martes, 6 de febrero de 2018

EN LA VÍA

Dónde hay un mango
Que yo lo he buscado
Con lupa y linterna
Y estoy afiebrado?
Donde hay un mango de Ivo Pelay y Francisco Canaro

El señor Niklauss y su empresa
Como lo viene haciendo desde hace 27 años a las ocho y treinta de la mañana, Niklauss dirige su automóvil hacia la rampa de estacionamiento de la empresa Tyrell Corporation que fabrica robots. Aplica su tarjeta de identificación sobre la pequeña pantalla, pero la barrera no se levanta. Vuelve a intentarlo hasta que se acerca un personal de vigilancia con el uniforme de la empresa quien confirma que la tarjeta dejó de ser válida. -Señor Niklauss, le sugiero que se dirija a la oficina 10 del primer piso para resolver el problema, mientras tanto lo puede ubicar en la cochera 72-.

Hace varios años que Niklauss conoce a este afroamericano y en esta ocasión le nota una expresión que no es la habitual, la del saludo acompañado de una amplia sonrisa. Algo intrigado abandona el vehículo y se dirige hacia los ascensores. Una vez en el piso 31 percibe que algo raro flota en el ambiente, la misma sensación que tuvo con el empleado de la barrera, se repite con sus compañeros de trabajo. No son las sonrisas ni los gestos habituales que ahora parecen forzados.

Al llegar a su oficina se le despejan todas las dudas, en la puerta, que está cerrada, la marca despulida de la madera denuncia el sitio donde estaba el cartel en que se leía “G. Niklauss” y debajo “Asesor de Planeamiento”. Aterrado se da cuenta que ya no pertenece al plantel de Tyrell Corporation.

Hollywood nos solía brindar escenas como estas y nos asombrábamos ante la metodología despiadada que se empleaba habitualmente en las empresas de Estados Unidos. Hoy día, aquí donde vivimos, el empleado ni siquiera puede trasponer las puertas de la empresa, un cordón de gendarmes o policías, con caras de pocos amigos, se lo impide, mientras que alguien le alcanza una lista de los despedidos donde figura su nombre.

El impacto del desempleo
El trabajo, además de proveer el medio de sustento para él o ella y su grupo familiar, es una fuente de bienestar y equilibrio. En la mujer, la pérdida del lugar de referencia donde desarrolla sus funciones constituye un golpe terrible, pero en el hombre es devastador ya que tiene el mandato a lo largo de los siglos de que él es responsable de mantener el hogar. Se ha dicho en varias ocasiones que después de la muerte de un ser querido, el peor golpe para el hombre es la expulsión de su lugar de referencia laboral.

La rutina del trabajo aporta los siguientes beneficios: mayor sentido de autonomía, mejor calidad de vida, reducción de los síntomas de depresión y ansiedad, mayor acceso a recursos para enfrentar las demandas, consolidación del estatus social y oportunidades únicas para el desarrollo personal y la promoción de la salud mental.

El desempleo conlleva la pérdida de una rutina, de la seguridad y de las relaciones con otras personas. Es importante señalar que el sistema neoliberal, extendido a nivel planetario, ha logrado inculcar en la sociedad que la culpa de la pérdida del trabajo recaiga exclusivamente sobre la víctima. Él es el único responsable, no la empresa y esto genera su desvalorización y la pérdida de la autoestima. Las preguntas más frecuentes que se hace a sí mismo el desocupado son: ¿Qué error cometí, en qué me descuidé, me faltó creatividad o generar nuevos proyectos? Lo más probable es que ninguno haya sido la causa del despido. Simplemente le tocó caer en la bolsa del departamento de Recursos Humanos, que responde al eufemismo de “flexibilización laboral”.



Deslocalizaciones y flexibilidad laboral
El objetivo del capitalismo neoliberal, de acuerdo a las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y que el gobierno de Cambiemos sigue al pie de la letra, es mantener una tasa alta de desocupación a los efectos de que los trabajadores se aferren desesperadamente al empleo que poseen y acepten sumisos ajustes salariales y aumento de las horas de trabajo sin compensación.

Dos ciudades de Estados Unidos: Schenectady y Detroit, quedaron despobladas como resultado de uno de los fenómenos más despiadados del capitalismo neoliberal: la deslocalización. La gran palabra ya está lanzada y es la estrategia que adoptaron los países ricos ante la feroz competencia de las naciones emergentes.

