzer quién venía a celebrar el contrato de un emprendimiento acuífero. La empresa beneficiada sería la poderosa multinacional norteamericana Bechtel que tendría un porcentaje de las acciones de la flamante empresa Aguas del Tunari, encargada de desarrollar el proyecto. 

En el palco junto al presidente se encontraba el alcalde de la ciudad, quién debió sacrificar una tarde de su piscina lo suficientemente amplia como para recorrerla con varias brazadas. Se imaginó por un instante sumergido en el agua fresca en lugar del sol agobiante que caía a plomo sobre su cabeza. 

No muy lejos, en la zona pobre de las afueras de Cochabamba, Herminia cargando su sexta hija sobre la espalda, esperaba su turno para llenar el cántaro en el único grifo de la zona. La historia y los acontecimientos pronto los enfrentaría por un elemento que al primero le sobraba y a la segunda apenas le alcanzaba: el agua.

Como la población no había sido consultada ni informada, el tema no había trascendido y sólo unos pocos tuvieron la sospecha de que nada bueno iba a suceder respecto de la provisión de agua y su costo.

Al mes siguiente, el gobierno aprobó la Ley 2029 llamada del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario, que pronto fue bautizada con el sucinto nombre de Ley de Aguas. El documento legalizaba el contrato suscrito con Aguas del Tunari y quienes accedieron al texto, comprobaron que las actuales cooperativas, pozos y otras fuentes de provisión de agua, estaban obligadas a conectares con la red del flamante concesionario. Como si esto no bastase, el contrato prohibía a la población acumular el agua de lluvia.

De esta manera con mínima inversión, la empresa se adueñaba de los sistemas de riego existentes que habían sido construidos con los recursos y el esfuerzo de los campesinos.

En enero de 2000, la tarifa del agua se incrementó hasta un 100%, lo que representaba el 20% del ingreso de la población de clase baja. Muchas familias tenían ingresos que no superaban los dos euros diarios y se verían obligadas a prescindir de necesidades básicas, como la escuela, la alimentación mínima y la salud. 

 
El descontento popular fue manifiesto y se constituyó la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, institución que tuvo la habilidad de comunicarse estrechamente con la población mediante cabildos y reuniones permanentes. Además, su base estaba constituida por federaciones, sindicatos urbanos, juntas de vecinos, organizaciones universitarias, profesionales y sindicatos campesinos. A partir de entonces todas las demandas y decisiones se canalizaron a través de esta organización que fue creciendo en poder e influencia.

La resolución de los conflictos depende en gran parte de la habilidad de una de las partes, pero también, ayuda el número de torpezas e indecisiones de la parte contraria. La Coordinadora se vio fortalecida por ambas razones. Los miembros del Comité Cívico que apoyaban a la empresa Aguas del Tunari, mostraron una manifiesta incapacidad, el alcalde no tenía cintura política para resolver una situación que lo desbordaba y el propio gobierno cometió varios errores.




En los primeros días de febrero, ante la falta de respuesta, la Coordinadora llamó a la “toma pacífica” de la ciudad. Por su parte, el gobierno envió efectivos militares y reforzó la policía para ocupar sitios estratégicos, emitiendo declaraciones incendiarias a través de la radio y panfletos lanzados desde avionetas gubernamentales para amedrentar a los habitantes.

La población de Cochabamba, especialmente los campesinos, tenían mucho que perder si Aguas del Tunari lograba imponerse y decidieron jugarse el todo por el todo. Hubo múltiples choques con las fuerzas de seguridad y durante dos días la ciudad fue un caos y tierra de nadie. Rompiendo una regla que es tradicional en América Latina, esta vez la Iglesia a través del obispo de Cochabamba, se puso del lado de los habitantes junto con la Defensoría del Pueblo. El gobierno se comprometió a revisar la estructura tarifaria, liberar los detenidos y encargarse de los heridos que produjeron los enfrentamientos. 

Pronto se vio que las intenciones del gobierno eran otras y junto con la empresa mostró un comportamiento vago y dilatorio. La Coordinadora radicalizó su posición exigiendo la desaparición de Aguas del Tunari, y con ese fin realizó un plebiscito en Cochabamba que fue exitoso, pese a la escasa difusión por la falta de recursos. Ante la ausencia de respuesta por parte de las autoridades centrales, se convocó a un paro de actividades que fue total y el gobierno cometió la torpeza de encarcelar a dirigentes de la Coordinadora. El obispo de Cochabamba y el alcalde quién finalmente decidió activarse, asumieron la actitud de “presos voluntarios” y la población se rebeló en masa. Finalmente los prisioneros fueron liberados.


