martes, 8 de diciembre de 2015

ORIGEN, APOGEO Y CAÍDA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


El joven Ignacio
Ignacio fue educado con estrictos principios de religión y moral, pero la buena posición social de su familia, su presencia apuesta, pese a la baja estatura y su gran habilidad comunicativa lo acercaron más a la vida mundana que a los claustros. Corría el año 1521 cuando Ignacio, destacado soldado a las órdenes del rey de España Carlos I es herido de bala en el sitio de Pamplona luchando contra los ejércitos de Francisco I de Francia. Rápidamente se lo traslada a la ciudad de Loyola donde se encuentra el castillo de su familia, en la provincia vasca de Guipúzcoa, de ahí que su nombre completo sea Ignacio de Loyola.

Pintura que recrea el momento en que Ignacio de Loyola es herido y socorrido por sus camaradas

Tiene la pierna derecha fracturada y otra herida en la izquierda y su salud es precaria. Por momentos la fiebre lo devora y en sus delirios surgen episodios de su juventud. Damas de distinta posición social acuden a su lecho y él a los de ellas, visitas a burdeles y regreso al castillo con varias copas de más y cuando ya el sol comienza a elevarse sobre el horizonte.

Ignacio entra en una convalecencia, angustiosamente lenta, pero favorable. Se siente más animado y pide libros de caballería, si es posible sobre Amadís de Gaula, novela de aventuras amorosas y bélicas muy estimada por nobles y guerreros. No le pueden conseguir el libro y tiene que contentarse con otros muy diferentes como “Vidas de Santos” y la “Vida de Cristo” de Ludolfo de Sajonia.

De las jergas a la oración y el recogimiento
Aquí se produce un punto de inflexión en la vida de Ignacio, las enseñanzas de Cristo y de los santos lo despierta y sumerge en el mundo espiritual. Después de mucha reflexión decide imitar la vida austera de los piadosos y de ese modo purgar su pasado disoluto. Periódicamente se dice a sí mismo: “¿Por qué no he de hacer yo los que San Francisco de Asís o Santo Domingo hicieron?”.

En 1522, ocho meses después del día en que fuera herido, Ignacio se despide de su familia para siempre, desciende cojeando las escalinatas del castillo y monta en un burro rumbo al santuario de Nuestra Señora de Monserrat cerca de Barcelona. Allí afirma las convicciones que conducirán su nueva vida y ante el altar de la Virgen cuelga su espada, en un claro símbolo de un pasado sin retorno. Se desprende de su sombrero emplumado y capa de terciopelo, la camisa de seda, el jubón y las botas de ante, que reparte entre la gente. Los reemplaza por el sayo y sandalias de cuerda y un sencillo cayado para alivianar su renguera.

El elegante caballero que solía destacarse en los salones de la alta sociedad y la nobleza, ahora es un mendigo, con una barba que le cubre gran parte del rostro, el cabello sucio y enmarañado, las uñas crecidas y negras, imposible de ser reconocido por sus compañeros de jerga y su familia. Se aloja temporariamente en una cueva en Manresa y es allí donde escribe para sí mismo y para sus futuros compañeros de apostolado, su manual sobre Ejercicios Espirituales, una serie de normas y herramientas para mantenerse dentro de la pureza y el amor a Dios.

En marzo de 1523 abandona España y se dirige a Jerusalén donde visita emocionado los lugares bíblicos. En su viaje de regreso a Barcelona asume el firme convencimiento de que debe enriquecer su conocimiento para poder enseñar mejor el Evangelio. Estudia durante 12 años diversas ciencias en Barcelona, Salamanca, Alcalá y finalmente en escuelas de París. Esta disciplina del estudio, Ignacio la inculcará en sus discípulos y será una de las características más destacadas de la futura orden de la Compañía de Jesús: la gran capacidad de conocimiento e ilustración de sus miembros, un sello de distinción que la diferencia de las demás órdenes religiosas.

Durante ese largo periplo entre 1523 y 1537, Ignacio incorpora varios compañeros dispuestos a compartir su vida y sus ideales, entre ellos se destaca un tal Francisco Solano. Cuando se reúnen todos en Venecia constituyen un grupo de 10 personas dispuestas a ordenarse como sacerdotes.

Un año entero había pasado Ignacio preparándose para recibir las sagradas órdenes, y los cuarenta días anteriores vivió solitario, en una casucha arruinada y expuesta a todos los vientos, entregado de lleno al ayuno y a la oración. No se sabe si por causa del hambre que padece, o porque vive en un estado de éxtasis místico, su mente es presa de visiones celestiales que le inducen a crear una orden religiosa. Expone su idea ante el papa Paulo III, quien agobiado por la marea incontenible de la Reforma Protestante y la corrupción existente en numerosos conventos y monasterios, aprueba la nueva sociedad que pasa a llamarse Compañía de Jesús (CJ).