                     Arriba: zona fabril de Detroit. Abajo: casas abandonadas

Deslocalización es la transferencia de una actividad productiva de un país a otro: se cierra una fábrica en Estados Unidos y se abre en China, que fabricará los mismos productos y con la misma marca, para ser en parte exportados al propio Estados Unidos. En un sentido más amplio es también la transferencia de todas o parte de las actividades productivas hacia un país emergente de bajos salarios, mediante la creación de una filial o recurriendo a un subcontratista.

La razón fundamental que impulsa a una empresa a deslocalizarse es reducir los costos unitarios de producción a través de salarios más bajos que en el país de origen. Cuando en Europa y Estados Unidos, el costo de una hora de mano de obra en la industria manufacturera oscila entre 17 y 20 dólares, en Polonia o República Checa es de 5 dólares y en China es de 1,70.

Impacto de la pérdida laboral sobre la salud mental
Es extremadamente raro que la persona sin trabajo conserve indemne su salud mental. Argentina no es un país que se caracterice por relevamientos estadísticos confiables, por lo tanto aquí se recurrirá a datos de otras regiones.

Abuso de sustancias. Según una encuesta de Estados Unidos, durante los períodos de recesión no se observó aumento en la tasa de alcoholismo, pero sí de la frecuencia de episodios de ebriedad. En cambio, en España se detectó un aumento del alcoholismo y del consumo de bebidas alcohólicas de baja calidad.

El aumento del tiempo libre y la necesidad de evasión de la realidad contribuyen al aumento del porcentaje de consumo de drogas ilícitas como cocaína y marihuana.

Depresión. El desempleo, particularmente cuando es prolongado, se asocia con cambios en el status de salud de la persona afectada y uno de los trastornos más frecuentes es la depresión. El impacto es mayor en las sociedades con bajos niveles de desarrollo económico, distribución desigual de la riqueza, escasa inversión de políticas sociales, o altos niveles de desempleo previos al período de crisis. Por eso es que la OMS sugiere evaluar el fenómeno de depresión en forma particular para cada país.

En algunas naciones de Europa, como Portugal, la tasa de depresión por cada 100.000 habitantes aumentó de 178 en 1995 a 731 en 2013 en los hombres. En las mujeres fue mayor de 789 a 7000. Estas subas coincidieron con el aumento en la tasa de desempleo.

Según una encuesta Gallup, la tasa de depresión aumenta a medida que se prolonga el tiempo sin actividad laboral.


Relación entre el tiempo de desempleo y la tasa de depresión. Encuesta Gallup. RJ Rosen. The Atlantic.

Varios estudios sobre depresión compararon en forma separada el impacto del desempleo y el del empleo inestable o inseguro. Los resultados mostraron que las tasas de depresión fueron similares para ambas situaciones.
Una observación interesante establece que la persona que encuentra un nuevo trabajo después de un tiempo de estar desocupada, tiene más chances de perderlo en el período de un año, que la persona que por propia decisión cambia de referencia laboral. La hipótesis más aceptada es que el individuo ingresa a la nueva actividad con cierta carga de depresión que limita su energía y su creatividad.
A la depresión se le asocia la vergüenza y la humillación, porque el individuo se encuentra en situación de inferioridad ante sus pares. Es muy ilustrativa la nota que un desempleado dirigió a un medio de Estados Unidos: "Observo a mis pares que tienen, hogar, esposa e hijos y me avergüenzo y deprimo. Tienen trabajos, seguros de salud, relaciones y hogares, mientras que yo ni siquiera tengo una cama donde dormir”.



Suicidio. En España 10 personas se quitan la vida cada día y es la primera causa de muerte no natural por delante de los accidentes de tráfico. Durante el año 2014, período en que estalló la crisis económica, se suicidaron 3910 personas con mayor predominio de hombres que de mujeres y representó un 20% más que en 2007 antes de la crisis.

En la película Mi tío de América de Alain Resnais, filmada en 1980, se dan tres reacciones diferentes del individuo ante la pérdida del trabajo: descarga externa de la rabia e impotencia agrediendo a terceros; descarga interna con daño somático donde el individuo desarrolla un infarto y descarga interna con daño autoinfligido en que realiza un intento de suicidio.

El club del trabajo Dado que no se puede esperar ningún tipo de contención para el desempleado por parte de los gobiernos neoliberales, incluyendo el que tenemos, algunos países crearon el “club del trabajo”. Estas organizaciones están constituidas por expertos que asesoran al desempleado a generar nuevas estrategias, tratan de posicionarlo en nuevas actividades y proveen apoyo psicológico.

