En la escuela Julián Pino
del pueblo rural Sabaneta, el niño de ocho años llegó ese día descalzo a la
escuela. “Me los están arreglando, no tengo otro par, señor maestro”, se
justificó el alumno.
El que sería uno de los más
grandes estadistas de los tiempos modernos, había sufrido en su infancia, la
miseria que compartía con millones de venezolanos. Uno de los objetivos
principales de su gobierno serían la eliminación de la pobreza y el
analfabetismo.
Cuando en 1998 Hugo Chávez
Frías ganó las elecciones con el apoyo del Movimiento Quinta República, junto
con partidos de izquierda y se constituyó en el presidente número 42 de
Venezuela, un aire gélido estremeció a los pueblos de América latina cansados
de golpes castrenses. ¿Qué de bueno se podía esperar de ese advenedizo
personaje que no sólo era militar sino que pocos años atrás, trató de derrocar
al gobernante de turno?
Chávez tuvo que ir
desarmando toda una maraña de prejuicios, aprensiones y recelos que se enquistaron
a su alrededor. Estaba solo, en Argentina reinaba el menemato, entregado
impúdicamente, sin tapujos y en forma incondicional a una relación carnal con
Washington.
Tendrían que transcurrir tres años más con el pasaje del inepto De
la Rúa y la peor crisis en la historia del país, hasta que Néstor Kirchner
elegido con el 23% de los votos captara rápidamente, que a igual que él, Chávez
perseguía los mismos ideales de independencia económica y políticas de
bienestar social. En Brasil gobernaba Cardoso que no simpatizaba con el
caribeño y recién con la asunción de Luiz Inacio Lula da Sliva en 2004, Chávez
comenzó a sentirse más distendido.
Aquellos felices tiempos
Poseía sólidas ideas sobre
el futuro de América latina y la necesidad imperiosa de unir a toda la región y
enfrentar con cierta posibilidad de éxito las pretensiones hegemónicas de
Estados Unidos. Tenía clara conciencia que el ALCA, la OEA y el NAFTA eran
tratados económicos y políticos que solo beneficiaban al país del norte. En sus
discursos se refería al imperialismo yanqui y hablaba de la Revolución Bolivariana,
lo cual bastaba para catalogarlo de comunista.
Es sorprendente que Chávez
se haya mantenido en el poder y dentro del esquema democrático durante tres
períodos presidenciales, ante enemigos tan enconados y poderosos. Su principal
adversario eran los medios, no solo los locales, CNN la cadena norteamericana,
lo atacó permanentemente.
En Argentina, las redes informativas adherentes a la
SIP entre las que se incluyen los grupos que ya conocemos, no perdieron
oportunidad para descalificar su locuacidad, su histrionismo caribeño y
acusarlo de perseguir a los medios adversos en su país, lo cual era
absolutamente falso.
Los ataques más arteros
vinieron de la prensa española: El País,
ABC, El Mundo, La Razón y la Gaceta, que detestan a los gobiernos
progresistas de América latina y los consideran populistas, demagogos y
totalitarios. La campaña fue tan intensa que si se hace una encuesta entre los
madrileños, es muy probable que no conozcan a la mayoría de los presidentes
americanos, pero sí a Chávez donde la opinión negativa es unánime. Ver Degradacióndel periodismo
Cuando el
rey de España, creyéndose Carlos V, le espetó “por qué no te callas” sinceró
una verdad honda. En Europa querían acallarlo, anularlo. No porque fuera
exagerado y ruidoso, sino por lo que decía y representaba.
¡Porqué no te callas!
El otro enemigo fue Estados
Unidos a través de la embajada norteamericana y en connivencia con los clásicos
cipayos vernáculos. El fallido golpe de Estado que le hicieron en
abril de 2002, dejó expuesta a la embajada norteamericana y a Washington. Su
representante, Charles Shapiro, fue a saludar al presidente golpista Pedro
Carmona a las 24 horas de que asumiera como mandatario de facto. En una
flagrante intromisión en los asuntos internos de Venezuela, a Shapiro no
pareció importarle que Carmona hubiera suprimido el Congreso, el Tribunal
Supremo de Justicia y la Fiscalía General.
Charles Shapiro
Los golpistas no se cansaron de repetir su
agradecimiento a los medios de comunicación: RCTV, Globovisión, Televén,
Venevisión y otros. Todos estos medios, tenían la simpatía y el afecto de la
embajada norteamericana. Ver: Honduras, Venezuela y la embajada norteamericana
Uno
de los momentos más sobresalientes de Chávez fue cuando junto con Kirchner
impidió que la gestión de Bush impusiera el tratado del ALCA en América Latina.
“El ALCA, al carajo!! “ fue la sentencia que pasará a los textos de historia
como una de las felices frases del siglo XXI para los pueblos del hemisferio
sur. Ver: a 6 años del no al ALCA
¡El ALCA al carajo! El diario Clarín lo interpretó como una fractura de la Cumbre
Se trató de
inculcar la idea de que era un ignorante y un patán, pero era un autodidacta
ávido y se actualizaba permanentemente. Conocía la historia de nuestro país
mejor que la mayoría de los dirigentes argentinos actuales.
Su relación
con el pueblo que lo adoraba, era fluida, sin interferencias, como un diálogo
entre amigos, un ejemplo de comunicación de masas. En las últimas elecciones
arrasó por una razón muy sencilla: le devolvió la dignidad a la gente a través
de la educación pública, la salud, la vivienda, la alimentación y el trabajo.
Las llegadas de Hugo Chávez al Palacio de
Miraflores, en el año 1999, y de Néstor Kirchner a la Casa Rosada, en 2003, seguida
por su esposa Cristina, abrieron una etapa histórica sin precedentes en el
vínculo entre ambos países, en la consolidación del UNASUR, de la CELAC y de la
estabilidad y unidad de América latina, un proceso revolucionario sin disparar
un solo tiro.
Fuentes:
Martín
Granovsky. Una relación consolidada por el NO al Alca. Página 12, 06,03,2103.
Atilio
Borón. Gloria al bravo Chávez. Pagina12 06,03,2013
Eduardo
Febbro. Demonizado por occidente. Página 12, 06,03,2013.
BBC New. Latin American and
Caribean. Iconic Venezuelan president Hugo Chavez dies.
http://www.bbc.co.uk/news/world-latin-america-21679053
Mercedes
López San Miguel. En la historia. Página 12, 06,03,2013.






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