                       Pablo III por Tiziano

La nueva orden tiene características distintivas de las existentes hasta entonces. Sus seguidores deben abandonar algunas de las formas tradicionales de la vida religiosa como cantar el oficio divino y los autocastigos. Ignacio establece tres votos que deben cumplir quienes se incorporan a la CJ: obediencia, pobreza y castidad y un cuarto voto de obediencia al papa. La preparación de los integrantes comienza con un noviciado que dura dos años. Continúa con un proceso de 10 o más años de formación intelectual que incluye estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. Además, los jesuitas en formación realizan dos o tres años de docencia o «prácticas apostólicas» (período de magisterio) en colegios o en otros ámbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicación, etc.).

El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los miembros de la CJ, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo. La CJ no se propuso combatir la Reforma, sin embargo, fue uno de los diques de contención más importantes contra su expansión.
Ignacio tiene el cargo de general, es decir la autoridad máxima de la CJ a la que conduce con mano firme a pesar de su precaria salud. Fallece el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años y en 1622 el papa Gregorio XV lo transformó en San Ignacio de Loyola.

                San Ignacio de Loyola (1491-1556)

Expansión y poder
Nunca en la historia de la iglesia y probablemente tampoco en las instituciones seculares hubo un fenómeno de carácter tan explosivo como la sociedad de la CJ. A la muerte de Ignacio, la orden contaba con 1000 jesuitas distribuidos en 12 unidades administrativas, llamadas provincias, de las cuales 3 estaban en Italia, 3 en España, 2 en Alemania, una en Francia, una en Portugal y dos en la India y Brasil.

Habían pasado 138 años desde que San Ignacio de Loyola fundara la CJ y ya contaba en Francia con 12 escuelas consideradas como las de mayor calidad de enseñanza en el país. La educación de la juventud francesa estuvo dominada por los jesuitas y durante doscientos años, los reyes de Francia eligieron a jesuitas como confesores. Otros soberanos católicos siguieron el ejemplo, lo que permitió que la CJ tuviera una poderosa influencia en la historia de Europa.

En Roma tenía el monopolio de diversas actividades industriales y mercantiles, en Francia poseía una refinería de azúcar y contaba con factorías comerciales en otros países. En la América española y portuguesa, la orden figuraba entre las empresas más poderosas.

Persecución y caída
El poder y control que habían adquirido los jesuitas en el terreno de la educación, el comercio y los gobiernos, fue su perdición. Los ataques fueron múltiples y vinieron de diversos lados. De parte de la monarquía francesa, Madame de Pompadour, los detestaba porque su ascensión se vio siempre dificultada por los jesuitas. Como amante de Luis XV supo influenciarlo contra la orden. Además, si bien los jesuitas tenían gran proximidad a los oídos reales, defendían al mismo tiempo el derecho de derrocar al rey.

Los filósofos y escritores franceses también los combatieron, aunque suavemente y con cierto cargo de culpa, ya que Descartes, Moliere, Voltaire y Diderot adiestraron sus inteligencias en las escuelas de la CJ.

             Descartes, Moliere, Voltaire y Diderot

Comerciantes, masones, protestantes y sectores de la propia iglesia, se convirtieron en una usina de rumores de todo tipo. Se acusó a los jesuitas de mundanidad, herejía, codicia, pederastia y hasta de ser agentes secretos de potencias extranjeras.

Como si esto no fuera suficiente, ocurrió el episodio que involucró al Padre Antoine de la Valette, superior general de los jesuitas en las Antillas. En nombre de la compañía administraba varias posesiones en la Indias Occidentales, exportando azúcar y café a Europa. En 1755 obtuvo un generoso préstamo otorgado por bancos de Marsella y para devolver ese dinero fletó un envío de mercancías a Francia. El barco fue apresado por un navío inglés en los prolegómenos de la guerra de los Siete Años y La Valette se declaró en quiebra. Los deudores recurrieron a la CJ, pero sus superiores negaron toda responsabilidad, alegando que La Valette había actuado individualmente. El caso fue al Parlement francés dominado por los jansenistas que detestaban a la CJ y a sus miembros.

La CJ no solo perdió el juicio sino que le dio al Parlement la oportunidad esperada para acabar con la institución, declarando que era incompatible con las leyes de Francia y que sus miembros estaban por arriba de la autoridad del rey. Cinco años después todos los jesuitas debieron abandonar el territorio de Francia. Varias naciones acogieron a los miembros, especialmente Prusia y Rusia con Catalina la Grande.

Las consecuencias de la disolución de la orden fueron malas para Europa debido a que la educación declinó ostensiblemente. En América fue una catástrofe, ya que las misiones jesuítas se habían encargado de la educación de los indios a quienes trataban prácticamente como iguales. Es gracias a la resistencia que los jesuitas opusieron a los bandeirantes o traficantes de esclavos del Imperio del Brasil, que las provincias del Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes hoy son argentinas.

El papa Clemente XIV disolvió en 1773 la CJ. Doscientos cuarenta años más tarde, otro papa llamado Francisco, perteneciente a la orden de los jesuitas asumió como Sumo Pontífice el 13 de marzo de 2013.