Los resultados de estudios bien controlados mostraron que estas entidades redujeron la pérdida de salud psíquica y orgánica en las personas desempleadas comparados con aquellas que no recibieron este beneficio.

Conclusiones
El desempleo es un azote de la sociedad moderna que produce efectos altamente destructivos en el ser humano y por lo tanto el bienestar psicofísico de una sociedad requiere tasas de desempleo por debajo del 5%. En Argentina, a partir de 2016, la jauría gobernante, elevó a dos dígitos la tasa de desempleo que se encontraba por debajo del 6%.
Es necesario reformar los principios económicos que regulan el libre mercado, prescindir de las pautas que exige el Fondo Monetario Internacional y promover un Estado activo que controle los abusos en la desigual distribución de la riqueza. Lamentablemente, no es este el camino que estamos viendo, ni aquí, ni en gran parte del planeta.



         Nicolás Dujovne, Ministro de Hacienda, luce orgulloso y satisfecho de poder 
        compartir su imagen con la presidenta del FMI

En Argentina se ha producido un cambio de paradigmas que carece de antecedentes en la historia del país. Los principios morales, le ética, el honor a la verdad, la justicia independiente, el estado benefactor, los derechos humanos y la seguridad jurídica, fueron borrados de un plumazo. Ahora prevalece la corrupción, la extorsión mafiosa, el chantaje, la justicia al servicio del gobierno, un estado bobo y atontado, presos políticos y el culto a la mentira más descarada. Cambalache alcanzó su máxima expresión.

Un viejo verde que gasta su dinero
Emborrachando a Lulú con el champán
Hoy le negó el aumento a un pobre obrero
Que le pidió un pedazo más de pan.
Acquaforte de Horacio Pettorossi y Juan Carlos Marambio Catán.

Moore THM, Kapur N, Hawton K, et al. Interventions to reduce the impact of unemployment and economic hardship on mental health in the general population: a systematic review. Psychological Medicine 2017;47, 1062–1084.
Oyesanya M, López-Morinigo J, Dutta R. Systematic review of suicide in economic recession. World J Psychiatr 2015 June 22;5(2):243-254.

Rosen RC. The Mental-Health Consequences of Unemployment. The Atlantic, 09/06/2014.

San Martin OR. El número de suicidios crece un 20% desde el inicio de la crisis económica. El Mundo, 30/03/2016.


Frasquilho D, Gaspar Matos M, Salonna F. Mental health outcomes in times of economic recession: a systematic literature review. BMC Public Health 2016;16:115.

lunes, 29 de enero de 2018

EL MAESTRO DEL GROTESCO



                                         Federico Fellini (1920-1993)

Sugerir que Federico Fellini fue el mejor director de cine constituye una aseveración exagerada, ya que quedarían en segundo plano cineastas de la talla de Ingmar Begman, Luchino Visconti y otros. Sin embargo, se puede afirmar, casi sin margen de error, que fue ingeniosamente creativo.

Fellini nació en Rimini, situada al norte de Italia sobre el Mar Adriático. Allí pasó su infancia y adolescencia que años después plasmaría en la película Amarcord donde la melancolía, el tragicómico y el grotesco están presentes de manera equilibrada y sutil, junto a las inolvidables melodías de Nino Rota.

Cuando tenía 12 años, él y el resto de los habitantes se volcaron a las playas del pueblo, muchos se subieron a embarcaciones y se internaron en el mar para presenciar más de cerca el gran acontecimiento: se esperaba el paso del Rex. Corría el año 1932 y Mussolini, que se encontraba en la cima del poder, hizo construir uno de los transatlánticos más grandes de la época. El dictador hizo que la nave recorriera las costas de Italia como elemento de propaganda del régimen. Fellini lo recrea en Amarcord cuando el Rex surge de la noche, imponente,  iluminado y sonando majestuosa la sirena ante un pueblo que lo saludaba emocionado. En la misma película, no se privó de satirizar al fascismo, ridiculizándolo con exquisita gracia.

Guionista y dibujante de historietas
Todos lo recordamos como director y guionista de cine, pero pasó su juventud fascinado por las historietas ilustradas, donde Flash Gordon, Mandrake y otros personajes llenaban su mente. Por entonces ni se imaginaba que su verdadera vocación sería la de cineasta.

Después que se escapó de la casa a la edad de 17 años para seguir a un grupo circense, Fellini recaló en Florencia con una mochila de esperanzas al hombro y un cheque en blanco para la creatividad. Más tarde diría: “Es evidente que la lectura intensa de aquellas historietas, en una edad en que las reacciones emotivas son tan inmediatas y frecuentes, condicionó mi gusto por la aventura, lo fantástico, lo grotesco y lo cómico”.