Días después, el gobierno volvió al ataque y declaró el Estado de Sitio y miembros de la Coordinadora fueron hechos nuevamente prisioneros. Las medidas agravaron los ánimos, el pueblo volvió a ganar la calle y se repitieron los machetazos y los gases lacrimógenos. Los campesinos del altiplano, al grito de “¡el agua es nuestra carajo!”, estaban encabezados por un indígena, por entonces muy poco conocido llamado Evo Morales.


 La guerra del agua duró cuatro meses, de duros combates, varios muertos y numerosos heridos. Fue una victoria costosa como sucede cuando los débiles se enfrentan al poder, pero la unidad y la desesperación ante la alternativa de perderlo todo hizo que se disolviera la empresa Aguas del Tunari y Cochabamba pudo recuperar el libre acceso al insustituible elemento. 
Fuentes:
Privatizacion del agua, La guerra del agua, Cochabamba, Bol. Taringa. http://www.taringa.net/posts/videos/9727472/Privatizacion-del-agua. La guerra del agua, Cochabamba, Bolivia.

La guerra social por el agua: La respuesta boliviana a la privatización. El ciudadano. http://www.elciudadano.cl/2010/09/26/27044/la-guerra-social-por-el-agua-la-respuesta-boliviana-a-la-privatizacion/




martes, 15 de enero de 2013

NOSTALGIAS DE LA LÍNEA A



 http://www.larazon.com.ar/actualidad/FORMACIONES-LINEA-SUBTE-ANOS-ANTIGUEDAD_IECIMA20121226_0036_7.jpg

Perdonen que me ponga sensiblero y melancólico, pero sucede que para mí, a semejanza de millones de porteños el subte de la línea A era un patrimonio muy querido.

Las veces que lo subí me sentía trasladado a la belle epoque, entornaba los ojos y de pronto un caballero con bombín, cuello duro, bigotes a lo Palacios y polainas, se paraba, se descubría y le ofrecía el asiento a una dama elegante de gran sombrero con plumas.

Cuántos personajes del arte, la política y la literatura viajaron en la línea A. Borges, Lugones, Marechal, lo hicieron asiduamente y Roberto Arlt viajaba en forma casi cotidiana. Me imagino a Carlitos sentado junto con Razzano ojeando la partitura de un nuevo tango y a Discepolín mostrándole con gesto tímido a Manzi las letras de Yira yira.

Pero Rodríguez Larreta dice que el material de la línea A, sirve de fuego para un asado.


 Siempre me fascinó el interior de esos vagones, sus lámparas con tulipas, los espejos biselados y esa exquisita terminación de la madera que lo asemejaba a un pequeño salón vienés. “Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo distinto”, rezaba la canción de Sandra Mihanovich y verdaderamente introducirse en el subte de la línea A era ingresar en un universo diferente. 


 A los turistas les fascinaba la línea A y constituía una de las excursiones preferidas, especialmente para los europeos. Varias veces les mostré con orgullo porteño, a holandeses, australianos y franceses, los encantos de este centenario medio de transporte y quedaban fascinados. Subir en Plaza de Mayo, bajar en la estación Piedras, caminar hasta el Tortoni y sorber una taza de café con medialunas en agradable compañía. ¿Qué más se podía pedir?

Pero Rodríguez Larreta dice que el material de la línea A, sirve de fuego para un asado.

            Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires

Un poco de historia
El tramo Plaza de Mayo-Plaza Miserere del subterráneo fue inaugurado por Victorino de la Plaza el primero de diciembre de 1913. Al día siguiente fue habilitado al público, transportando a 170.000 pasajeros que pudieron disfrutar del primer subte de Sudamérica. Buenos Aires se convertía así en una de las primeras ciudades del mundo en contar con este medio de transporte.

        Victorino de la Plaza junto con el intendente de la ciudad el día de la inauguración

La línea contó desde 1914 con señales luminosas, algunas de las cuales fueron luego automatizadas. Además se instalaron los paratrenes de brazo mecánico, una medida de seguridad contra la violación del semáforo en rojo. En 1974  se modernizó el sistema de señales luminosas al instalarse en Primera Junta un Control de Tráfico Centralizado (CTC).
Sin embargo, el sistema de "paratrenes" mecánicos se mantuvo, brindando a la línea A una seguridad total.