                                  Papas Clemente XIV y Francisco

Will y Ariel Durant. La edad de Voltaire. Editorial Sudamericana. Buenos Aires 1973, pag 286-294.
 Loyola, Saint Ignatius of. Enciclopaedia Britannica tomo 7, pag 527-28. Chicago 1995.
 Organización de las misiones jesuíticas en América. http://www.portalplanetasedna.com.ar/jesuitas3.htm
 The Society of Jesus. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

NUBES NEGRAS EN EL HORIZONTE

En la carnicería de mi barrio fui a comprar aceite de oliva Gourmet frasco de 500 cc. “¡Qué bárbaro-le dije al vendedor-todavía las tiene a $25!” “Sí pero cuando se acabe la partida va a venir a $40”. Compré 4. Acababa de entrar en la nueva modalidad de la era Macri, que hacía décadas creía superada.

Dos mitades
El domingo 22 de noviembre, Scioli tuvo la caballerosidad e hidalguía de considerar ganador y además felicitar telefónicamente al procesado jefe de la Ciudad quien lo había superado por menos de tres puntos (una diferencia de un hocico, según la jerga burrera). Un gesto muy distante al escándalo generado por el radical José Cano, simpatizante del Pro en las elecciones de Tucumán, denunciando fraude donde no lo había y con una diferencia de puntos mucho mayor. El monopolio mediático amplificó en muchos decibeles esta denuncia, pero se guardó de destacar la nobleza de Scioli.
  


Esa noche del domingo una mitad de la población se fue a dormir angustiada, triste y deprimida. No estaba dispuesta a digerir la pantomima de la danza ritual de Macri entre globos y algarabía. La otra mitad está constituida por el núcleo gorila eufórico al cual, con tal de ver derrotado al kirchnerismo, le da lo mismo que en el sillón de Rivadavia se siente un chimpancé o un ser humano. En este caso podemos decir que el fiel de la balanza está más inclinado al simio que al homo sapiens. Una parte del grupo ganador, los no gorilas, votó a Macri y si hay alguna explicación para esta conducta quizás la más acertada sea la falta de memoria, o en otros términos no aprendió nada de las enseñanzas de la historia.

Ese grupo que lo votó, avaló a los economistas de Cambiemos que son los mismos que produjeron la devastadora catástrofe que en el 2001, sacó a la Argentina del mapa de las naciones y los hizo salir a la calle al grito de “que se vayan todos”. En este comportamiento existe el agravante de que a diferencia de Menen, quien para triunfar mintió al pueblo e hizo lo opuesto a lo que difundió durante su campaña, Macri tuvo la honestidad de avisar sobre las características de su futuro gobierno y quizás sea esta su única virtud.
Además de la falta de memoria, no se me ocurre otra razón para justificar este despropósito basado en una completa incoherencia. Ya se ocuparán los filósofos, los sociólogos y los politólogos de producir distintas teorías para explicar lo inexplicable. 

Podríamos agregar falta de sentido común, ignorancia o simple negación de la realidad, porque no es necesario remontarnos al 2001, basta con observar como hicieron sapo las economías de Islanda, España, Italia, Grecia y en menor medida Francia, por aplicar los planes de Milton Fridman y los Chicago boys.

Los medios afines le llaman “gabinete técnico” a este conjunto de ministros, que salvo algunas excepciones, pone los pelos de punta. Yo lo llamaría el gabinete del terror. Un gran número de ellos proviene de bancos, sectores empresariales concentrados, calificadoras de riesgo y todos poseen aceitadas relaciones con la embajada de Estados Unidos. La mayoría pertenece a la economía parasitaria, no a la productiva y si generan riqueza, será para los sectores financieros.

El diario El País del 26/11 señaló que Macri armó un equipo económico liberal que cuenta con apoyo destacado del país del norte. Por su parte, el presidente de Bancos Extranjeros dijo que para ellos el equipo de Macri equivale al club de fútbol Barcelona. En 2007 Macri vaticinó, en uno de sus lugares favoritos, que es la embajada de Estados Unidos, ”somos el primer partido pro mercado y pro negocios que está por asumir el poder”. Todas estas señales despejan la más mínima duda sobre la orientación ultraneoliberal de la gestión Macri y que, espero equivocarme, es suficiente información para darnos por enterados que vamos de cabeza al 2001.

Las joyitas del gabinete
Es inconcebible, por citar un solo ejemplo, que el ex CEO de Shell durante 12 años, Juan José Aranguren, haya sido designado ministro de Energía y Minería siendo su empresa competidora de YPF. Cuando Néstor Kirchner pidió no subir el precio de los combustibles, este señor los subió entre el 2,6 y el 4,2%. En 2014 hizo saltar la cotización del dólar comprando a un banco extranjero 3,5 millones de esa moneda, que por entonces se cotizaba a $7,20 en un plan para armar una escalerita y logró un saldo altamente favorable entre lo exportado y lo importado.