Tenía 19 años cuando en 1939 se dirigió a Roma donde demostró su habilidad como dibujante y caricaturista en la revista satírica italiana Marc’Aurelio. Allí empezó a conocer el éxito recibiendo numerosas ofertas de trabajo seguidas del ingreso de un flujo de dinero que le permitió alcanzar un pasar holgado. Además de Marc’Aurelio, trabajó para las publicaciones Domenica del Corriere y L’Avventuroso.

                  Fellini en los tiempos en que era guionista de historietas

Súbitamente, las historietas norteamericanas desaparecieron de las revistas debido a que el régimen, a través del Ministerio de la Cultura Popular, prohibió el ingreso de todo material gráfico proveniente de los Estados Unidos. Entonces Nerbini, el director de L’Avventuroso, para no defraudar a sus lectores, tuvo una idea audaz y pateando la ética a un costado, decidió continuar con las publicaciones. A Fellini le tocó seguir recreando a Flash Gordon, uno de sus personajes favoritos, inventándole nuevas aventuras en sus viajes espaciales con el mismo estilo y exactitud de las originales, sin que los lectores notaran el cambio.

Su experiencia como dibujante y caricaturista le sirvió como puente para ingresar al cine por una puerta extraña, ya que su primer contacto con el séptimo arte fue haciendo propagandas para los estrenos cinematográficos. Las primeras obras fueron para la Alleanza Cinematográfica Italiana (ACI), una compañía productora de Vittorio Mussolini, hijo de Benito Mussolini, a través del cual conoció a Roberto Rossellini que le abrió el camino al mundo del cine.

En 1941 ingresó en la radiofonía colaborando con el Ente Italiano Audizioni Radiofoniche, época plena de felicidad para Fellini por dos razones: ingresó al mundo del espectáculo y conoció a Giulietta Masina, que se convertiría en su esposa, su musa y actriz fetiche de varias de sus creaciones cinematográficas. Después vino la guerra y encontramos a un Fellini merodeando la ciudad en busca de refugios en viviendas abandonadas. Había que escaparle a la Gestapo y a los soldados alemanes que buscaban jóvenes italianos para esclavizarlos en la industria de guerra alemana.

La era del celuloide

            La escena más dramática de Roma, ciudad abierta con Ana Magnani

Roma, ciudad abierta fue su primera participación importante en el cine y lo hizo colaborando como guionista. La película, dirigida por Roberto Rossellini, se refirió a los tiempos de la ocupación nazi en Roma y fue rodada con escasísimos recursos. Filmada en un galpón de los desmantelados estudios de Cinecittá, le sustraían la energía eléctrica a unas instalaciones vecinas utilizadas por el ejército de Estados Unidos. Cuando el coronel detectó el hurto se dirigió al sitio de la filmación para hacer los reclamos correspondientes, pero quedó tan impresionado con el esfuerzo, la calidad de los actores y la precariedad de elementos, que prometió difundir la obra en Estados Unidos, donde constituyó un éxito mucho mayor que en la propia Italia, cansada de guerra y atrocidades. El momento en que Ana Magnani corre a los gritos detrás del camión que lleva a su esposo prisionero y cae sobre el pavimento bajo las balas de los soldados alemanes, se transformó en un clásico de la historia del cine.

Roma, ciudad abierta, fue el mojón inicial del neorrealismo italiano, que Fellini adoptó sin concesiones en sus primeras películas más destacadas: La strada y Las noches de Cabiria. Para La Strada recurrió, con ese talento que lo caracterizó para detectar al artista preciso en el guión adecuado, al actor Anthony Quinn, quien aceptó sin titubeos el magro honorario que le ofreció Fellini. Quinn y Giulietta Masina formaron un dúo de formidable capacidad actoral. No creo que otra actriz haya podido lograr la gama de expresiones faciales de ternura, miedo y asombro como las que mostró Giulietta a lo largo de la película.

                             Giulietta Masina en La Strada

Por entonces, el director contaba con Giovanni Rota Rinaldi, a quien todos conocemos como Nino Rota. Si bien fue un excelente compositor de música clásica, su fama la ganó con los fondos musicales que hizo para Fellini y el de La Strada es de una exquisita melancolía, un broche de oro para la obra. Tímidamente La Strada empezó a esbozar toques surrealistas en un par de escenas, un estilo que más tarde con Giulietta de los Espíritus y las películas que siguieron, mostraron el talento de Fellini.