Lss piezas de repuesto para estos trenes ya no están disponibles en el mercado por lo que tienen que ser hechas a medida por pedido del cliente en el taller Polvorín. Allí las unidades belgas La Brugeoise, son mantenidas y reparadas por personal altamente capacitado y calificado, verdaderos artesanos que como los del teatro Colón dejarán de existir. 

Según Metrovías, el operador privado del Subterráneo de Buenos Aires, cada 20 días las unidades se sometían a un chequeo de rutina, mientras que cada cuatro años se llevaba a cabo el mantenimiento mayor. En 2008, a pesar de sus 96 años de servicio ininterrumpido, los trenes La Brugeoise tenían uno de los promedios más bajos de falla mecánica en la red: 19 cada 100.000 km.

Un dato de interés es que el túnel, las nueve estaciones y túneles de servicio se completaron en 26 meses, mientras que el gobierno del procesado Macri, empleando tecnología de excavación mucho más avanzada, en 6 años de gestión, inauguró estaciones que se pueden contar con los dedos de una mano.

                   Construcción del subte hacia fines de 1912
 
Al ser eliminados los centenarios vagones, se pierde un pedazo de la historia de Buenos Aires. Se piensa exhibirlos en parques o utilizarlos como biblioteca o quizás sus maderas sirvan para hacer asado en la quinta de Rodríguez Larreta. 

Último viaje del tren con sus fantasmas
Cortesía de RAVEMAR para El Mordaz

Debería ser un otoño –me cuentan - entrados los años ´30, en que mis viejos nos llevaron, por vez primera, a viajar en subterráneo. A mis dos hermanas que conocerían Cabildo y la Plaza de Mayo. En tanto yo, sin edad para recordar siquiera la forma de la teta de la cual mamaba todavía, era portado en brazos por mi vieja. 

Me cuentan que un trajeado de sonrisa amplia y blanca, se levantó para cedernos el asiento. Los que lo acompañaban, portadores de enfundadas guitarras, imitaron el gesto para con mi viejo y mis hermanas. Que mi viejo rehusara -me contaron - interpretándolo más bravata que cortesía. Pronto brotó aire desafiante. El elegante de sonrisa blanca intervino,  bonachón y persuasivo: dejensé de macanear muchachos, que tenemos que guapear para cantar y no para discutir. Y bajaron para actuar en el Tortoni, según comentaban mientras se iban. 

Tiempo después sucedió el accidente y aquellas muertes en Medellín. Las fotos en los diarios, a mi vieja, le trajeron a la memoria al tipo de sonrisa blanca y amplia. Para mí era él, decía mi vieja. En cambio a mi viejo siempre le pareció que el Inmortal debió ser mucho más alto que aquel engrupido bien trajeado

El tren va entrando por última vez en el túnel, oscuro como nunca, del recuerdo o del olvido. Sentado estoy quizá en la misma madera de la anécdota que una y mil veces me contaron. Aunque mi testimonio no tenga validez, estoy seguro que mi vieja tenía razón.
 RAVEMAR






sábado, 12 de enero de 2013

FRAGATA, BUITRES Y CARANCHOS



Maniobras oscuras
En los días previos al arribo de la Fragata Libertad al puerto de Mar del Plata, el diario La Nación montó un operativo para opacar y desprestigiar el recibimiento que la Presidenta de la Nación, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, le haría a su llegada.