El ministerio de Economía será ocupado por Alfonso Prat-Gay, uno de los privilegiados que sostuvo el féretro de Amalita Fortabat rumbo a la Recoleta. Privilegio merecido por haber sido el albacea de la fortuna de la empresaria y que más de 68 millones de dólares están a su nombre depositados en el HSBC de Suiza. Fue una evasión impositiva, fuga de capitales y lavado de dinero a gran escala.

Los que no provienen del parasitismo financiero, son igualmente deplorables:
·        Oscar Aguad, amigo de Luciano Benjamín Menéndez e incondicional de Clarín, será ministro de Telecomunicaciones y uno de los pocos huesos que Macri le tiró al radicalismo por sus servicios. Por su mandato como interventor de la ciudad de Corrientes fue procesado en la causa que investigaba hacia dónde fue un crédito de 60 millones de dólares que suscribió cuando se desempeñaba como interventor federal en Corrientes entre 1999 y 2001. Ocurrió durante la presidencia de Fernando de la Rúa y aún se ignora donde fue ese dinero.
Ya señaló, sin ponerse colorado, que Clarín con sus 300 medios de comunicación no es un monopolio, simplemente es más grande que otros. Música celestial para los oídos de Magnetto.

·        Patricia Bullrich, alias camaleón, de montonera a ultraneoliberal, se vistió del color de tantos partidos que sería tedioso detallarlos. Durante su gestión como Ministra de Trabajo del gobierno del autista Fernando De la Rúa, la desocupación subió al 21% y fue el único caso en la historia de sacarle un 13% al magro sueldo de los jubilados.
Como diputada fue denunciada ante la Cámara Federal en el juzgado número 3, a cargo del magistrado Daniel Rafecas por obstaculizar una ley antilavado. Lo hizo para proteger al monopolio Clarín cuando Arbizu, el “arrepentido”, contó a la justicia argentina cómo se habían cometido maniobras para transferir recursos de las ex AFJP a ese grupo, en una supuesta estafa a jubilados.

Ha sido designada como ministra de Seguridad, aunque carece de antecedentes en ese terreno. De todas maneras, si le va mal no pasará nada porque TN y el monopolio Clarín dejarán de informar los delitos, exactamente lo opuesto a lo que hicieron durante el kirchnerismo en que repetían un mismo crimen hasta el hartazgo en todas las cadenas.

·        Ricardo Buryaile, designado como ministro de Agricultura para Cambiemos tiene embargado su sueldo como legislador por un juicio de ejecución llevado adelante en Formosa por Sergio Daniel Domínguez, un monotributista de 72 años dedicado a la venta de productos informáticos.

Esta no es la única sentencia en su contra. Buryaile impulsó el desalojo de diez familias de uno de sus campos, de 38 hectáreas (de un total de 20.000), donde vivían campesinos de entre 20 y 80 años bajo la protección de la ley veinteañal, en la localidad de Colonia Santa Rosa. Primero hubo un intento de desalojo que pudo frenarse. Luego, se llevó adelante el juicio que finalmente fue ganado por las familias ocupantes del predio.

El nuevo gabinete económico, sin haber asumido, ya desató las primeras tempestades. La lista de precios de bienes de consumo masivo e intermedios tuvo alzas entre el 10 y el 40% y los precios cuidados desaparecieron de las góndolas. Según Alfredo Zaiat, estos cambios se produjeron antes de que asuma el nuevo gobierno para ser explicados por la prensa hegemónica como “la falta de reservas”, “el cepo” y “los subsidios a las tarifas”, para intentar salir con las menores heridas políticas de lo que será uno de los golpes más duros al salario de los trabajadores y al poder adquisitivo de los jubilados.

Con el pie izquierdo
Antes de asumir el nuevo gobierno, con su característica soberbia PRO, señaló que Gils Carbó, Sabbatella, Vanoli y Tristán Bauer, deben dar un paso al costado. Todos ellos tienen mandatos de varios años por delante y el caso más emblemático es el de la Procuradora General de la Nación. Tuvo que salir la jueza de la Suprema Corte Helena Highton de Nolasco, para dejar en claro que el cargo de Gils Carbó es vitalicio y solo puede ser removida mediante juicio político.

En materia internacional, siguiendo órdenes imperiales, Mauricio quiere romper relaciones con Venezuela, alterando un estado de armonía de más de una década en América latina. Sabe que no lo va a lograr, pero el objetivo es desestabilizar las elecciones en Venezuela del 6 de diciembre a favor de Caprile. Después nos alineará, siempre cumpliendo con el mandato del país del norte, en la guerra de Medio Oriente. Menen hizo lo mismo y nos costó la voladura de la embajada de Israel y la de la AMIA. Lo único que nos falta será recibir un ataque del Estado Islámico.

Estas medidas junto con el cambio de nombre al Centro Cultural Néstor Kirchner o la negativa a formar quorum en la Cámara de Diputados para sancionar leyes a favor de los trabajadores del Bauen, están lejos de ser la mejor forma de enfrentar a una oposición. La sensación del blindaje periodístico del que gozan los vuelve soberbios y subestiman que el Frente para la Victoria les puede hace muy difícil la gestión por ser primera mayoría en la Cámara Baja, mayoría absoluta en el Senado, mayoría de gobernadores y la presencia de una militancia intacta en las calles.