En 1960 Fellini abandonó el neorrealismo y surgió la Dolce Vita, donde aparece un muy joven Marcello Mastroiani, su segundo actor fetiche, en el agua de la Fontana de Trevi junto con la exuberante Anita Ekberg en otra escena de antología de la historia del cine. La película, que describe las miserias, costumbres y decadencia de la burguesía italiana, fue escandalosa para la época, en gran parte debida a las críticas y la campaña despiadada de la Iglesia Católica. Hoy, en ese aspecto, pasaría desapercibida, y en mi opinión, a diferencia de otras obras de Fellini, el tiempo le ha quitado cierta pátina de su esplendor original.

                        Marcelo Mastroiani y Anita Ekberg en La Dolce Vita

Personalmente una de las creaciones que más me fascinó fue Casanova, ambientada en el siglo XVIII con la actuación brillante de John Sutherland. La película me sacó de la realidad y me introdujo en el mundo mágico creado por Fellini. Allí el director llevó el grotesco a su máxima expresión con la escena de un noble francés de tendencia homosexual que vestido en la forma más kitsch y ridícula que se pueda concebir, entretiene a sus invitados con una pequeña obra de su autoría. Cantando con voz horrible se pavonea al lado de un efebo semidesnudo y con su larguísima lengua lame su cuerpo, ante el asombro, el rechazo y la risa disimulada de los asistentes. Casi al final del film, Casanova tiene un encuentro con una muñeca de singular belleza a la cual invita a bailar para luego poseerla sexualmente. Y aquí Nino Rota se luce una vez más con una exquisita melodía adaptada a los movimientos espásticos de la muñeca. Casanova fue una de las películas que, en tiempos de censura, obligó a que muchos argentinos se trasladaran a Montevideo para disfrutar de esa obra de arte.

                  Donald Sutherland en Casanova

En Ginger y Fred, con Giulietta y Marcello como protagonistas centrales Fellini, con sutileza y sátira despiadada, pone al desnudo el sensacionalismo y la decadencia de los programas de la televisión italiana.

Ganó 4 premios Oscar: La Strada in 1956, Las Noches de Cabiria in 1957, 8 1/2 in 1963, Amarcord en 1974 y un Oscar honorífico por su trayectoria como director y guionista.

En su mundo que era Cinecittá nos mostró que nos podía trasladar al mar, a palacios y a gigantescos salones sin salir de los estudios. Creó un estilo llamado felliniano, caracterizado por la abundancia de escenas surrelistas, bizarras y grotescas. Fellini fue un grande que enriqueció con su creatividad al séptimo arte.

Bibliografía
Caetano Veloso. Fellini y Giuletta. Suplemento RADAR de Página 12. 26/04/2015.
Fernando A García y Hernán Ostuni. El viajar es un placer. Suplemento Radar de Página 12, 28/12/2003.
Philip French. Fellini 8 ½. The Guardian. 01/12/2013

Peter B. Flint. Federico Fellini, Film Visionary, Is Dead at 73. The New York Times 01/11/1993.

Luciano Monteagudo. Los albores del neorrealismo. Página 12, 07/10/2006.)


domingo, 21 de enero de 2018

DOSTOIEVSKI

La antigua fortaleza de San Pedro y San Pablo ha sido convertida en cárcel, en ella están alojados numerosos prisioneros políticos que pretenden que Rusia se transforme en un país más civilizado. La dictadura es durísima y no tolera disidencias, ni críticas y menos, movimientos que pretendan frenar el régimen despótico del zar Nicolás.

Una mañana varios sentenciados son sacados de sus celdas y llevados a la plaza de la fortaleza. Caminan lentamente porque tienen los tobillos encadenados, además saben que van a morir, porque la plaza es el lugar de los fusilamientos. Les vendan los ojos y los ponen contra el paredón, pero justo antes de que el oficial grite ¡fuego!, ingresa corriendo un mensajero con una orden de indulto.

De haberse cumplido la sentencia, Rusia y el universo literario habrían perdido a uno de los más grandes escritores, porque entre los prisioneros se encuentra Fiódor Dostoievski quien suspira aliviado después de haber pasado el momento más dramático de su vida. Esto ocurrió el 22 de diciembre de 1849 a tan solo un mes de haber cumplido 28 años.