Los editoriales y comentaristas del periódico desplegaron una estrategia para tratar de embarrar el acto al que designaron con el apelativo descalificador de “show”. Mencionaré algunas de las tácticas empleadas:
·         Buscaron familiares de los tripulantes que podrían ser hostiles al gobierno, lo cual no es difícil de hallar dentro esta Fuerza, para que manifestaran su desagrado por la supuesta organización del acto.
·         Seleccionaron las cartas de lectores más recalcitrantes sobre las supuestas impericias de la Cancillería en el operativo de recuperación de la nave. Tampoco eso es difícil para el diario, considerando la ideología de muchos de sus lectores.
·         Recurrieron a la mentira diciendo que habría propuestas del oficialismo para cambiarle el nombre a la Fragata. No obstante la torpeza de elucubrar semejante idea trasnochada, es probable que más de uno se lo haya creído.
·         Incitaron al boicot y la violencia sugiriendo que se estaba preparando y concretaría un operativo cacerolazo. A pesar de este mensaje provocador y los cientos de twiters que circularon por internet, sólo un grupúsculo de menos de cien personas intentaron deslucir el acto. El microscópico gesto de agresión hubiera pasado totalmente desapercibido sino fuera porque el canal TN de Clarín se regodeó un buen tiempo mostrando a estos manifestantes. La cámara del canal tuvo que hacer malabarismos para simular un número mayor de integrantes del colérico grupo. Se retiraron rumiando su fracaso cuando percibieron que allí estaban totalmente fuera de lugar y de la realidad, en contraste con los doscientos mil espectadores alegres y felices que se habían convocado para recibir al velero.


Escuché el discurso de Cristina que me pareció excelente, aunque podría haber obviado aspectos de su gestión ajenos al acto. Mencionó a un diario centenario, todos ya sabemos cuál, que instó a honrar la deuda y pagarle a los fondos buitres. A ese y otros medios, los trató de caranchos y le hizo recordar al canónico periódico, que carece de autoridad moral para hablar de pagar deudas. Horacio Verbitsky, en una denuncia bien fundamentada, señaló que gracias a una medida cautelar, el diario de don Bartolo, viene desde hace 10 años evadiendo al fisco en una cifra que ya asciende a los 280 millones de pesos.

Los grandes medios, que acogieron con entusiasmo las políticas de endeudamiento que llevaron a la crisis y al default, culparon al gobierno por el secuestro de la Fragata en el puerto de Ghana y apostaron a su posible pérdida y la claudicación final ante los fondos buitre. Como esto no sucedió, le regalaron a la Presidenta un triunfo absoluto y la posibilidad, con todo derecho, de ser la única en capitalizar el retorno de la nave.

 Ah…me olvidaba de mencionar a la oposición. Sucede que es tan insignificante que a uno se le queda en el tintero. Fueron invitados al acto, pero en su mezquindad y pobreza no concurrieron y se limitaron a las consabidas críticas. Lo único que saben hacer.

Sucintamente, veamos quienes son los fondos buitres a quienes según los dueños del diario La Nación, junto con varios políticos y economistas, había que honrar la deuda, a sabiendas que estos fondos representan la última escoria del mundo de las finanzas.

Fondos buitres
Los fondos buitre, son fondos de inversión de alto riesgo, que carentes de regulación alguna, se especializan en la adquisición de valores y activos devaluados y de bonos soberanos de Estados en dificultades económicas, o al borde de la bancarrota.

Compran deuda defaulteada a precio de saldo para más tarde, reclamar a los países emisores su valor pleno, más los intereses acumulados. Esto lo hacen por la vía judicial o por cualquier otra, interfiriendo las renegociaciones de esos Estados con los demás acreedores y rastreando por todo el mundo sus activos, para adquirir en miles, lo adquirido por centavos.

Su estrategia básica, como sugiere la metáfora del buitre, consiste en sobrevolar en círculos en torno a su presa para lanzarse en picada cuando ésta, agotada ya no tiene escape.

Hasta ahora, los fondos buitre se ensañaron con países asiáticos y de América Latina, pero en un futuro próximo caerán sobre varias naciones de la Unión Europea y la próxima víctima puede ser Grecia. La alta rentabilidad buscada por estas estructuras se logra gracias a su poder económico y político para asediar a los países endeudados más vulnerables, sin aportar valor añadido alguno a la economía real que genere riqueza y empleo.

                      Paul Singer, dueño de NML Capital LTD que embargó la Fragata

Fuentes
Darío Palavecino. Demoraron un día el arribo de la Fragata para exhibirla en un show. La Nación, 08/01/2013.
Juan Hernández Vigueras. Un riesgo global. Le Monde Diplomatique, diciembre 2013.
Noemí Brenta. La economía argentina bajo amenaza. Le Monde Diplomatique, diciembre 2013.
Julián Bruschtein. Los que decían que había que hocicar, son los que endeudaron la Argentina. Página 12, 09,01, 2013.
Editorial. La cuestión moral en el manejo de la deuda. La Nación, 29,11,2012.
Horacio Verbitsky: Feliz cautelar. Página 12, 06,01,2013.