Es bueno que el procesado Mauricio tome conciencia de que la sociedad no le dio un cheque en blanco.

jueves, 26 de noviembre de 2015

LA DONCELLA DE ORLEANS

      
 La joven campesina
Hacia finales de la Edad Media, ocurrió un acontecimiento insólito en los anales de los conflictos bélicos de Europa y, quizás, del mundo entero. Una jovencita, hija de campesinos, analfabeta y de solo 16 años, cambió la historia de Francia al conducir a su ejército a la victoria contra los ingleses y recuperar el territorio usurpado.

Juana de Arco fue una mujer extremadamente piadosa, que manifestaba tener conversaciones fluidas con los santos, quienes actuaban como intermediarios entre ella y Dios. Poseía, además, gran coraje físico y mental, férrea personalidad y notable sentido común.

                 Casa natal de Juana de Arco en Domrémy

Juana nació en 1412 en Domrémy, región de la Lorena, al noreste de Francia. Por entonces, el reinado era disputado entre el delfín Carlos, hijo del rey Carlos VI de Valois, y el rey inglés Enrique VI de Lancaster, quien estaba aliado con Felipe, duque de Borgoña, cuyo padre había sido asesinado por esbirros del delfín. A partir de entonces, Felipe, en su afán de venganza, se alió con el invasor inglés.

Reims, el lugar tradicional para la coronación de los reyes franceses, estaba en manos británicas, junto con Orléans y otros territorios. Esta situación había postergado durante cinco años la coronación del delfín quien se había proclamado rey con el nombre de Carlos VII. Se trataba de un joven tímido, negligente y totalmente incapaz de encabezar un ejército para recuperar los territorios perdidos.

                   Carlos VII (1403-1461)

Guiada por las voces de Santa Catalina, San Miguel y Santa Margarita, Juana, vestida con ropas de hombre, se dirigió hacia Chinon, donde se encontraban el delfín y su corte. Tras repetidas solicitudes, finalmente se le concedió una audiencia. Aquí ocurrió un episodio curioso, que posteriormente la Iglesia atribuyó a designio divino, pero que, más bien, sugiere que se debe a la sabiduría innata de la campesina.

Los cortesanos decidieron divertirse a costa de Juana: uno de ellos se hizo pasar por el delfín, mientras el pusilánime Carlos, quien también se prestó al juego, disimuló su presencia camuflado entre los demás nobles. La joven no le prestó la más mínima atención al falso delfín, se dirigió directamente a Carlos y luego de un cortés saludo le dijo: “Dios os de larga vida, gentil delfín… Mi nombre es Jeanne la Pucelle. El Rey del Cielo os habla por mi boca y dice que seréis ungido y coronado en Reims”. Le informó que había venido para combatir a las fuerzas inglesas y liberar los territorios ocupados.

Juana derrota al ejército inglés
Juana logró convencer a nobles y a obispos, quienes finalmente descartaron que fuera bruja o poseída por el demonio. Enarbolando un estandarte con la figura de Cristo y armadura de combate, se puso al frente de una modesta fuerza camino hacia Orléans. Juana, a quien sus generales aconsejaron esperar refuerzos, acampó frente al anillo de fortalezas erigido por los ingleses. Sin embargo, durante la noche, las visiones le dijeron que debía atacar inmediatamente. Eso hizo y, sorprendiendo al enemigo durante la madrugada, logró su primer triunfo. Durante los días siguientes fueron cayendo una a una las fortificaciones inglesas a lo largo del río Loire, hasta llegar a Reims, que también fue conquistada.

La actriz Milla Jovovich interpreta a Juana de Arco en el film de 1999 dirigido por Luc Besson

El 17 de julio de 1429 y apenas transcurridos tres meses desde el inicio de la exitosa campaña, Juana logró que Carlos fuera coronado rey de Francia en Reims. Por entonces, Juana, por su coraje y sus sucesivos triunfos, era idolatrada por el ejército y por el pueblo.

El juicio infame
Faltaba conquistar París y, en una de las escaramuzas del combate, Juana cayó del caballo y fue hecha prisionera. Los altos prelados de la Iglesia la detestaban porque actuaba con total independencia de la jerarquía eclesiástica. Los purpurados, quienes simpatizaban con los invasores, la culparon de herejía para desprestigiar a Carlos VII con el argumento de que había sido manejado por una bruja. El empleo de vestimenta masculina y las voces y visiones que Juana consideraba mensajes divinos fueron elementos que el obispo Cauchon, en representación de la Inquisición, utilizó para condenarla. Después de un larguísimo proceso, plagado de irregularidades y datos falsos introducidos por el obispo, fue condenada a morir en la hoguera.