                                              Fiódor Dostoievski (1821-1881)

Sin embargo, su futuro inmediato no iba a ser mucho mejor, le esperaban 4 años de trabajos forzados en Siberia, pero durante ese período infernal entre el hambre, el frío, la suciedad y los piojos, Dostoievski conoció nuevos personajes. Ya no se trataba de los intelectuales socialistas que lo acompañaron en la fortaleza. En Siberia compartió la celda con ladrones y criminales de toda índole y conoció a fondo los sentimientos y lo más profundo de la psicología de aquellos seres. Su interés por indagar en sus conflictos, sus odios sus culpas y sus desprecios por las vidas de los otros y de las propias, conformaron una experiencia riquísima que volcó años más tarde en su obra cumbre: Crimen y castigo.

Dostoievski tenía una contextura física y un organismo más bien endeble, ocasionalmente sufría ataques de epilepsia cuya duración era lo suficientemente prolongada como para quedar un par de días confuso y debilitado. Sorprende que no haya adquirido tuberculosis o fiebre tifoidea que lo llevaran a la tumba en aquellos parajes. Cuando regresó a San Petersburgo, el mundo había cambiado, sus amigos ya no estaban y nadie lo recordaba como escritor. Hasta entonces había escrito una sola obra importante: Pobres gentes.

Esta obra, como la mayoría de las que escribió Dostoievski, estaba inspirada en hechos reales. Su padre era un terrateniente de mediana envergadura que tenía varios siervos. En la Rusia de entonces, existía una condición social que era una especie de semiesclavitud con sus reglas propias, denominada servidumbre. La suerte de los siervos dependía de la voluntad y del carácter de sus amos. En el caso del terrateniente Mijail, el padre de Dostoievksi, sus campesinos no cayeron en el mejor lugar. El hombre era autoritario, injusto y los castigaba con frecuencia, hasta que un día se hartaron, lo agarraron entre varios y le hicieron tomar vodka hasta matarlo.

Dostoievski detestaba a su padre, pero se sintió culpable de ese sentimiento cuando se enteró de su muerte. Se introdujo en el submundo de los siervos, se interiorizó de la vida miserable que llevaban y el resultado fue Pobres gentes. La obra no fue exitosa, pero un día cayó en manos de Belinski, el principal crítico de la literatura rusa, quien se pasó toda la noche leyendo el libro y después le dijo a Dostoievski: “has escrito la primera novela social rusa”.

Fue una frase certera, porque Dostoievski con sus obras rompió el molde de la novela convencional. Consideraba que los escritores de su época reflejaban personajes con ideales abstractos, mientras que él describió la vida de la gente pobre de San Petersburgo, que en el fondo era su propia vida. Ya que la misma transcurrió en la pobreza, escapando de los acreedores y con periódicos ataques de epilepsia, cuyas características volcó en varios de sus personajes.

Cuando se publicó Crimen y castigo, el público quedó profundamente impresionado. En sus páginas estaba volcado todo el dolor humano que palpita desde los estremecedores cuadros de miseria, de vejación personal, de soledad y de asfixia moral propios de una gran ciudad. A través de personajes cuidadosamente compuestos, Dostoievski relata la historia de un crimen desde un punto de vista ajeno al de una novela policial o de terror. El aspecto central es el sentimiento de culpa, la justificación o no de actos criminales por la propia consciencia, y el desvelo de saberse autor de un crimen terrible.

En la vida personal de Dostoievski, la epilepsia, pese a sus connotaciones negativas de todo tipo no era su principal estigma, lo más grave es que sufría de ludopatía, el trastorno que impulsa al juego y las apuestas en forma descontrolada. Una de sus obras se llama El jugador y su prolegómeno merece ser relatado.

Dostoievski había dilapidado su fortuna en la ruleta y había contraído una deuda importante con su editor. Vencido el plazo estipulado, éste podía enviarlo a la cárcel, experiencia que Dostoievski no quería repetir.

Sus amigos lo veían tan angustiado que se ofrecieron para escribir la novela en conjunto, pero Dostoievski se negó rotundamente. Entonces, uno de ellos sugirió que contratara a una amanuense y así surgió en la vida del escritor Anna Grigoryevna, quien más tarde se convertiría en su segunda esposa y una ayuda inseparable e inestimable. Anna trabajó hasta altas horas de la noche, escribiendo, tachando y enmendando hasta que finalmente la novela fue terminada en el pazo establecido.