Juana, con solo 19 años y con el clásico bonete de la Inquisición sobre su cabeza que decía “herética, apóstata e idólatra”, perdonó a todos mientras las llamas comenzaban a consumirla. Nadie salió en su defensa, ni siquiera Carlos VII, que había ascendido al trono gracias a ella. Un secretario del rey inglés se adelantó al veredicto de la historia: “¡Estamos perdidos, hemos quemado a una santa!”

Veinte años después, aquel rey timorato, por insistencia de la familia de Juana y quizás por los remordimientos de su conciencia, ordenó reabrir el proceso. Años más tarde, el papa Calixto III revocó la sentencia y, en 1920, la misma institución que la condenó a la hoguera, la santificó durante el papado de Benedicto XV.

¿Sufrió Juana de Arco de algún trastorno mental?
Durante seiscientos años, los académicos vienen debatiendo la causa de las visiones o alucinaciones que tuvo Juana. Para el concepto dogmático y simplista de la Iglesia, fueron mensajes de Dios; este argumento prevaleció durante siglos en un mundo donde todo lo que resultase incomprensible tenía connotación divina.

Los detalles de las visiones de Juana están consignados en el extenso expediente del juicio al que fue sometida y que terminó en su condena. De estos escritos se desprende que las apariciones místicas se le presentaron a partir de los 13 años: “San Miguel se apareció ante mí y no estaba solo, sino rodeado de ángeles celestiales. Lo vi con mis propios ojos de la misma forma en que ahora los veo a ustedes”, fue una de las tantas descripciones registradas por los amanuenses durante los interrogatorios.

Se elaboraron diversos diagnósticos sobre la causa de los síntomas que experimentó Juana. Actualmente, prevalece la hipótesis de una variante de epilepsia parcial que tiene su origen en el lóbulo temporal y no suele acompañarse de convulsiones.

De todas formas, las visiones, alucinaciones o como se las quiera denominar hubieran sido estériles en otra personalidad. En el caso de Juana, la enorme fortaleza espiritual que poseía la llevó a soportar sobre sus espaldas la tarea que solo un gigante hubiera podido realizar. 

Alrededor de su historia se escribieron novelas, obras de teatro y musicales, se erigieron estatuas, y fue evocada por numerosos pintores. Su vida fue llevada a la pantalla en varias oportunidades.

La Doncella de Orléans cambió la historia de Francia y está profundamente arraigada en el corazón de su pueblo.


    Estatua de Juana de Arco en la Plaza de las Pirámides, París

Muhammed L. A retrospective diagnosis of epilepsy in three historical figures: St Paul, Joan of Arc and Socrates. J Med Biogr 2013;21:208-11.

Catholic Encyclopedia. “St. Joan of Arc”. New advent [en línea]. Disponible en http://www.newadvent.org/cathen/08409c.htm. Consulta: 2009.

Will Durant. La Reforma Tomo I, pag 132-140. Editorial Sudamericana, Buenos Aires 1960.


jueves, 19 de noviembre de 2015

ENTRE EL ARTE Y LA DEMENCIA

William Utermohlen
En los artistas, especialmente aquellos que expresan su talento y creatividad a través de la pintura, sus cuadros suelen revelar la personalidad del creador. Los estados de euforia, alegría o depresión se vuelcan en la temática y en el estilo de sus obras. De la misma manera, los trastornos mentales alteran y modifican la producción artística y a veces reflejan, como en un espejo, la evolución de la enfermedad. Un caso emblemático es el de William Utermohlen (1933-2007).

William nació en el seno de una familia de origen alemán que estaba radicada en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos. Era uno de esos casos que desde temprana edad tenían una idea definida sobre la actividad que desarrollarían durante el resto de sus vidas. En su infancia de pantalones cortos mostró verdadera pasión por la pintura y a los 18 años ingresó en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts, de gran prestigio en los Estados Unidos, donde estudió durante 6 años. Continuó sus estudios en la Ruskin School of Drawing and Fine Art de Oxford, en Inglaterra y fue allí donde a partir de 1957 consolidó su habilidad pictórica. Su arte era apreciado ya que realizó numerosas exposiciones en Europa y Estados Unidos.



                   Autorretrato (1965).

Entre el expresionismo y el surrealismo
Un autorretrato de 1965 muestra a un William de 34 años de mirada vivaz y penetrante que por su barba, algo desaliñada y su incipiente calvicie aparenta una edad mayor. Fue en esa época que se casó con Patricia, una historiadora de arte. Por entonces, su estilo osciló entre el expresionismo lineal y el surrealismo, con una amplia gama temática que incluía desde demostraciones públicas contra la guerra de Vietnam hasta paisajes, personas y grupos familiares.



                        Nieve o Escena familiar



                        Conversación

Se diagnostica la enfermedad de Alzheimer
Cuando William tenía aproximadamente 60 años, Patricia empezó a detectar que su esposo tenía dificultades para abrocharse el cuello de la camisa, problemas en el manejo del dinero, falta de memoria y pérdida de habilidades para la escritura. A William se lo veía deprimido, ausente y sumamente distraído no prestando atención al entorno que lo rodeaba. Estaban comenzando los primeros signos de senilidad mental precoz.