                                                   Anna Grigoryevna

El jugador, además de ser una de las obras literarias escritas en menos tiempo, es la expresión más acabada de un personaje trastornado por la compulsión al juego. Es notable que, habiendo sido elaborada con tanta premura, no se trate de una novela ligera ni de gestación forzada. Es tan meditada y profunda que, como las demás producciones de Dostoievski, se introduce de lleno en los caracteres de los personajes.

Portada de una de las ediciones de El Jugador. La cubierta es una pintura de Cézanne

Sin duda la obra está alimentada con experiencias vividas por el autor, ya que sólo aquel que ha padecido la pasión por el juego puede describir con tanta objetividad la excitación y el deseo incontrolable que surge ante una mesa de cartas o el característico tintinear de la bola saltando en la ruleta. En la novela hay muchos párrafos relatados en primera persona –probablemente el mismo Dostoievski– que son verdaderamente elocuentes: "Aposté a los pares veinte federicos de oro y gané, volví a poner y de nuevo gané. Y así dos o tres veces. En unos cinco minutos había reunido casi cuatrocientos federicos de oro. Era el momento de irme, pero una extraña sensación se apoderó de mí, algo así como un desafío al destino, un deseo de burlarme de él, de sacarle la lengua. Hice la máxima apuesta permitida, cuatro mil florines y los perdí. En un arrebato saqué el resto, repetí la jugada y de nuevo perdí".

Al final de la novela hay otra escena que describe claramente al jugador compulsivo: "Salí del casino, hurgué el bolsillo del chaleco y encontré un florín. Tendré con qué comer, pensé, mas apenas hube dado cien pasos, cambié de idea y regresé a la sala de juego. Puse aquel florín a pleno y puedo jurar que se experimenta una sensación particular cuando uno que está solo, en un país extraño, lejos de la patria, de los amigos, no sabiendo si va a comer aquel día, arriesga su último florín".

A esta obra le siguieron El idiota y Los hermanos Karamazov y por ese entonces Dostoievski gozaba de enorme fama y finalmente conoció la vida holgada.

El 9 de febrero de 1881 tuvo el último ataque de epilepsia que asociado con una hemorragia cerebral, lo llevó a la tumba. Su funeral fue una apoteosis, agrupaciones y personas de distintas ideas políticas y filosóficas, se unieron por primera vez para acompañar el féretro del creador del antihéroe, de la gente que vive al límite como había sido la mayor parte de su propia vida.

Fiódor Dostoievski. Biografías y vidas. La Enciclopedia Biográfica en Línea. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dostoievski.htm
Fiódor Dostoyevski. El jugador. Alianza Editorial.
Los hermanos Karamazov.
Fedo Dostoievski. Biblioteca Básica Universal. Centro Editor de América Latina. 1979, Buenos Aires.

Dostoyevsky. Encyclopaedia Britannica, tomo 17, pag 451-454. Chicago 1995.

jueves, 11 de enero de 2018

LA CUEVA DE MONTESINOS

Si nos preguntan qué aventuras recordamos del “caballero de la triste figura”, lo primero que nos viene a la memoria es su enfrentamiento con los molinos de viento a quienes, en su locura, imaginaba como enemigos que debía destruir en su misión purificadora de la humanidad y como ofrenda a su amada Dulcinea.


Sin embargo, son pocos los que conocen y recuerdan el episodio de la Cueva de Montesinos, pese a que sobre esta aventura se han escrito ríos de tinta y cada instante del relato suscitó alegorías con sus respectivas interpretaciones según el particular enfoque de filósofos, psiquiatras y psicoanalistas.


Nos cuenta Cervantes que hallándose Don Quixote en un pueblo de La Mancha, sus habitantes le comentaron sobre una cueva, llamada Montesinos, de la cual se tejían innumerables historias y leyendas, que le conferían un halo de magia y misterio que sonaron como música celestial en los oídos del caballero andante.
Después de invocar a Dios y a Dulcinea, se dirigió a la cueva y comenzó a descender por ella con la ayuda de Sancho.
Poco tiempo después surgió a la superficie ante la alegría de su escudero y quienes lo acompañaban.



––Sea vuestra merced muy bien vuelto, señor mío, que ya pensábamos que se quedaba allá para casta.
Pero no respondía palabra don Quijote; y sacándole del todo, vieron que traía cerrados los ojos, con muestras de estar dormido. Tendiéronle en el suelo y desliáronle, y, con todo esto, no despertaba; pero tanto le volvieron y revolvieron, sacudieron y menearon, que al cabo de un buen espacio volvió en sí, desperezándose, bien como si de algún grave y profundo sueño despertara; y mirando a una y otra parte, como espantado, dijo:
—Dios os lo perdone, amigos, que me habéis quitado de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún humano ha visto ni pasado. En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra y sueño o se marchitan como la flor del campo. (…) Me asaltó un sueño profundísimo, y cuando menos lo pensaba, sin saber cómo ni cómo no, desperté dél y me hallé en la mitad del más bello, ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza, ni imaginar la más discreta imaginación humana. Despabilé los ojos, limpiémelos, y vi que no dormía, sino que realmente estaba despierto.