En 1995, con 62 años de edad, Patricia lo hizo examinar por el Grupo de Investigación en Demencias del Instituto de Neurología del University College de Londres. En la evaluación que se le realizó, existiendo ya por entonces los estudios avanzados de imágenes, como la resonancia magnética, se le detectó un deterioro moderado en múltiples áreas vinculadas con las funciones cognitivas, junto con atrofia cerebral generalizada. Quedó confirmado el ominoso diagnóstico de enfermedad de Alzheimer. Evaluaciones periódicas mostraron que el proceso de daño neurológico avanzaba irremisiblemente.

Los autorretratos de la enfermedad
Desde el momento del diagnóstico, la mayor parte de la producción artística de William se centró en la realización de autorretratos y en esta decisión tuvo mucha importancia la enfermera que estaba a su cuidado, ya que fue ella la que lo estimuló y le dio la idea de que fuera retratando su propio rostro con el paso del tiempo. Ignoramos si William tenía o no conciencia de los cambios, pero estos fueron un fiel reflejo del progreso de su enfermedad.

Además de un deterioro continuo de su técnica con pinceladas cada vez más burdas y toscas, William fue perdiendo paulatinamente la capacidad de representación espacial, las relaciones entre rasgos y objetos, entre proporción y perspectiva. El fondo de los cuadros se fue simplificando hasta desaparecer y lo mismo sucedió con el color que se fue extinguiendo como si se tratara de una metáfora de la enfermedad hasta terminar en blanco y negro. La ausencia de colores equivalía a una ausencia de pensamientos.

En el primer autorretrato de 1996, William aún conservaba una mirada vivaz, aunque dura y posiblemente indignada. Es la mirada de quién ve cómo su mundo se reduce, se va haciendo cada vez más pequeño, se limita y nos mira e interroga como si manifestara “vean lo que me está sucediendo”. Ha dibujado barrotes y él se encuentra detrás de ellos y nos dice: “no puedo volver al mundo, estoy en la cárcel de mi enfermedad”.

En los últimos cuadros se fueron perdiendo los rasgos de la cara, que aparecen borrosos y desconectados. La enfermedad fue haciendo desaparecer el rostro de William, esfumándose junto con las neuronas dañadas. A semejanza de sus cuadros, el Alzheimer decolora y desfigura a la persona que la padece.

Después de su muerte, Patricia que convivió con su esposo y percibía el padecimiento de su mundo interior, señaló: “En estas figuras contemplamos desolados los esfuerzos de William para explicarnos su trastorno, la alteración de su yo, sus miedos y su tristeza”.


Los autorretratos de William documentan la angustia de un artista que observa como su mente se le va escapando lentamente. 

Autorretratos entre los años 1995 y 2000 dispuestos en orden cronológico de 1 a 6 (selección).

  • Harrison EM.Understanding suffering: Utermohlen's self-portraits and Alzheimer's disease. Nurse Educ. 2013 Jan-Feb;38(1):20-5.
  • Javier Yanguas. El caso Utermohlen. El país. 19/09/2012
  • Galería de autorretratos de WU
  • Crutch SJ, Isaac R, Rossor MN. Some workmen can blame their tools: artistic change in an individual with Alzheimer’s disease. Lancet 2001;357:2129-2133.

jueves, 12 de noviembre de 2015

EL ÚLTIMO DE FACTO


En estos días se lleva a cabo el procesamiento del general Bignone. Es bueno hacer un recordatorio de este personaje que trató de pasar desapercibido, pero no estaba exento de un frondoso prontuario.

El último de facto es el libro insulso, monótono y plagado de inexactitudes y omisiones, escrito por el desgarbado general de rostro alargado del que surge una nariz superlativa. En ese libro trató Reynaldo Benito Bignone de justificar los años de plomo de la dictadura. Fue él quien le entregó la banda presidencial al Dr. Raúl Alfonsín creyendo que con ese gesto, más la circunstancia de haber actuado siempre en un segundo plano, semi escondido, eludiría la justicia.

                     De dictadura a democracia

El 19 de junio, cinco días después de la rendición en Malvinas, a los uniformados, el gobierno les quemaba como una brasa al rojo vivo. Las mentiras sobre la guerra, la muerte y desaparición de miles de ciudadanos y una economía desastrosa hicieron que el general Nicolaides buscara ansioso un reemplazante del totalmente desacreditado Galtieri. Bignone, con el rango de General de División después de la salida de Videla, había pedido su pase a retiro. Su distancia con las cúpulas militares posteriores, durante los gobiernos de Viola y Galtieri, lo hizo un candidato ideal para asumir la Presidencia.

No era el militar que más se ensució las manos con sangre, aunque los delitos cometidos eran suficientes para condenarlo de por vida. Pero hay otras dos razones de carácter gravísimo de las cuales es responsable y aunque no haya sido el autor directo, fue el ejecutor. Bignone dictó el decreto 2726/83, ordenando la destrucción de la documentación existente sobre la detención, tortura y asesinato de los desaparecidos, así como del Documento Final sobre la Lucha contra la Subversión y el Terrorismo que dictamina la muerte de los desaparecidos. La otra razón fue la Ley 22.924 de Pacificación Nacional, un eufemismo de autoamnistía.