Seguidamente comenzó a divagar y relató que estuvo en un gran palacio y conoció a su dueño con quien platicó largamente. Al terminar su exposición Sancho le dice:
—Yo no sé, señor don Quijote, cómo vuestra merced en tan poco espacio de tiempo como ha que está allá bajo haya visto tantas cosas y hablado y respondido tanto.
—¿Cuánto ha que bajé? —preguntó don Quijote.
—Poco más de una hora —respondió Sancho.
—Eso no puede ser —replicó don Quijote—, porque allá me anocheció y amaneció y tornó a anochecer y amanecer tres veces, de modo que a mi cuenta tres días he estado en aquellas partes remotas y escondidas a la vista nuestra.

El sueño es tan realidad para don Quijote como el contarlo. La sensación de creer estar despierto cuando se está dormido es algo que posiblemente todas las personas hayan experimentado. Un tema sin solución, favorito de los filósofos, nunca sabrá el hombre si duerme o está despierto, y podría ser, como Calderón, Unamuno y tantos otros han sugerido, que vivir es solo soñar. En este relato, Cervantes parece estar sugiriendo que el tiempo es solo una medida que depende de la percepción de quien lo experimenta.

El episodio es un excelente ejemplo de que el tiempo carece de dimensiones en el sueño. El relato de la Cueva de Montesinos ha sido analizado exhaustivamente y está considerado un momento crucial de la novela, ya que se trata de la única aventura que Don Quixote enfrenta en soledad y permite estudiar su estado psicológico. La cueva en sí constituye un símbolo positivo, ya que son fuente de poder de magos, la sabiduría de profetas y la inspiración de poetas. Para Carl Jung la cueva representa el inconsciente.

 

A 80 metros de profundidad, en las afueras del término municipal de Ossa de Montiel (Albacete), se encuentra uno de los lugares más míticos en la ruta cervantina de Castilla-La Mancha, aquel en el que su personaje Don Quijote sufría el encantamiento más intenso y famoso de la literatura universal. La Cueva de Montesinos se ha ido formando a lo largo de los siglos debido a los procesos de disolución del agua de lluvia en las rocas de la zona, y en su interior discurre un pequeño riachuelo.



Actualmente está flanqueada por grandes bloques de piedra que obstruyen parcialmente la entrada quedando, no obstante, suficiente espacio para adentrarse en el recinto subterráneo, sin necesidad de agacharse. Próxima al "umbral", a la izquierda, está la oquedad "portal" que en otros tiempos llamaban “de los Arrieros”, por guarecerse éstos en circunstancias de inclemencias climatológicas.
  
A partir de la mitad de la cavidad aparece la zona más amplia conocida como la Gran Sala, de cuyo techo cuelgan multitud de murciélagos. Dentro de la misma se han hallado restos de herramientas, que manifiestan la actividad humana desde tiempos remotos, como cuchillos y puntas de flechas de silex. Pertenecerían a hombres del Neolítico final y de los inicios de la Edad de los Metales.


La cerámica también se halla presente en pequeños fragmentos. También se encontraron objetos metálicos como sellos, sortijas, aretes y monedas pertenecientes al Alto Imperio de Alejandro Severo, siglo I de la era cristiana. Esto nos demuestra que familias romanas, se asentaron hace casi dos mil años, en las proximidades de la caverna.  


Por lo tanto la Cueva de Montesinos es una realidad que inspiró a Cervantes la elaboración de este magnífico episodio, que dio abundante alimento a todo tipo de interpretaciones, aunque quizás la más sensata fuera la del simpe y analfabeto Sancho Panza, quien encontró la prueba definitiva e inapelable de que su señor estaba loco de remate.

 Miguel de Cervantes Saavedra. Don Quixote de la Mancha.

Alicia Avilés Pozo. La Cueva de Montesinos, el encantamiento bajo tierra de Don Quijote. Eldiario.es 05/08/2016.

Abraham JT. Symbolism in the Cave of Montesinos. Wisconsin Academy of Sciences Arts & Letters 1992;80:51-56.