                         Bignone durante los juicios, junto con Videla

La destrucción de la documentación que comprometía gravemente a cientos de militares también incluía el destino de los desaparecidos, los sitios de encarcelamiento y tortura, el destino de sus bienes y de los hijos robados a las madres que se encontraban embarazadas cuando fueron secuestradas, la participación en el Plan Cóndor, etc. Esta acción de Bignone perjudicó enormemente la búsqueda de las personas desaparecidas y eliminó una ingente cantidad de material, que así como resultaba sumamente peligroso para quienes participaron activamente en los delitos de lesa humanidad, habría sido de inmensa utilidad en los juicios. Años más tarde ante un locutor, este general tuvo el descaro de instar a “que no se deforme la historia”.

En cuanto a la Ley de Pacificación Nacional vale la pena mencionar los artículos primero y quinto, para comprobar que se trataba de limpiar y salir impunes de todos los crímenes de la dictadura:

ARTICULO 1º — Decláranse extinguidas las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva, desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 17 de junio de 1982. Los beneficios otorgados por esta ley se extienden, asimismo, a todos los hechos de naturaleza penal realizados en ocasión o con motivo del desarrollo de acciones dirigidas a prevenir, conjurar o poner fin a las referidas actividades terroristas o subversivas, cualquiera hubiere sido su naturaleza o el bien jurídico lesionado. Los efectos de esta ley alcanzan a los autores, partícipes, instigadores, cómplices o encubridores y comprende a los delitos comunes conexos y a los delitos militares conexos.

ARTICULO 5º — Nadie podrá ser interrogado, investigado, citado a comparecer o requerido de manera alguna por imputaciones o sospechas de haber cometido delitos o participado en las acciones a los que se refiere el artículo 1º de esta ley o por suponer de su parte un conocimiento de ellos, de sus circunstancias, de sus autores, partícipes, instigadores, cómplices o encubridores.

Bignone también está implicado en el operativo del Hospital Posadas, que culminó con el arresto de 40 profesionales de la salud, muchos de ellos torturados y desaparecidos. Nombró como director de ese instituto al coronel médico Agatino Di Benedetto, quién después pasó a ser Director del Hospital Militar de Campo de Mayo, donde dieron a luz numerosas prisioneras embarazadas cuyos hijos fueron apropiados después de asesinarlas.

                             Agatino Di Bedendetto llevado a juicio

Siendo Bignone director del Colegio Militar, desaparecieron varios soldados que estaban destinados allí durante el servicio militar, otros están vivos después de haber sufrido torturas.

Supo desarrollar buenas relaciones con el multimedio Clarín. Según Jorge Lanata (cuando por entonces no se había convertido en mercenario del periódico), en su libro “Argentinos”, publicado en 2003, Bignone recordaba con nostalgia los almuerzos que tenía junto con Héctor Magnetto en la redacción del diario, que después retribuía en la Secretaría General del Ejército. En ese mismo libro este periodista, quién actualmente es funcional al CEO de Clarín, denunció la sustracción de Papel Prensa a la familia Graiver realizada por el general Videla para entregar la fábrica a Bartolomé Mitre del diario La Nación y a Héctor Magnetto del grupo Clarín.

Durante el gobierno de Alfonsín, Bignone fue juzgado sobre la base de los informes de la CONADEP en el Juicio a las Juntas, pero gracias a las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, fue liberado. Más tarde, el gobierno de Menem lo indultó.

Cuando asumió el Presidente Néstor Kirchner, una de sus primeras medidas fue declarar la nulidad del indulto y se reabrieron nuevamente los juicios por decisión del Congreso en agosto de 2003. Fue todo un símbolo para el país y para el mundo cuando el 24 de marzo de 2004, Néstor Kirchner ordenó descolgar el cuadro de Bignone junto con el de Videla en el Colegio Militar.

                       Las fotos del siglo: la de Videla ya fue descolaga.

A 10 años de la nulidad del indulto se juzgó y condenó a 415 personas por delitos de lesa humanidad. La Argentina fue el primer país en América latina que hizo justicia con los crímenes de la dictadura.

Hacer justicia no es mirar hacia el pasado, es honrar el presente y asegurar un futuro digno. Un concepto que no figura dentro de las cualidades de  Mauricio Macri; si es que tiene alguna.

Irina Hauser. Es un logro de toda la sociedad. Página 12, 21/08/2013.
Ley 22.924. Ley de Pacificación Nacional. 22 de septiembre de 1983. University of Minnesota. Humans Right Library. http://www1.umn.edu/humanrts/research/argentina/ley22-924.html
Aillín Bullentini. A una década del fin de la impunidad. Página 12, 22/08/2013.

Daniel Gallo. Sacaron los cuadros de Videla y Bignone. La Nación 25/03/2004